Apareció una “isla” en Mar del Plata: la advertencia para kayakistas y pescadores que intentan acercarse
Una bajante extraordinaria expuso la Restinga del Faro frente a Punta Mogotes. Aunque parece accesible, las corrientes, las rocas y el agua fría vuelven peligroso acercarse.

En los primeros días de agosto, el mar se retiró frente a la costa de Mar del Plata y reveló una formación similar a una pequeña isla. La escena despertó la curiosidad de vecinos, pescadores y kayakistas interesados en aproximarse.
Sin embargo, no se trata de una isla nueva ni de una acumulación reciente de arena. Lo que quedó expuesto fue parte de la Restinga del Faro, una formación rocosa que normalmente permanece debajo del agua.
La “isla” es parte del sistema de Tandilia
La Restinga del Faro se encuentra aproximadamente a 500 metros de la costa de Punta Mogotes. Una investigación disponible en el repositorio del CONICET la describe como un conjunto de promontorios del sistema orográfico de Tandilia que se sumergen bajo el mar.
Según el Servicio Geológico Minero Argentino, en la región afloran las ortocuarcitas de la Formación Balcarce, también conocidas comercialmente como “piedra Mar del Plata”. Son rocas muy antiguas y resistentes que soportaron cientos de millones de años de erosión.
Una restinga es una elevación rocosa o arenosa situada a poca profundidad, cuyos sectores superiores pueden aparecer durante bajamares pronunciadas. Cuando sube la marea, cambia el viento o aumenta el oleaje, la formación vuelve a desaparecer debajo del agua.
¿Por qué bajó tanto el nivel del mar?
Las mareas astronómicas son producidas principalmente por la atracción gravitatoria de la Luna y el Sol. Sin embargo, el nivel observado en una costa abierta como la marplatense también puede variar por la acción del viento y la presión atmosférica.

Cuando el viento sopla persistentemente desde el oeste o el noroeste, puede desplazar el agua superficial desde la costa hacia mar abierto. Si ese efecto coincide con una bajamar astronómica, el descenso se vuelve mucho más evidente y deja expuestas formaciones habitualmente sumergidas.
Es el proceso opuesto al que ocurre durante una sudestada, cuando el viento procedente del mar empuja el agua hacia la costa. La altura finalmente observada surge de la interacción entre la marea, el viento, la presión, el oleaje y la forma del fondo marino.
Por qué es peligroso acercarse en una embarcación
La tranquilidad que acompaña a una bajante puede generar una falsa sensación de seguridad. Entre la playa y la restinga existen canales profundos, corrientes, rocas sumergidas y sectores de rompiente difíciles de identificar desde tierra.
Un viento procedente de tierra puede facilitar la salida del kayak, pero también empujarlo hacia mar abierto y dificultar considerablemente el regreso. Este peligro aumenta cuando la persona navega sola, carece de experiencia o no dispone de medios de comunicación.

La Prefectura Naval Argentina recomienda navegar dentro de los 200 metros de la costa, utilizar chaleco salvavidas con silbato y llevar un teléfono en una bolsa estanca. También aconseja evitar las salidas en solitario y no abandonar el kayak en caso de vuelco, porque la embarcación mantiene su flotabilidad.
La comparación resulta significativa: la formación se encuentra aproximadamente a 500 metros de la costa, más del doble de la distancia recomendada por Prefectura. Ante una emergencia náutica, la institución indica comunicarse con el número 106 o mediante el canal VHF 16.
El agua fría agrega otro riesgo
Durante el invierno, la baja temperatura del agua puede agravar rápidamente cualquier incidente. Como referencia, el INIDEP informó que la temperatura superficial del mar en Mar del Plata promedió 10,2 °C durante agosto de 2025.
Los pescadores tampoco deberían caminar sobre las rocas expuestas, ya que pueden estar cubiertas por algas y sedimentos resbaladizos. Además, una ola aislada o el avance de la pleamar pueden alcanzar rápidamente sectores que parecían secos.
Un arrecife natural con siete naufragios
La Restinga del Faro también funciona como un arrecife natural que modifica la dirección de las olas. Un estudio encabezado por el geólogo brasileño Federico Isla explica que el cercano Banco Pescadores refracta el oleaje y favorece la acumulación de arena en Punta Mogotes.

La peligrosidad de estas formaciones es conocida desde hace más de un siglo. Según una investigación registrada por el CONICET, las restingas de Punta Mogotes están relacionadas con siete naufragios ocurridos entre 1884 y 1949.
Los registros mencionan a los buques Maria T., Tanis, Lady Lewis, Wangard, Holmeside, Mendoza y James Clunies. Sus restos forman parte del patrimonio cultural subacuático y funcionan como arrecifes artificiales colonizados por algas, invertebrados y peces.
La “isla” que sorprendió a Mar del Plata es, en realidad, la aparición pasajera de un paisaje submarino antiquísimo. El fenómeno permite observar cómo el viento y las mareas transforman la costa, pero también recuerda los peligros ocultos bajo un mar aparentemente tranquilo.