El verano seco pasa factura al corazón agrícola: la región núcleo pierde más de 1 millón de toneladas de soja

La campaña agrícola argentina entra en una etapa clave: lluvias desparejas, maíz en cosecha y una sequía de verano que ya recortó la producción de soja en la región núcleo.

Soja de primera en llenado de grano (R5-R6), sembrada en Arrecifes, provincia de Buenos Aires. Gentileza: Bolsa de Cereales de Buenos Aires
Soja de primera en llenado de grano (R5-R6), sembrada en Arrecifes, provincia de Buenos Aires. Gentileza: Bolsa de Cereales de Buenos Aires

La campaña agrícola argentina entra en semanas decisivas y el clima vuelve a marcar el rumbo de los cultivos. Mientras algunas regiones recibieron lluvias importantes en los últimos días, el verano seco dejó huellas profundas en el corazón productivo del país.

El último relevamiento nacional de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires confirma que las condiciones climáticas continúan siendo muy contrastantes entre regiones. Las precipitaciones recientes mejoraron la humedad en varias zonas del norte y el oeste agrícola, pero el centro y sur de Buenos Aires siguen bajo un escenario de déficit hídrico.

En este contexto, el 72 % del área sembrada con soja presenta condiciones hídricas adecuadas u óptimas, mientras que el 76,2 % del cultivo se mantiene entre condición normal y excelente. Con estos datos, la entidad sostiene por ahora una proyección nacional de 48,5 millones de toneladas para la campaña 2025/26.

Avanza la cosecha de maíz y aparecen los primeros rindes de la campaña

Mientras la soja entra en etapas clave de su ciclo, el maíz temprano comienza a ofrecer los primeros resultados productivos de la campaña. A nivel nacional, la cosecha ya alcanza el 9,4 % del área apta, con un rendimiento promedio de 82,7 quintales por hectárea.

Las labores se concentran principalmente en el Núcleo Norte y el Centro-Norte de Santa Fe, dos de las zonas donde el cereal comenzó a recolectarse con mayor intensidad. En el Núcleo Norte los rindes iniciales rondan 96,8 quintales por hectárea, mientras que en el Centro-Norte de Santa Fe se ubican cerca de 72 quintales.

La cosecha también avanza en otras regiones productivas. En el Centro-Este de Entre Ríos los primeros lotes promedian 66 quintales por hectárea, mientras que en el Centro-Norte de Córdoba los valores iniciales se acercan a 70 quintales.

El maíz tardío mejora, pero el sur bonaerense sigue bajo sequía

A diferencia del maíz temprano, los planteos tardíos continúan transitando etapas de desarrollo y dependen todavía del clima para definir su potencial productivo. En este caso, el relevamiento muestra una mejora progresiva en el estado del cultivo.

Maíz tardío en grano lechoso, sembrado en Capitán Sarmiento, provincia de Buenos Aires. Gentileza: Bolsa de Cereales de Buenos Aires
Maíz tardío en grano lechoso, sembrado en Capitán Sarmiento, provincia de Buenos Aires. Gentileza: Bolsa de Cereales de Buenos Aires

Actualmente, el 89,7 % del área se encuentra entre condición normal y excelente, reflejando una evolución favorable en varias regiones agrícolas. Sin embargo, en el centro y sudeste de Buenos Aires, además de la Cuenca del Salado, persiste un escenario seco que genera preocupación entre los técnicos.

A pesar de estas diferencias regionales, la Bolsa de Cereales mantiene su proyección de 57 millones de toneladas de maíz para la campaña actual. Este volumen ubicaría a la Argentina nuevamente entre los principales exportadores mundiales del cereal.

En la región núcleo, el verano seco ya recortó fuerte el potencial de soja

Más allá del panorama nacional, el impacto del clima se observa con mayor claridad en el corazón agrícola del país. Según estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario, la sequía del verano provocó un recorte significativo en la producción esperada de soja en la región núcleo.

Las proyecciones indican que la producción regional se ubicaría ahora en 16,1 millones de toneladas, cuando hace apenas un mes se estimaban 17,2 millones. Esto implica una pérdida de 1,1 millones de toneladas, consecuencia directa del estrés hídrico y las altas temperaturas que dominaron gran parte del verano.

Los recortes más importantes se concentran en el centro-sur de Santa Fe y el noreste de Buenos Aires, donde la falta de agua afectó el desarrollo de los cultivos durante etapas críticas del ciclo. En esas zonas, el potencial de rinde cayó respecto de lo proyectado al inicio de la campaña.

El escenario es especialmente sensible para la soja de segunda, que todavía depende de las lluvias de marzo para intentar recuperar parte del rendimiento perdido. Si las precipitaciones acompañan, algunos lotes aún podrían sumar algunos quintales adicionales.

La campaña entra en un momento decisivo

La agricultura argentina entra ahora en un tramo clave del ciclo productivo. Con la soja atravesando etapas críticas y el maíz temprano comenzando a cosecharse, las próximas semanas serán determinantes para confirmar el potencial real de la campaña.

Las lluvias recientes trajeron algo de alivio a varias regiones del país. Sin embargo, el impacto del verano seco en el corazón agrícola ya dejó su huella y condiciona el resultado final de la cosecha.

En este contexto, el comportamiento del clima durante marzo y abril será decisivo. Cada lluvia que llegue al centro productivo del país puede marcar la diferencia entre una campaña aceptable y una cosecha que quede por debajo de lo esperado.