Ya no es natural: el factor humano detrás de la nueva era de incendios explosivos
Un nuevo análisis global revela que el creciente número de días con condiciones meteorológicas extremas propicias para incendios desde 1980 conlleva una clara señal de que el cambio climático es causado por el ser humano.

Las condiciones climáticas extremas propicias para incendios —es decir, las altas temperaturas, la sequedad y el viento suficientes para que los incendios forestales se propaguen rápidamente— se han intensificado en todo el mundo durante las últimas cuatro décadas. Un nuevo análisis global publicado en Science Advances revela que este aumento ahora conlleva una señal detectable del cambio climático provocado por el ser humano.
Los investigadores examinaron los cambios en la frecuencia de días con condiciones climáticas extremas propicias para incendios entre 1980 y 2023, utilizando registros de observación y simulaciones de modelos climáticos. Su análisis demuestra que la tendencia al alza no puede explicarse únicamente por la variabilidad climática natural.
Detección de una señal climática en condiciones meteorológicas propicias para incendios
Los incendios forestales dependen de varios factores que interactúan entre sí, como las fuentes de ignición, la disponibilidad de combustible y las condiciones meteorológicas. Entre estas influencias, el clima propicio para incendios —definido por la combinación de altas temperaturas, baja humedad y fuertes vientos— desempeña un papel fundamental a la hora de determinar la rapidez con la que se inician y propagan los incendios.

Para medir estas condiciones, el estudio analizó el Índice de Peligro de Incendios Forestales (FWI, por sus siglas en inglés), una métrica ampliamente utilizada que combina la temperatura, la humedad, la velocidad del viento y las precipitaciones para estimar el riesgo de incendios forestales.
Los investigadores se centraron en los días con condiciones meteorológicas extremas propicias para incendios, definidos como aquellos en los que el Índice de Peligro de Incendio supera el percentil 95 de los valores históricos. El seguimiento del número anual de estos días en todo el mundo permitió al equipo evaluar los cambios a largo plazo en las condiciones meteorológicas favorables para los incendios.

Sus resultados muestran que los días con condiciones meteorológicas extremas propicias para incendios han aumentado a nivel mundial desde 1980, lo que indica que las condiciones climáticas favorables a la propagación de incendios forestales son cada vez más comunes.
Separando la variabilidad natural de la influencia humana
Para determinar si esta tendencia refleja la actividad humana, es necesario diferenciar la influencia climática a largo plazo de la variabilidad natural. Los patrones climáticos a gran escala, como la Oscilación del Sur de El Niño, la Oscilación Decadal del Pacífico y la Oscilación del Atlántico Norte, pueden influir notablemente en las condiciones meteorológicas propicias para incendios a nivel regional, al alterar la temperatura, las precipitaciones y la circulación atmosférica.
Estas fluctuaciones naturales pueden enmascarar o amplificar temporalmente las tendencias a largo plazo.
Para aislar el papel de la influencia humana, los investigadores utilizaron técnicas de detección de huellas dactilares que comparan los patrones observados con simulaciones de modelos climáticos ejecutadas con y sin emisiones de gases de efecto invernadero provocadas por el ser humano.
Los resultados revelaron una clara señal de influencia externa. El aumento observado en los días de condiciones climáticas extremas propicias para incendios coincide estrechamente con el patrón esperado del cambio climático antropogénico y supera lo que produciría la variabilidad natural por sí sola.
Una tendencia global que surge de los datos
Según el estudio, la influencia humana en las condiciones meteorológicas extremas propicias para incendios ahora puede detectarse a nivel mundial con un 99 % de confianza estadística.

Este hallazgo sugiere que el aumento de las temperaturas y los cambios en las condiciones atmosféricas vinculados a las emisiones de gases de efecto invernadero ya están incrementando la frecuencia de las condiciones meteorológicas que favorecen la propagación de incendios forestales.
Las condiciones meteorológicas propicias para incendios forestales no son la causa directa de los mismos, ya que las fuentes de ignición y el estado del combustible también desempeñan un papel fundamental. Sin embargo, influyen notablemente en la rapidez con que se propagan una vez que comienzan.
A medida que estas condiciones extremas se vuelven más frecuentes, el potencial de propagación rápida de incendios forestales puede aumentar en muchos ecosistemas.
Implicaciones para el riesgo futuro de incendios forestales
Los autores señalan que detectar una señal antropogénica global en las condiciones meteorológicas propicias para incendios representa un paso importante para comprender cómo el cambio climático está alterando el riesgo de incendios forestales, ya que las estrategias de gestión de incendios suelen basarse en patrones meteorológicos históricos para estimar los niveles de peligro y orientar las medidas de preparación.
Si el cambio climático está modificando la frecuencia habitual de fenómenos meteorológicos extremos que propician incendios, es posible que dichas estrategias deban adaptarse.
El estudio sugiere que incorporar los cambios en las condiciones meteorológicas propicias para los incendios, derivados del clima, en la previsión y la evaluación de riesgos podría ayudar a mejorar la preparación ante incendios forestales a medida que las condiciones favorables para los incendios se intensifican.