Crecidas en el Litoral: cierran las Cataratas del Iguazú y crece la preocupación por los ríos Paraná y Uruguay

Las lluvias intensas ponen bajo presión a los principales ríos del Litoral argentino. Hay evacuados, restricciones turísticas y problemas productivos, mientras crece la preocupación por nuevas inundaciones.

Las Cataratas del Iguazú se transformaron en una gigantesca masa de agua marrón, con una fuerza que obligó a cerrar los circuitos turísticos y suspender la navegación. Pero las imágenes que llegan desde Misiones muestran apenas una parte de un problema mucho más amplio, que también afecta a Corrientes, Entre Ríos y podría extender sus consecuencias río abajo.

Las lluvias provocaron crecidas en diferentes cuencas del Litoral, con evacuaciones, caminos rurales deteriorados y actividades productivas que comenzaron a sufrir las consecuencias. Mientras las autoridades monitorean los niveles de los ríos, los productores advierten que el exceso de agua ya complica las tareas en el campo.

Las Cataratas del Iguazú multiplicaron su caudal y cerraron sus accesos

El río Iguazú superó este lunes 12 de octubre los 12.000 metros cúbicos por segundo, frente a un caudal medio cercano a los 1.500 m³/s. Esa diferencia, equivalente a unas ocho veces su volumen habitual, transformó el paisaje y activó los protocolos de seguridad.

Según informó la Intendencia del Parque Nacional Iguazú junto con la concesionaria Iguazú Argentina, las autoridades restringieron temporalmente la circulación por los sectores turísticos. La crecida también obligó a suspender la navegación, mientras del lado brasileño cerraron preventivamente la pasarela principal.

El aumento responde a las precipitaciones acumuladas sobre la cuenca superior del Iguazú, principalmente en Brasil, que incrementaron rápidamente los aportes hacia los saltos. Las autoridades monitorean el comportamiento del río y las instalaciones antes de definir la reapertura.

Corrientes y Entre Ríos también sufren las consecuencias

La situación no se limita a la frontera con Brasil, porque el río Uruguay también registra una crecida que obligó a evacuar familias en distintas localidades ribereñas. Concordia, en Entre Ríos, y Paso de los Libres, en Corrientes, se encuentran entre las ciudades afectadas, mientras continúan los operativos de asistencia.

Según informó Meteored, las precipitaciones sobre la cuenca aumentaron los aportes al río y mantienen la preocupación por su evolución. Prefectura Naval Argentina confirmó que el Uruguay superó el nivel de alerta en Concordia, donde también restringieron el cruce fluvial hacia Salto.

Aunque las cuencas del Iguazú, Paraná y Uruguay presentan comportamientos diferentes, las lluvias abundantes afectan simultáneamente a distintas regiones del sistema hidrográfico. La preocupación ya no pasa únicamente por las inundaciones actuales, sino también por las consecuencias que podrían aparecer aguas abajo durante las próximas semanas.

El exceso de agua también paraliza actividades en el campo

En Misiones, las consecuencias comenzaron a sentirse antes de que las Cataratas ocuparan las primeras imágenes de los noticieros. Cristian Klingbeil, productor agropecuario de la provincia, describió a Meteored un panorama de arroyos crecidos, caminos rurales deteriorados y dificultades para desarrollar las actividades productivas.

Las lluvias persistentes deterioraron numerosos caminos rurales de Misiones, donde el barro y los anegamientos dificultan el tránsito de vehículos y maquinaria.
Las lluvias persistentes deterioraron numerosos caminos rurales de Misiones, donde el barro y los anegamientos dificultan el tránsito de vehículos y maquinaria.

Según explicó Klingbeil, “estamos apenas iniciando un poquito la cosecha de té, y ya la cosecha de té está paralizada”, mientras las lluvias dificultan el ingreso a los establecimientos. El productor también advirtió sobre problemas sanitarios asociados con la humedad persistente, especialmente por plagas y enfermedades que afectan la brotación del té.

La situación podría alcanzar otras producciones regionales, aunque todavía resulta prematuro cuantificar las pérdidas. Klingbeil señaló que la yerba mate no muestra consecuencias negativas importantes, pero advirtió sobre posibles problemas fúngicos en tabaco y dificultades para extraer madera de los establecimientos forestales.

A las precipitaciones se suma la falta de radiación solar, que limita el desarrollo de las plantas y retrasa las labores agrícolas. Según el productor, durante períodos de cinco o seis días llegaron a registrar apenas cuatro horas de sol, una situación que también afecta a las producciones hortícolas.

Una advertencia sobre el Paraná y las próximas semanas

Mientras el agua avanza en el norte, la Sociedad Rural de San Pedro, en Buenos Aires, difundió una advertencia dirigida especialmente a los productores ganaderos de las islas. La entidad detectó incrementos del caudal del Paraná en distintos puntos de referencia y recomendó mantener un seguimiento diario.

En las islas, el avance del agua puede reducir la superficie disponible para el ganado y obligar a trasladar la hacienda hacia terrenos más altos.
En las islas, el avance del agua puede reducir la superficie disponible para el ganado y obligar a trasladar la hacienda hacia terrenos más altos.

En su comunicado, la institución señaló que los aumentos registrados en la zona norte podrían reflejarse entre 25 y 30 días después en la desembocadura del Paraná, siempre que las condiciones meteorológicas no modifiquen esa evolución. También recordó los lugares acordados para descargar hacienda desde las islas, entre ellos el puerto de San Pedro y diferentes establecimientos ribereños.

Por su parte, el Instituto Nacional del Agua mantiene sus sistemas de seguimiento y pronóstico hidrológico para la Cuenca del Plata. Sus registros del 10 de octubre mostraban niveles en ascenso en varias estaciones del Paraná, aunque todavía dentro de los valores normales en buena parte de su recorrido.

Las próximas lluvias serán determinantes para establecer si las crecidas continúan avanzando o comienzan a estabilizarse. En una región donde la producción, las rutas y numerosas localidades dependen de los ríos, cada nuevo aumento del caudal obliga a revisar las medidas preventivas.