El proyecto que quiere eliminar la oscuridad de la noche con 50.000 espejos en órbita
Para algunos, Reflect Orbital es un proyecto visionario: iluminar zonas de la Tierra durante las horas de oscuridad con espejos orbitales. Para otros, las consecuencias negativas de poner en órbita 50.000 espejos superan los beneficios.

En estos días, la Comisión Federal de Comunicaciones está debatiendo la aprobación de un proyecto muy particular. La empresa estadounidense Reflect ha solicitado la autorización del proyecto Reflect Orbital, que consiste en el lanzamiento a la órbita de una mega constelación de 50.000 satélites.
El proyecto se encuentra actualmente avanzando en el proceso burocrático hacia su aprobación final. El objetivo es construir un megaespejo orbital que refleje la luz solar para iluminar áreas de la superficie de la Tierra durante las horas de oscuridad.
El papel de la Comisión Federal de Comunicaciones
La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) es una agencia gubernamental independiente de Estados Unidos. Fue fundada en 1934 y se encarga de regular las comunicaciones interestatales e internacionales por radio, televisión, cable, satélite e internet.
Pero es precisamente la FCC estadounidense la que desempeña un papel crucial en la autorización y regulación de las megaconstelaciones de satélites . Recientemente, aprobó el lanzamiento de miles de satélites: más de 15.000 de Starlink, más de 4.000 de Logos Space y 243 de Bluebird, lo que demuestra su disposición a favorecer esta vía (la satelital) para implementar la conectividad global.
¿En qué consiste el proyecto Reflect Orbital?
Una vez en órbita, cada satélite de la constelación desplegaría su propio espejo, construido con material ultraligero. Los 50.000 espejos de la constelación orbitarían en completa sincronización, reproduciendo un único y enorme espejo capaz de captar la luz solar y reflejarla hacia zonas específicas de la superficie terrestre durante las horas de oscuridad.
El efecto esperado en la Tierra es percibir un brillo comparable al de las horas crepusculares o similar al que produce una superluna llena.
Los beneficios que menciona Reflect, gracias a la implementación de su proyecto, incluyen el ahorro energético, ya que esta iluminación sustituiría la iluminación artificial, que aún se produce principalmente con combustibles fósiles. Por lo tanto, contribuiría a la reducción de las emisiones de CO2. En la agricultura, algunos cultivos se beneficiarían de periodos de luz más largos, especialmente durante ciertas estaciones y en regiones con días cortos durante el invierno.

En caso de desastres naturales como terremotos, huracanes o apagones generalizados, la constelación Reflect Orbital proporcionaría iluminación temporal a una zona, facilitando las operaciones de rescate. Pero esto es solo una cara de la moneda; las consecuencias negativas parecen ser mucho mayores.
¿Cuáles son las posibles consecuencias negativas?
El impacto de esta megaconstelación tendría consecuencias negativas en muchos frentes. En primer lugar, interferiría significativamente con las observaciones astronómicas y aumentaría la contaminación lumínica en el cielo nocturno. La contaminación lumínica es un problema importante para la astronomía terrestre, que cada vez tiene más dificultades para mantener cielos oscuros en sus sitios de observación.
Muchas especies animales tienen sus propios ritmos biológicos bien regulados, basados en la alternancia natural entre luz y oscuridad. Reflect Orbital alteraría artificialmente la iluminación nocturna, con efectos impredecibles, alterando el comportamiento de la fauna silvestre, los patrones migratorios y el equilibrio del ecosistema debido al aumento de la luz artificial nocturna.
Pero también para los humanos, existe preocupación por la interferencia con el sueño y los ritmos circadianos, junto con los posibles riesgos de deslumbramiento para conductores, pilotos y quienes utilizan instrumentos ópticos. Si bien existen ventajas, también existen desventajas.
Podemos afirmar que este proyecto también tendría implicaciones éticas. De hecho, ¿quién decidiría qué zonas iluminar? ¿Con qué criterios? ¿Y bajo qué jurisdicción internacional? El uso comercial de la luz solar reflejada abriría escenarios sin precedentes que podrían requerir nuevas regulaciones que actualmente no existen.