No es sugestión ni mal humor gratuito. La ciencia explica cómo el viento foehn altera tu serotonina a través de la ionización positiva del aire y por qué nos afecta tanto.
Gemma del Caño es licenciada en Farmacia, especializada en I+D+i en industria, con máster en biotecnología, innovación y seguridad. Lleva más de una década trabajando en la industria alimentaria. Pero su perfil va más allá del laboratorio y la normativa. Su trabajo parte de una idea clave: la alimentación nace en la naturaleza. En el suelo, en el clima, en el agua y en los microorganismos que sostienen la vida. Entender qué comemos es, también, entender qué está pasando ahí fuera.
Ahora más que nunca. Divulgadora activa, colabora con plataformas como Naukas, Desgranando Ciencia o Salud sin Bulos, y participa en medios como Atresmedia o El Comidista. En radio, se acercó a la seguridad alimentaria al gran público en Radio Nacional de España). Es autora del libro “No comemos como antes, y menos mal” (Ed. Paidós).En Meteored tiene como tarea analizar cómo el clima, los cambios ambientales y los fenómenos meteorológicos impactan directamente en la seguridad, la calidad y el sabor de los alimentos. Desde una ola de calor que altera los riesgos microbiológicos hasta un cambio en las lluvias que transforma una cosecha. Con un estilo directo, riguroso y sin rodeos, conectamos ciencia, industria, clima y naturaleza para recordar algo esencial: lo que ocurre en el entorno no se queda fuera. Siempre termina en nuestro plato.
No es sugestión ni mal humor gratuito. La ciencia explica cómo el viento foehn altera tu serotonina a través de la ionización positiva del aire y por qué nos afecta tanto.
La guerra no termina cuando cesan los disparos. Explosivos, metales pesados y combustibles permanecen décadas en el suelo, y algunos acaban entrando (silenciosamente) en cultivos, agua y alimentos.
Un estudio longitudinal en China relaciona el consumo frecuente de picante con órganos más “jóvenes”. Los investigadores advierten: no es magia, es solo una asociación estadística. ¿Rejuvenece el picante?
Ha vuelto a pasar. Trump ha sugerido que tomar paracetamol en el embarazo causa autismo. La evidencia científica lo niega: no hay pruebas sólidas y los expertos recuerdan la importancia de no caer en bulos.
Las superbacterias avanzan silenciosas, amenazan con millones de muertes y un impacto económico global sin precedentes. Frenarlas depende de un uso responsable de antibióticos y políticas sanitarias efectivas.
Cuando uno se encuentra en el supermercado, frente al pasillo de las aguas embotelladas, la decisión entre agua mineral y agua con gas puede parecer tan complicada como elegir entre tortilla de papa con o sin cebolla. Pero, ¿realmente importa?
Es un básico en nuestras mesas sobre todo en estas fechas. El pescado y el marisco son dos productos de alta calidad nutricional que duran poco. Una solución es la ultracongelación, pero aún sigue sembrando recelo.
Nos solucionan una comida, una cena o un viaje. Las conservas son unos de las mejores creaciones de la historia, salvo si están en mal estado, y ahí estaríamos en problemas. Pero... ¿cómo podemos saberlo?
La crononutrición estudia el efecto de la alimentación sobre nuestro sistema circadiano, y esto, en palabras sencillas sería... ¿influye a qué hora comemos cada alimento en nuestro organismo?
Tenemos nuevo récord de temperatura del agua del mar, valor medido por los satélites. La media en los océanos ha llegado a los 21 ºC, siendo la más alta desde que hay registros. De seguir así, tendrá implicaciones directas muy serias.
Mucha gente lo desconoce, pero la mitad de lo que pesas son microorganismos. Y por nuestro bien, es mejor tenerlos contentos. ¿Y cómo lo podemos hacer? Los prebióticos y probióticos son la clave.
¿Hay sustancias en los alimentos que se pueden considerar “drogas”? Dando una vuelta de tuerca más, podemos buscar esas sustancias en algunos productos que ahora están de moda: ¿qué es el CBD que tanto se escucha? Sigue leyendo, que este post será adictivo.
Si un agente externo nos robara 2,2 años de esperanza de vida, estaríamos frente a una verdadera alarma social. Todo el mundo estaría unido en esfuerzos tecnológicos, investigación… pero en este caso no está siendo así. ¿Por qué?
Al estar en contacto con la naturaleza corremos el riesgo de que algún insecto nos pique. Lo habitual es que las consecuencias sean leves: picazón, hinchazón, enrojecimiento… pero evitar que se complique dependerá de que sepamos qué hay que hacer y, sobre todo, lo que no.