“Parecía el plano de una ciudad”: el hallazgo accidental de la NASA a 30 metros bajo el hielo de Groenlandia

Un vuelo científico sobre Groenlandia detectó bajo decenas de metros de hielo una sorprendente red de estructuras que no figuraba entre los objetivos de la misión.

Groenlandia concentra una de las mayores masas de hielo del planeta, bajo cuya superficie permanecen ocultos relieves, sedimentos y estructuras que ayudan a reconstruir su historia.
Groenlandia concentra una de las mayores masas de hielo del planeta, bajo cuya superficie permanecen ocultos relieves, sedimentos y estructuras que ayudan a reconstruir su historia.

Un avión de la NASA sobrevolaba una de las regiones más inhóspitas de Groenlandia cuando el radar comenzó a devolver señales inesperadas. Bajo una superficie aparentemente uniforme aparecieron líneas rectas, corredores paralelos y formas geométricas que, vistas en conjunto, parecían el plano de una pequeña ciudad.

Los investigadores no estaban buscando construcciones ni rastros de actividad humana. La misión pretendía ensayar una tecnología capaz de penetrar el hielo, medir su espesor y reconstruir el relieve oculto a cientos o incluso miles de metros de profundidad.

Pero aproximadamente 30 metros debajo de la superficie surgió una trama demasiado regular para ser una formación natural. El hallazgo sorprendió inicialmente al equipo y obligó a comparar aquellas imágenes con información histórica.

La explicación estaba enterrada desde hacía casi 60 años

Finalmente, los investigadores comprobaron que estaban observando Camp Century, una instalación estadounidense construida bajo el hielo durante la Guerra Fría. La base era conocida, pero nunca había podido visualizarse con semejante nivel de detalle desde el aire.

“Estábamos buscando el lecho del hielo y apareció Camp Century”, explicó Alex Gardner, científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA. El episodio ocurrió en abril de 2024 durante un vuelo de un Gulfstream III equipado con el sistema de radar UAVSAR.

La diferencia estuvo en la tecnología: los radares anteriores apuntaban esencialmente hacia abajo y generaban perfiles bidimensionales, mientras que este instrumento también observa lateralmente. Así pudieron distinguirse estructuras individuales y compararlas con los antiguos planos de la base.

Camp Century comenzó a construirse en 1959 y llegó a disponer de 21 túneles excavados dentro del hielo, además de dormitorios, laboratorios, talleres y otras dependencias. También contó con un reactor nuclear portátil destinado a suministrar energía a una instalación capaz de alojar a alrededor de 200 personas.

El proyecto secreto detrás de los túneles

Aunque públicamente tenía fines científicos, el lugar estuvo relacionado con Project Iceworm, un ambicioso plan estadounidense para estudiar la posibilidad de desplegar una red de misiles nucleares bajo Groenlandia. El objetivo era utilizar túneles en los que las armas pudieran desplazarse y dificultar así su localización por un eventual enemigo.

El proyecto nunca llegó a concretarse a la escala prevista porque el hielo demostró ser mucho menos estable de lo esperado. Sus movimientos deformaban progresivamente las galerías y Camp Century terminó abandonada definitivamente en 1967.

La nieve continuó acumulándose sobre la instalación hasta ocultarla por completo. Según la NASA, las estructuras sólidas permanecen actualmente al menos 30 metros por debajo de la superficie.

No es la primera sorpresa encontrada bajo Groenlandia

El episodio forma parte de una serie de descubrimientos que muestran cuánto permanece escondido debajo de la gigantesca capa de hielo. En 2013, datos obtenidos mediante radares aerotransportados permitieron identificar un enorme cañón subglacial de aproximadamente 750 kilómetros de longitud, que se extiende desde el interior de Groenlandia hacia el norte.

Cinco años después llegó otro hallazgo extraordinario: científicos detectaron bajo el glaciar Hiawatha una enorme depresión circular, posteriormente identificada como un cráter de impacto de unos 31 kilómetros de ancho. La NASA explicó que la estructura estaba sepultada bajo cerca de un kilómetro de hielo y había permanecido preservada pese a la intensa capacidad erosiva de los glaciares.

También apareció algo todavía más antiguo. Investigaciones realizadas sobre sedimentos extraídos bajo el hielo revelaron restos de un antiguo paisaje de tundra, evidencia de que partes de Groenlandia estuvieron alguna vez libres de hielo y cubiertas por vegetación.

Una cápsula del tiempo bajo el hielo

Camp Century tiene además una dimensión ambiental porque, cuando fue abandonada, quedaron residuos dentro del complejo. Estudios posteriores advirtieron que allí permanecen materiales físicos, químicos, biológicos y radiológicos que durante décadas se creyó que quedarían enterrados permanentemente.

El hallazgo accidental no revela una ciudad desconocida, pero sí ofrece una imagen inédita de una infraestructura que llevaba casi seis décadas desaparecida bajo el hielo. Y, como ocurrió con cañones, cráteres y antiguos paisajes encontrados en Groenlandia, vuelve a recordar que bajo esa inmensa superficie blanca todavía existe un territorio prácticamente invisible por descubrir.