Octubre puede cambiar la campaña agrícola: qué está pasando con el agua y por qué las próximas lluvias serán decisivas

El trigo entra en una etapa sensible, el maíz acelera y la soja se acerca. Con menos humedad disponible, octubre puede ordenar o complicar la campaña.

Lote con rastrojo de soja temprana, en pleno proceso de emergencia de maíz de primera, en el centro del departamento Castellanos, provincia de Santa Fe. Gentileza: Bolsa de Comercio de Santa Fe
Lote con rastrojo de soja temprana, en pleno proceso de emergencia de maíz de primera, en el centro del departamento Castellanos, provincia de Santa Fe. Gentileza: Bolsa de Comercio de Santa Fe

La campaña agrícola atraviesa un momento inquietante en el que los cultivos todavía muestran buenos indicadores, pero el margen climático empieza a achicarse. El problema no está únicamente en cuánto llovió hasta ahora, sino en que trigo, maíz, girasol y, en breve, soja comenzarán a superponer sus necesidades de agua durante las próximas semanas.

La novedad está en lo que puede ocurrir durante octubre, porque la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) espera que durante ese mes aumente la disponibilidad de agua sobre el centro del país. Según el último informe de la entidad, el calentamiento del Pacífico Ecuatorial Central podría comenzar a potenciar las precipitaciones, justo cuando la demanda hídrica de los cultivos empieza a crecer.

Un presente con menos agua de la necesaria

La situación más ajustada aparece en la región núcleo, donde el 70 % del área comenzó la primavera entre condiciones de escasez hídrica y sequía, después de un invierno con lluvias muy desparejas. Mientras Ramallo acumuló 160 milímetros entre junio y agosto, Noetinger y Pozo del Molle apenas recibieron 12 milímetros, una diferencia que ya se refleja en las reservas del suelo.

Ese escenario también aparece, aunque con distinta intensidad, en el relevamiento nacional de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, que advierte sobre la necesidad de nuevas precipitaciones en Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, La Pampa y el norte y oeste bonaerense. La preocupación crece porque varios cultivos empiezan a entrar en etapas donde consumirán más agua y cualquier demora prolongada de las lluvias puede comenzar a recortar potencial.

El trigo todavía resiste, pero entra en una etapa decisiva

A escala nacional, el trigo conserva una fotografía favorable pese a las heladas, el granizo y la menor disponibilidad de agua: el 94,6 % de la superficie mantiene una condición entre normal y excelente. Sin embargo, la condición hídrica cayó 5,8 puntos porcentuales y el 64,5 % del cereal ya se encuentra desde encañazón en adelante, por lo que las necesidades de agua aumentarán rápidamente.

Lote con trigo, variedad ciclo largo, excelente estado, en etapa 6 5 (mitad de antesis), en el centro sur del departamento Las Colonias, provincia de Santa Fe. Gentileza: Bolsa de Comercio de Santa Fe
Lote con trigo, variedad ciclo largo, excelente estado, en etapa 6 5 (mitad de antesis), en el centro sur del departamento Las Colonias, provincia de Santa Fe. Gentileza: Bolsa de Comercio de Santa Fe

En la región núcleo, la situación comienza a mostrar mayor presión, con los lotes excelentes retrocediendo siete puntos porcentuales y unas 160.000 hectáreas todavía en condición regular. Cerca del 20 % del trigo ya presenta hoja bandera expandida y otro 1 % se encuentra en espiga embuchada, una etapa en la que el estrés hídrico puede empezar a afectar el número y el peso de los granos.

El maíz avanzó rápido, pero en el oeste ya pisa el freno

La siembra nacional de maíz con destino a grano comercial alcanzó el 17,1 % de las 8,4 millones de hectáreas proyectadas, con un adelanto cercano a cinco puntos porcentuales respecto de la campaña pasada y del promedio de las últimas diez. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires señala que las labores avanzan sin mayores inconvenientes en buena parte del área agrícola, aunque las diferencias regionales empiezan a ser importantes.

Lote de maíz temprano (de primera), en pleno proceso de emergencia y crecimiento.
Lote de maíz temprano (de primera), en pleno proceso de emergencia y crecimiento.

En la zona núcleo, donde ya se implantó el 55 % del área prevista, la falta de humedad superficial comenzó a frenar las sembradoras en sectores del oeste, aunque hacia el este las condiciones siguen siendo mejores. Los productores todavía tienen margen para esperar lluvias hasta alrededor del 20 de octubre, pero retrasar demasiado la siembra puede llevar el período crítico del maíz hacia fines de diciembre o comienzos de enero.

El girasol también necesita que vuelva la humedad

El girasol mantiene uno de los ritmos más fuertes de la campaña, con el 31,4 % de las 3,1 millones de hectáreas proyectadas ya implantadas, aproximadamente diez puntos porcentuales por encima de los promedios históricos recientes. La mejora de las reservas en el NEA permitió incluso ampliar el área prevista, particularmente sobre el este de Santiago del Estero.

Lote con girasol, buena emergencia y en plena etapa de desarrollo vegetativo, en el centro norte del departamento General Obligado, provincia de Santa Fe. Gentileza: Bolsa de Comercio de Santa Fe.
Lote con girasol, buena emergencia y en plena etapa de desarrollo vegetativo, en el centro norte del departamento General Obligado, provincia de Santa Fe. Gentileza: Bolsa de Comercio de Santa Fe.

El problema aparece nuevamente en los primeros centímetros del suelo, porque las bajas temperaturas y la ausencia de precipitaciones demoraron la emergencia de algunos lotes sembrados durante las últimas semanas. El avance de la superficie no garantiza por sí solo un buen arranque si las lluvias no acompañan la implantación y el desarrollo inicial del cultivo.

Cuatro cultivos empiezan a competir por la misma ventana climática

A ese escenario se sumará pronto la soja, cuya siembra de primera comenzaría entre el 15 y el 20 de octubre en la región núcleo, mientras ya se realizan análisis para conocer la calidad y el poder germinativo de las semillas. La BCR encontró resultados muy variables entre localidades, con valores que van desde alrededor del 80 % hasta el 94 % en algunos de los primeros controles realizados.

El punto central es que durante octubre empezarán a superponerse trigo, maíz, girasol y soja en distintas etapas y con necesidades crecientes de agua, lo que transforma a las próximas lluvias en una variable productiva más importante que hace apenas unas semanas. Si las precipitaciones llegan con volumen y buena distribución, buena parte del potencial todavía puede sostenerse; si vuelven a demorarse, el problema dejará de ser sólo la humedad disponible para empezar a condicionar fechas de siembra, desarrollo de los cultivos y rindes.