¿Abrigo o paraguas para los posibles festejos? Buenos Aires tendrá una "falsa primavera" antes de una sudestada
Tras varios amaneceres invernales, el AMBA está cambiando de escenario. Mientras Argentina buscará hoy un lugar en la final, muchos optimistas ya miran el pronóstico para un posible festejo y, con la ilusión intacta, también para volver a alentar a la Selección el domingo.

El AMBA dejó atrás los amaneceres fríos de comienzos de la semana y este miércoles mostró un marcado aumento térmico. Las mínimas subieron entre poco más de 2,5 °C y casi 5 °C respecto del día anterior.
El ascenso estuvo favorecido por el ingreso de aire más templado y el aumento de la nubosidad, dos factores que limitaron el enfriamiento durante la madrugada.
A diferencia de las jornadas previas, ninguna estación meteorológica oficial descendió por debajo de la mínima media de julio (7,5 °C).
En la ciudad de Buenos Aires, el Observatorio Central registró 11,8 °C, mientras que Aeroparque alcanzó 11,0 °C, confirmando un cambio de escenario que tendrá continuidad durante los próximos días.
Una tarde más templada para vivir la semifinal
La segunda mitad de este miércoles se presentará con cielo mayormente nublado, ambiente templado e inestable. Los vientos leves del noreste favorecerán una tarde con temperaturas entre 17 y 18 °C, superiores a la máxima media de julio (15,5 °C).
A las 16 h, cuando Argentina e Inglaterra busquen un lugar en la final del Mundial 2026, gran parte de los porteños estará puertas adentro, con la mirada puesta en la pantalla. A esa hora, probablemente poco importe si afuera hay lloviznas o está fresco.

Pero si Argentina consigue el pasaje a la final, ahí sí el pronóstico volverá a ser protagonista. Para los que decidan ir al Obelisco, la temperatura rondará los 15 °C y no se descartan lloviznas débiles, por lo que quizás la mejor elección sea un piloto celeste y/o blanco.
El viento norte traerá dos días con sabor a primavera
El jueves comenzará a consolidarse el ingreso de aire cálido y húmedo desde el norte. La temperatura mínima será de 15 °C, apenas medio grado por debajo de la máxima media de julio (15,5 °C), un dato que refleja la magnitud del cambio de masa de aire. Por la tarde, la máxima alcanzará los 19 °C.
La mayor probabilidad de tormentas llegará el viernes, principalmente durante la mañana, cuando la combinación de aire cálido y húmedo favorezca el desarrollo de chaparrones y algunas tormentas aisladas.

Lejos de hacer descender la temperatura, esa misma masa de aire llevará los termómetros hasta los 21 °C. La mínima será de 17 °C, consolidando el pico de este ambiente primaveral en pleno invierno porteño.
Hacia la noche podrían registrarse nieblas y neblinas, especialmente en zonas cercanas a cursos de agua. Si tenés previsto viajar durante la madrugada del sábado, será conveniente consultar el estado de las rutas por la posible reducción de la visibilidad.

El ambiente primaveral tendrá fecha de vencimiento
El sábado marcará el inicio de un nuevo cambio de tiempo, aunque todavía persiste incertidumbre sobre los detalles. Los modelos numéricos coinciden en la formación de un centro de bajas presiones, pero aún difieren en el momento exacto y en la ubicación donde terminará consolidándose.
Por ahora, nuestro modelo de referencia, el ECMWF, lo sitúa sobre Uruguay. Esa diferencia en la posición del sistema será determinante para el AMBA. De ella dependerán la intensidad de las lluvias, el horario de las tormentas y el momento en que comenzará el descenso térmico.
Con la información disponible hasta ahora, el sábado presentaría tormentas entre la tarde y la noche, con una máxima de 17 °C y viento rotando al sur hacia el final del día.

El domingo se afianzaría el ingreso de aire más fresco con vientos del sudeste, mientras el centro de bajas presiones comenzaría a desplazarse lentamente hacia el Atlántico.
Se esperan 11 °C de mínima y 14 °C de máxima, con probables lluvias o chaparrones aislados. Además, el Río de la Plata podría registrar una crecida durante la tarde.