Las 5 plantas para poner en agua este 21 de septiembre que explotan de flores (pero atención si tenés mascotas)
La llegada de la primavera es un momento ideal para multiplicar algunas plantas a partir de esquejes. Cinco especies responden especialmente bien, aunque no todas son seguras para perros y gatos.

El 21 de septiembre marca el comienzo de una etapa de fuerte actividad para muchas plantas. Es que el aumento de las temperaturas y de las horas de luz favorece la aparición de nuevos brotes, una condición ideal para multiplicar algunos ejemplares de manera muy sencilla.
La idea de esta selección es simple: aprovechar el arranque de la primavera para elegir especies que, bien propagadas y cuidadas, puedan transformarse en plantas vigorosas y con una floración abundante durante los meses más cálidos. No se trata solamente de hacerlas enraizar en agua, sino de darles un impulso temprano para que lleguen mejor preparadas a su etapa de mayor crecimiento.
Entre las especies que mejor responden aparecen cinco opciones muy conocidas:
- Geranio: necesita mucha luz y puede desarrollar una floración abundante.
- Begonia: prefiere ambientes luminosos pero protegidos del sol fuerte.
- Impatiens o alegría del hogar: enraíza con facilidad y funciona muy bien en media sombra.
- Fucsia: produce flores colgantes muy llamativas y admite propagación en agua.
- Violeta africana: puede multiplicarse incluso a partir de una hoja y es ideal para interiores.
La elección, de todos modos, no debería depender solamente del color o de la facilidad de cultivo. Quienes conviven con perros o gatos también deben prestar atención a la toxicidad de algunas especies.
¡Muy fácil! Estas plantas las podés multiplicar en agua
No todas las especies responden igual a este método, pero algunas tienen una capacidad especialmente buena para desarrollar raíces a partir de tallos o incluso de hojas. La clave está en elegir material sano, evitar que el follaje quede sumergido y hacer el trasplante a tiempo.
Geranio: uno de los clásicos que despiertan en primavera
El geranio, perteneciente al género Pelargonium, es uno de los grandes protagonistas de balcones y terrazas. Con la llegada del tiempo más cálido comienza a generar tallos nuevos que pueden utilizarse para obtener otra planta.
Cuando las raíces ya alcanzaron algunos centímetros, conviene trasladar el esqueje a una maceta con buen drenaje. A partir de ese momento, una ubicación muy luminosa será clave para estimular su crecimiento y posterior floración.

En hogares con mascotas, sin embargo, exige precaución. La ASPCA —Sociedad Estadounidense para la Prevención de la Crueldad contra los Animales—, que mantiene una amplia base de datos sobre plantas tóxicas, clasifica a los Pelargonium como tóxicos para perros y gatos.
Begonia: flores con menos necesidad de sol directo
Las begonias ofrecen una ventaja para quienes no disponen de espacios extremadamente soleados. Se desarrollan mejor con buena luminosidad, pero protegidas de la exposición intensa durante las horas centrales del día.
Para multiplicarlas puede cortarse un tallo sano y retirar las hojas de la parte inferior antes de colocarlo en agua. Con el paso de las semanas comienzan a formarse raíces y llega el momento de trasladarlo al sustrato.

El riego posterior requiere especial atención, porque el exceso de humedad puede favorecer la pudrición. Además, la ASPCA considera a las Begonia spp. tóxicas para perros y gatos, principalmente por la presencia de oxalatos de calcio solubles.
Impatiens: una de las más fáciles de multiplicar
La alegría del hogar, o Impatiens, es una de las opciones más sencillas para quienes recién comienzan a reproducir plantas. Sus tallos tiernos suelen generar raíces con rapidez cuando se colocan en agua.
Una vez pasada a maceta, agradece los ambientes luminosos sin sol abrasador y un sustrato que conserve humedad sin quedar encharcado. Con esas condiciones puede producir flores durante buena parte de la temporada cálida.

También tiene una ventaja importante para los hogares con animales. La ASPCA la clasifica como no tóxica para perros y gatos, aunque igualmente se recomienda evitar que las mascotas mastiquen cualquier planta de manera habitual.
Fucsia: flores colgantes que llaman la atención
La fucsia se distingue por sus flores pendulares, que combinan colores intensos y resultan especialmente decorativas en macetas suspendidas. La primavera es uno de los mejores momentos para obtener esquejes a partir de sus brotes jóvenes.
Los tallos pueden colocarse en un pequeño recipiente con agua hasta que aparezcan raíces. Una vez que estas alcanzan alrededor de uno o dos centímetros, el esqueje ya puede trasladarse cuidadosamente a una maceta.

En este caso conviene identificar correctamente la especie. La ASPCA registra específicamente a Fuchsia triphylla como no tóxica para perros y gatos, por lo que si se trata de otra variedad resulta prudente verificarla antes de ubicarla al alcance de los animales.
Violeta africana: flores incluso dentro de casa
La violeta africana completa la lista con una diferencia importante: es una excelente candidata para interiores. Necesita abundante luminosidad indirecta, pero no exposición prolongada al sol fuerte.
Puede multiplicarse a partir de una hoja con parte de su pecíolo, que se coloca en agua hasta comenzar a producir raíces. Después habrá que pasarla con cuidado al sustrato para que continúe desarrollándose.

También es una alternativa interesante para quienes tienen animales en casa. La ASPCA clasifica a la violeta africana como no tóxica para perros y gatos.
El cuidado que puede definir el resultado
Aunque el método es sencillo, hay detalles que pueden marcar una gran diferencia. El agua debe mantenerse limpia, el recipiente no debería recibir sol directo intenso y ninguna hoja debe quedar sumergida.
También conviene cambiar el agua periódicamente para evitar malos olores y problemas de pudrición. Cuando el sistema radicular ya está suficientemente desarrollado, dejar el esqueje demasiado tiempo en el recipiente puede jugar en contra.
El verdadero salto ocurre después, cuando la planta llega a una maceta con buen sustrato, espacio y nutrientes. Allí será donde el aumento de luz y temperatura propio de la primavera pueda traducirse, finalmente, en nuevos brotes y una floración mucho más abundante.