Dónde debería dormir tu gato en invierno para evitar problemas de salud causados por el frío
Veterinarios advierten que muchos gatos domésticos sufren más el frío de lo que aparentan y explican cuáles son los espacios más seguros del hogar para evitar problemas de salud durante el invierno.

Aunque muchas personas creen que los gatos toleran sin problemas las bajas temperaturas gracias a su pelaje, distintos especialistas en bienestar animal sostienen que el frío dentro de la vivienda también puede afectar seriamente su salud. Los felinos domésticos, especialmente los cachorros, los ejemplares mayores y aquellos de pelo corto, suelen perder calor corporal durante la noche y buscan refugios mucho más cálidos de lo que imaginan sus dueños.
El principal problema aparece cuando los gatos duermen cerca de corrientes de aire, pisos extremadamente fríos o ambientes húmedos de la casa. Muchas veces, el espacio elegido por comodidad o costumbre no coincide con el más seguro para preservar el bienestar del animal durante las noches de invierno.
Cómo detectar si un gato está sufriendo el frío
Uno de los errores más frecuentes es pensar que un gato siempre demostrará de manera evidente que tiene frío. En realidad, muchos felinos modifican sus hábitos de forma silenciosa y solo presentan pequeñas señales que pueden pasar desapercibidas dentro de la rutina diaria.
Entre los comportamientos y señales físicas que suelen alertar a los veterinarios aparecen los siguientes aspectos:
- Busca mantas, almohadones o rincones cerrados durante gran parte del día.
- Permanece menos activo y duerme más horas de lo habitual.
- Tiembla levemente cuando descansa o cambia de ambiente.
- Evita los pisos fríos y se sube constantemente a sillones o camas.
- Se esconde con mayor frecuencia y reduce el contacto habitual con las personas.
- Se acerca demasiado a estufas o calefactores en busca de calor.
- Presenta rigidez o molestias articulares, especialmente en gatos adultos mayores.
- Pierde apetito o modifica su conducta diaria durante jornadas muy frías.
Los especialistas también advierten que ciertas razas y condiciones físicas requieren mayores cuidados durante el invierno. Los gatos de pelo corto, los animales con bajo peso corporal y aquellos de edad avanzada tienen más dificultades para conservar el calor, por lo que necesitan ambientes más protegidos dentro del hogar.

En viviendas con temperaturas muy bajas, además, puede resultar útil reforzar el aislamiento de puertas y ventanas para evitar corrientes internas que afectan especialmente a las mascotas. Un pequeño cambio en la ubicación de la cama del gato puede generar una diferencia importante en su descanso y en su salud durante los días más fríos del año.
El rincón de la casa que mejor protege a los gatos en invierno
Los veterinarios coinciden en que el mejor espacio para que un gato duerma durante el invierno es un rincón elevado, seco, silencioso y alejado de puertas o ventanas que generen corrientes de aire. Los felinos buscan naturalmente sitios donde puedan conservar calor corporal y sentirse protegidos, por eso suelen refugiarse sobre sillones, camas, mantas gruesas o muebles altos.
Dormir directamente sobre baldosas, cerámicos o pisos de cemento puede provocar una pérdida constante de temperatura corporal durante la noche. Ese efecto resulta todavía más fuerte en viviendas con poca calefacción o en regiones donde las mínimas descienden de forma abrupta durante la madrugada.

Por ese motivo, muchos especialistas recomiendan colocar camas acolchadas o mantas térmicas en zonas internas de la casa, lejos de ventanas abiertas y de espacios con humedad. También sugieren ubicar el descanso cerca de sectores templados, aunque evitando el contacto directo con estufas o calefactores que puedan generar quemaduras o cambios bruscos de temperatura.
Otro aspecto importante es respetar la tendencia natural del gato a buscar altura. Las repisas, sillones elevados o estructuras específicas para felinos suelen convertirse en refugios ideales durante el invierno porque combinan aislamiento térmico, tranquilidad y sensación de seguridad.
A medida que avanzan las jornadas más frías y comienzan las irrupciones de aire polar en gran parte del país, los veterinarios insisten en una recomendación simple pero clave: garantizar que las mascotas tengan un refugio cálido, estable y protegido dentro del hogar. Muchas veces, ese pequeño detalle cotidiano puede evitar problemas respiratorios, estrés térmico y complicaciones de salud que suelen intensificarse durante el invierno.
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