El derecho humano que 1 de cada 4 personas no puede ejercer: arranca la Semana Mundial del Agua
Arranca en Estocolmo la Semana Mundial del Agua 2026. Mientras el cambio climático y la desigualdad de género agravan la crisis, 2.200 millones de personas siguen esperando agua potable segura

Para la mayoría de nosotros, abrir la canilla y que de ella salga agua es un acto automático al que no le damos importancia. Para 2.200 millones de personas en el mundo, es una promesa incumplida. Ese es el número que la OMS y UNICEF repiten en su monitoreo conjunto: uno de cada cuatro habitantes del planeta todavía no accede a agua gestionada de forma segura.
Este no es un dato de archivo: el 24 de agosto, arranca en Estocolmo la Semana Mundial del Agua 2026, bajo el lema "Water for People and Progress" ("Agua para las personas y el progreso"). #WorldWaterWeek2026
El agua dejó de ser sólo un problema de caños e infraestructura. Desde 2010, cuando la ONU declaró su acceso como derecho humano mediante la resolución 64/292, la pregunta se volvió más incómoda: ¿por qué, década y media después, ese derecho sigue sin garantizarse para tantísima gente?

Parte de la respuesta tiene nombre propio: cambio climático y desigualdad de género, dos fuerzas que se retroalimentan y que este año ocupan el centro de la agenda en Suecia.
Cuando el planeta se recalienta, la canilla se seca
El cambio climático no inventa el problema del agua, lo intensifica. El derretimiento de los glaciares amenaza el suministro de más de una sexta parte de la población mundial, que depende del deshielo de las grandes cadenas montañosas, según el IPCC.

El aumento del nivel del mar, en paralelo, empuja agua salada hacia los acuíferos costeros y reduce las reservas de agua dulce donde más se necesitan. Sumale lluvias cada vez más imprevisibles, con sequías largas y tormentas violentas: los desastres ligados al agua y al clima se llevaron 1,3 millones de vidas desde 1970, según la ONU.
El agua y el cambio climático están inextricablemente vinculados: lluvias impredecibles, retroceso de las capas de hielo, aumento del nivel del mar...
— Programa ONU Medio Ambiente (@unep_espanol) August 23, 2026
En la #SemanaMundialDelAgua, conoce más sobre el clima, el agua y la necesidad de actuar #PorElClimaYa: https://t.co/IJ7zbl5cjg pic.twitter.com/DUE1O3mIwf
Esa crisis, además, tiene rostro mayoritariamente femenino. UNICEF calcula que mujeres y niñas dedican 250 millones de horas por día a recolectar agua, caminando en promedio 6 kilómetros para cargar 20 kilos de peso. En 7 de cada 10 hogares sin agua corriente son ellas quienes salen a buscarla, y las niñas duplican esa probabilidad frente a los varones. Cada hora de esa caminata es una hora que no va a la escuela ni al trabajo.
El progreso que todavía falta
Si el ritmo actual no se acelera, la meta de agua y saneamiento universal para 2030 quedará fuera de alcance: la OMS y UNICEF advirtieron que el avance debe multiplicarse por cuatro.
En América, la OPS proyecta más de 132 millones de personas sin agua segura hacia esa fecha si no se refuerzan las inversiones. La tensión escala en otro plano: según el Pacific Institute, los conflictos por el agua treparon de 235 en 2022 a 420 en 2024, un salto del 78% ligado en buena parte a ataques contra infraestructura hídrica.
Mientras delegados de todo el mundo debaten en Estocolmo, la pregunta de fondo sigue siendo la misma que hace quince años: si el agua es un derecho, ¿por qué su acceso todavía depende de dónde naciste y de si sos mujer?