Los expertos advierten que la esponja "mágica" de cocina podría estar liberando millones de fibras plásticas
Las esponjas blancas "magic eraser", que limpian sin necesidad de jabón, se desintegran al usarlas, y el destino de esos diminutos fragmentos está empezando a preocupar a los científicos, según revela un nuevo estudio

Quienes han usado una esponja de melamina saben que pueden ser muy efectivas, razón por la cual se han convertido en un elemento básico en la cocina y el baño de millones de hogares. Pero precisamente por su eficacia, los investigadores las consideran ahora un posible problema ambiental.
Estas esponjas de melamina están hechas de un polímero rígido que forma una estructura interna similar a una red de filamentos plásticos, y aunque son suaves al tacto, en esencia funcionan como papel de lija extremadamente fino, raspando físicamente la suciedad en lugar de disolverla con productos químicos.
El problema, sin embargo, es que la esponja se desgasta con cada uso, y un estudio reciente ha descubierto que, al desintegrarse, desprende fibras de microplástico que van directamente al desagüe.
Cifras difíciles de ignorar
Los investigadores responsables del estudio, Yu Su, Baoshan Xing, Rong Ji y sus colegas, probaron varios productos de tres marcas conocidas de esponjas borradoras mágicas frotándolos repetidamente contra superficies metálicas rugosas para simular su uso en el mundo real.
Descubrieron que una sola esponja puede liberar aproximadamente 6,5 millones de fibras por gramo de material perdido. Suponiendo que la esponja promedio pierde alrededor del 10 % de su masa a lo largo de su vida útil, los investigadores combinaron esa cifra con datos de ventas para calcular la magnitud global del problema.

Tomando como referencia las ventas de Amazon de agosto de 2023, el equipo estimó que las esponjas de melamina podrían estar liberando aproximadamente 1,55 billones de fibras de microplástico cada mes en todo el mundo. Es casi seguro que la cifra real sea mayor, ya que la estimación no incluye las ventas en supermercados, tiendas de descuento ni ningún otro minorista del planeta.
Una vez que esas fibras caen por el desagüe, entran en los sistemas de aguas residuales y, desde allí, pueden pasar por las plantas de tratamiento y terminar en ríos, lagos y, finalmente, en el océano. Los peces y otros animales marinos ingieren los microplásticos en los cursos de agua, que pueden ascender en la cadena alimentaria, lo que significa que incluso podrían volver a nuestros platos.
¿Se puede hacer algo al respecto?
El estudio reveló que la densidad de la esponja marca una diferencia real: las esponjas más densas se mantuvieron mejor durante las pruebas y liberaron menos fibras, mientras que las más ligeras y económicas se deshicieron con mayor rapidez. Esto sugiere que los fabricantes podrían solucionar el problema con relativa facilidad fabricando esponjas más duraderas.
Para los consumidores, los investigadores sugieren cambiar a productos de limpieza naturales que no contengan plástico, lo cual es la solución obvia, incluso si eso significa renunciar a la comodidad de algo que elimina fácilmente las manchas de crayón de la pared.
Los investigadores sugieren que una mejor filtración en las tuberías domésticas o en las plantas de tratamiento de aguas residuales también podría ayudar a retener las fibras antes de que lleguen a aguas abiertas, aunque ese tipo de cambio en la infraestructura no es algo que cualquier persona pueda hacer por sí sola.
Referencia de la noticia
Common cleaning sponge found to release trillions of microplastic fibers, published by American Chemical Society, April 2026.
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