Aunque ha sobrevivido durante 400 millones de años, esta especie podría desaparecer por nuestra culpa

Por millones de años dominaron los océanos sin grandes amenazas, pero en las últimas décadas algo cambió. Nuevos datos científicos explican por qué los tiburones enfrentan hoy un punto de inflexión.

Una aleta corta la superficie del agua mientras un pescador observa en silencio, sin saber si ese tiburón será capturado o sobrevivirá.
Una aleta corta la superficie del agua mientras un pescador observa en silencio, sin saber si ese tiburón será capturado o sobrevivirá.

Con más de 400 millones de años de historia evolutiva, los tiburones atravesaron extinciones masivas y grandes cambios ambientales sin perder su lugar en los océanos. Sin embargo, en un período muy breve comenzaron a aparecer señales de un deterioro que no tiene precedentes en su historia evolutiva.

Este cambio no responde a una catástrofe natural puntual, sino a la acumulación de presiones vinculadas a la actividad humana. La expansión de la pesca industrial, el comercio internacional y la debilidad de los sistemas de control conforman un escenario que la comunidad científica ya considera crítico.

Estimaciones coincidentes indican que alrededor de 100 millones de tiburones mueren cada año como consecuencia directa de la pesca, un nivel de extracción que supera ampliamente la capacidad de recuperación biológica de la mayoría de las especies.

A diferencia de otros peces comerciales, los tiburones tienen ciclos de vida largos y tasas reproductivas bajas. Alcanzan la madurez sexual en edades avanzadas y producen pocas crías, lo que los vuelve especialmente vulnerables frente a esquemas extractivos intensivos.

De captura incidental a objetivo comercial

Durante gran parte del siglo XX, los tiburones fueron considerados una captura incidental dentro de pesquerías dirigidas a especies de alto valor, como el atún. Con el progresivo agotamiento de esos recursos, muchas flotas industriales comenzaron a orientarse de manera directa hacia los tiburones, transformándolos en un objetivo comercial.

Un cardumen de tiburones patrulla aguas abiertas, una imagen cada vez menos frecuente en los océanos del mundo.
Un cardumen de tiburones patrulla aguas abiertas, una imagen cada vez menos frecuente en los océanos del mundo.

El uso extendido de palangres de largo alcance, especialmente en aguas internacionales, explica buena parte de esta presión creciente. Se trata de sistemas altamente eficientes, pero con un impacto ambiental severo y difícil de controlar, que afecta también a tortugas marinas, aves oceánicas y otras especies vulnerables.

La fragmentación de jurisdicciones y la debilidad de los acuerdos regionales permiten que la sobreexplotación continúe incluso en zonas donde existen restricciones formales. En alta mar, la fiscalización sigue siendo limitada y desigual.

El comercio de aletas y su efecto multiplicador

Uno de los principales motores económicos detrás de esta dinámica es el comercio internacional de aletas de tiburón. Destinadas mayormente a mercados de Asia oriental, donde se utilizan para la elaboración de la sopa de aleta, estas piezas concentran un alto valor comercial en relación con el resto del animal.

Tiburones sin aletas exhibidos en un mercado asiático. Esta imagen expone una de las consecuencias más visibles del finning, una práctica prohibida en muchos países pero aún difícil de erradicar.
Tiburones sin aletas exhibidos en un mercado asiático. Esta imagen expone una de las consecuencias más visibles del finning, una práctica prohibida en muchos países pero aún difícil de erradicar.

A pesar de las prohibiciones vigentes en numerosos países, el contrabando continúa activo y dificulta la trazabilidad. Esta demanda sostenida impacta con especial fuerza sobre especies como el tiburón martillo y el tiburón oceánico de puntas blancas, cuyas poblaciones registran caídas superiores al 70 % en pocas décadas.

Impacto ecológico y riesgos asociados al consumo

La reducción de las poblaciones de tiburones no implica solo una pérdida de biodiversidad. Como depredadores tope, regulan las cadenas tróficas marinas y contribuyen a la estabilidad de ecosistemas complejos, como los arrecifes de coral.

Estudios recientes vinculan su presencia con océanos más resilientes y productivos. Su declive, en cambio, genera desequilibrios que afectan tanto a especies comerciales como al funcionamiento general del ambiente marino.

A este escenario se suma un componente sanitario. La carne de tiburón presenta concentraciones elevadas de mercurio y otros contaminantes, producto de su posición en la cima de la cadena alimentaria, lo que plantea riesgos para el consumo humano en contextos donde aún se comercializa.

Regulación y escenarios posibles

En el plano institucional, la regulación internacional aparece como una herramienta clave, aunque todavía insuficiente. La incorporación de varias especies de tiburones y rayas a los listados de CITES implicó restricciones al comercio internacional, pero su efectividad depende de la aplicación real por parte de los Estados.

Tiburones enteros exhibidos para la venta en una pescadería, una práctica todavía legal en varios países.
Tiburones enteros exhibidos para la venta en una pescadería, una práctica todavía legal en varios países.

En paralelo, la expansión de áreas marinas protegidas con regulaciones estrictas muestra resultados alentadores. En regiones donde se limitó la actividad extractiva y se sostuvo el monitoreo científico, comenzaron a observarse señales de recuperación poblacional.

Un punto de definición para los océanos

La situación de los tiburones sintetiza varios de los dilemas ambientales del siglo XXI: explotación intensiva, regulación fragmentada y mercados globales que avanzan más rápido que la capacidad de control. La evidencia científica es clara respecto del impacto que tiene su declive sobre la salud de los océanos.

En un escenario de presión creciente sobre los recursos del mar, las decisiones que se adopten en los próximos años serán determinantes para el futuro de estas especies. De ellas dependerá si los tiburones continúan cumpliendo su rol ecológico o si pasan a ser una señal temprana de un equilibrio marino cada vez más frágil.