Día Meteorológico Mundial: el video de la OMM, el “paraguazo” y la amenaza que empaña la celebración argentina
Mientras la OMM destaca la importancia de observar hoy para proteger el mañana, en Argentina el Servicio Meteorológico Nacional enfrenta amenazas de despidos y una ola de desinformación que desdibuja el funcionamiento del Organismo.

Los servicios meteorológicos de todo el mundo se suman, cada 23 de marzo, a la celebración del Día Meteorológico Mundial, fecha que conmemora la entrada en vigor, en 1950, del Convenio por el que se creó la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
Todos los años, la OMM propone un lema que invita a la toma de conciencia y promueve la acción. Este 2026, el lema es “Observar hoy para proteger el mañana”.
El Organismo, que reúne a más de 150 países de todo el mundo, destaca que “detrás de cada pronóstico hay millones de observaciones que miles de personas se encargan de procesar en el marco de una extraordinaria y singular red de alcance mundial”.

Muchos Servicios Meteorológicos e Hidrológicos celebran esta fecha a través de actividades para la comunidad; abren sus puertas para enseñar las etapas del proceso, desde la observación a la elaboración de pronósticos, la emisión de alertas y la comunicación al público.
En este contexto, la OMM publicó un video en sus redes sociales en colaboración con el SMN de Argentina. En él destacan el lema de este 23 de marzo y vuelven a recordar la importancia de las observaciones del Organismo, su extensión territorial y su historia.
Ahead of #WorldMetDay, @SMN_Argentina highlights the importance of meteorological observations as "fundamental basis for anticipating events, reducing risks and protecting society." Watch this!https://t.co/LfEwIQgMyr pic.twitter.com/YpnHbSLV3t
— World Meteorological Organization (@WMO) March 21, 2026
El video no puede interpretarse por fuera del contexto que atraviesa el SMN argentino. Una inminente oleada de despidos masivos; un “paraguazo” en la vía pública por parte de los trabajadores en defensa de sus puestos laborales y de la continuidad del Organismo; y el embate de algunos pseudocomunicadores que, lejos de ejercer el periodismo, repiten lo más berreta del sentido común, desprecian a una profesión entera, y se exhiben en pantalla como un ejemplo lamentable del “hablemos sin saber”.
Al grito de “No la pegan nunca”, o del consabido “en Estados Unidos te dicen que llueve a las 2 y llueve a las 2” mezclan todo: nombran modelos, instrumentos, sitios webs, satélites, radares… una gran ensalada de términos, sazonada con lo que “a mí me parece”, como si su opinión personal tuviera algún tipo de rigor. Y en la misma maniobra le dan sustento –deliberadamente- a la idea de que desmantelar un organismo científico de 153 años puede ser algo positivo para el país.

Ante este panorama, y ya que hoy el Día Meteorológico Mundial, es importante saber que:
La verificación de los pronósticos no se hace preguntándole a un fulano si le llovió en la cabeza. Es un proceso científico. Se compara lo que se pronosticó con lo que realmente midieron los instrumentos en un lugar y momento exactos.
Estas mediciones se hacen en estaciones meteorológicas oficiales. Actualmente, el Servicio Meteorológico Nacional tiene una efectividad cercana al 85%, aunque este número puede cambiar según a qué plazo sea el pronóstico, de qué fenómeno se trate y en qué zona se prevea. No es una cuestión de opinión. Son datos estadísticos reales.

En todo el mundo, los SMN son organismos financiados por los Estados. Las series históricas de datos son estratégicas para el desarrollo de los países. Sarmiento lo entendió muy bien en 1872, cuando fundó el SMN de Argentina. Quienes hoy todavía tengan dudas, que vayan a poner un parque eólico o un aeropuerto a “donde les parece”. Y a ver cómo les va.
Los datos que usan los modelos numéricos para elaborar pronósticos (y luego muestran las apps de los teléfonos) son, en su inmensa mayoría, datos de los servicios meteorológicos nacionales.
Sea un pronóstico para la aeronáutica, para el agro, para la navegación fluvial, la ingeniería, la energía, la protección civil; sea un pronóstico a dos horas, a dos días o a tres meses; sea un alerta por viento en Patagonia, o por nevadas en Mendoza, el proceso se inicia siempre e invariablemente con la medición de datos.

Es muy simple: si usted va al médico para saber cómo va a estar su salud mañana, el médico hará un diagnóstico de cómo está usted hoy. Le tomará datos de presión, pulso, saturación de oxígeno; le medirá los valores en sangre; le tomará radiografías, ecografías, tomografías. Y cuanta más información disponga en el diagnóstico, mejor será el pronóstico sobre su estado de salud futuro. La meteorología funciona exactamente igual.
Si en Estados Unidos los pronósticos son así se precisos (cosa que habría que analizar más allá de la percepción individual de un turista) es precisamente porque lleva décadas invirtiendo en tecnología, investigación, profesionales de primer nivel y una red de observación que incluye más de 10 mil estaciones meteorológicas que toman datos a cada hora. Además de sus satélites, radares, boyas, sensores en aviones y un largo etcétera.
Italia –por poner un ejemplo-, cuya superficie es equivalente a la de la provincia de Buenos Aires, tiene una red de 84 estaciones meteorológicas operadas por personal y 11 estaciones automáticas. Argentina, el octavo país más grande del mundo, tiene una red de 125 estaciones de observación, desde la Antártida hasta La Quiaca. Y descontando.

Los sistemas de alerta temprana -elaborados exclusivamente por los servicios meteorológicos nacionales- son la principal herramienta para prevenir desastres. Los organismos de protección civil de todo el país planifican sus operativos y despliegues territoriales a partir de la información del Sistema de Alerta Temprana que sólo brinda el SMN. Este sistema salva vidas y evita que el Estado gaste millones en la asistencia posterior a la emergencia.
La meteorología es una ciencia colaborativa, más que ninguna otra. Por la sencilla razón de que en la atmósfera no hay fronteras, hace años los países se pusieron de acuerdo en compartir sus datos de observación. Esto es, los datos que se toman en Chile, nutren los pronósticos para toda la región y para el mundo. Los datos que se dejen de tomar en Argentina, empeorarán la calidad de los pronósticos para nuestro país, pero también para toda la región y el mundo.
Hay más. Los datos del SMN son abiertos, públicos y gratuitos. Eso significa que están disponibles para ser utilizados por emprendimientos privados -grandes empresas pero también pequeñas pymes- que de otro modo no podrían acceder a información de calidad.
Para los desmemoriados de la vida, un recordatorio: hasta hace unos 10 años el sitio del SMN emitía pronósticos y alertas en formato de texto plano. No había mapas, ni rangos horarios, ni colores en los alertas. Estos cambios fueron posibles gracias a la decisión y al esfuerzo de todo el personal del SMN, para brindar un servicio meteorológico cada vez mejor.
Por supuesto, todo siempre se puede mejorar. Lo que está claro es que, en un país tan extenso y diverso como Argentina, la única manera de alcanzar la “precisión” que tanto se admira de otros servicios meteorológicos, es haciendo exactamente lo contrario de lo que se está anunciando. Es con más estaciones, más observaciones, más tecnología, más personal formado y más financiamiento. No hay atajos.
Feliz Día Meteorológico Mundial, y que pase pronto esta tormenta.