El río Danubio alcanza mínimos históricos: la central nuclear entra en crisis y un joven mamut emerge de las aguas

Sequía y emergencia nuclear en Hungría: la sequía del Danubio reduce el caudal del río a un mínimo histórico, paraliza la central eléctrica de Paks y saca a la luz los restos de un joven mamut en Bulgaria y los naufragios de barcos nazis en Serbia.

La excepcional sucesión de olas de calor que caracterizaron el verano de 2026, junto con la prolongada sequía en varias zonas de Europa Central y Oriental, provocó que el nivel del río Danubio alcanzara mínimos históricos, desencadenando una crisis energética e industrial en el país.
La excepcional sucesión de olas de calor que caracterizaron el verano de 2026, junto con la prolongada sequía en varias zonas de Europa Central y Oriental, provocó que el nivel del río Danubio alcanzara mínimos históricos, desencadenando una crisis energética e industrial en el país.

La excepcional sucesión de olas de calor que caracterizó el verano de 2026 provocó una sequía prolongada en varias zonas de Europa Central y Oriental, así como en Europa Occidental y Mediterránea.

El Danubio ha alcanzado mínimos históricos, con un caudal reducido a aproximadamente un tercio de la media estacional, lo que ha tenido repercusiones en otros lugares y ha desencadenado una crisis energética e industrial .

Pero el bajo nivel del agua del río está produciendo un doble efecto a lo largo del gran río, con un impacto en la seguridad de las infraestructuras energéticas, pero también con el afloramiento de extraordinarios testimonios del pasado.

Emergencia energética: la central eléctrica de Paks opera a capacidad reducida

El tramo húngaro del Danubio registró un mínimo histórico de -107 cm por encima del nivel de referencia (nivel cero), asociado a un drástico aumento de la temperatura del agua. Esta situación afectó al funcionamiento de la central nuclear de Paks, que representa una infraestructura energética estratégica para Hungría, ya que cubre más del 40 % de las necesidades eléctricas del país.

Debido a las altas temperaturas y a la capacidad insuficiente, en los últimos días las autoridades se vieron obligadas a cerrar temporalmente la central por primera vez en sus 44 años de funcionamiento, lo que provocó cortes de energía en las industrias y el transporte ferroviario. Se necesita agua del Danubio para refrigerar los reactores.

La central nuclear debió cerrar temporalmente por primera vez en sus 44 años de funcionamiento.
La central nuclear debió cerrar temporalmente por primera vez en sus 44 años de funcionamiento.

Hasta la fecha, se ha observado una mejora parcial en comparación con las últimas semanas, con un ligero aumento del caudal del río. Esto ha permitido reactivar la última turbina, aunque bajo estrictas medidas de seguridad. Por lo tanto, la central sigue operando a capacidad reducida.

Mientras tanto, la Comisión Europea ha puesto en marcha un sistema de seguimiento de emergencia para evaluar la estabilidad de la red eléctrica de los Balcanes, en estrecha coordinación con Hungría, Rumanía y Bulgaria.

La temperatura del agua puede influir indirectamente en la capacidad de producción de energía de la central nuclear, no tanto por el valor térmico registrado en el agua del río utilizada, que habría estado a una temperatura suficientemente baja como para enfriar los reactores, y no solo por su caudal reducido.

La causa principal parece ser la temperatura excesivamente alta del agua que se reintroduce en el río a la salida de la planta. Esto, de hecho, partiendo de temperaturas de entrada ya elevadas, podría alcanzar una temperatura incompatible con el ecosistema del río (regulado por las leyes de protección ambiental).

Si el agua que ingresa al sistema está más fría de lo normal, las temperaturas de salida pueden ser más altas que las indicadas para evitar dañar el ecosistema, especialmente con la dilución reducida debido al bajo caudal del río.

Un mamut de la Edad de Hielo emerge del lecho seco del río

El drástico descenso del nivel del agua, que alcanzó un nivel muy bajo, también propició un inesperado descubrimiento paleontológico cerca del pueblo de Ryahovo, en el norte de Bulgaria (en la frontera con Rumania). Un residente local observó restos fósiles que emergían del lodo en las orillas del río.

Expertos del Museo Ecológico de Ruse y del Museo de Historia Regional intervinieron con urgencia y recuperaron una mandíbula inferior bien conservada, dos colmillos, partes de una escápula, un fémur y varias costillas.

Los análisis preliminares indican que los restos pertenecen a un mamut lanudo juvenil ( Mammuthus primigenius ). Los arqueólogos han completado la primera fase de protección de los fósiles para evitar su deterioro por la exposición directa al aire.

Si el nivel del Danubio continúa descendiendo en las próximas semanas, se planean nuevas expediciones de excavación para recuperar el resto del esqueleto, que aún permanece enterrado.

Obstáculos a la navegación y restos de naufragios nazis

Además de los restos que datan del Paleolítico, la sequía récord sacó a la luz un testimonio dramático del siglo pasado.Cerca de la ciudad portuaria de Prahovo, en Serbia, el descenso del nivel del río ha sacado a la superficie decenas de buques de guerra nazis hundidos en 1944.

Ese año, las unidades de la flota de la Wehrmacht procedieron al hundimiento de alrededor de 200 embarcaciones, incluidos buques militares y barcazas, con el objetivo estratégico de bloquear la ruta de avance del Ejército Rojo soviético.

Los restos de los naufragios, pertenecientes a la Flota del Mar Negro y atrapados durante 80 años en el lecho del río, representan hoy un grave factor de riesgo. De hecho, muchas de las embarcaciones que han salido a la superficie aún contienen toneladas de municiones y explosivos, lo que constituye un peligro potencial para la seguridad y el medio ambiente.

El río Danubio a su paso por Hungría. (Foto de archivo)
El río Danubio a su paso por Hungría. (Foto de archivo)

Además de estrechar drásticamente el canal navegable y bloquear el paso de barcazas comerciales y cruceros fluviales, su presencia ha obligado a poner en marcha un complejo plan de respuesta de emergencia. El gobierno serbio y la Unión Europea han iniciado delicadas operaciones de limpieza y recuperación de los restos del naufragio para restablecer la navegabilidad del Danubio.

Estos acontecimientos, incluso antes de que se recojan los datos meteorológicos definitivos al final del verano, ponen de manifiesto la gravedad de las olas de calor que han azotado nuestro continente este verano. Asimismo, evidencian la vulnerabilidad de nuestro continente, poco acostumbrado a fenómenos meteorológicos extremos y mal preparado para afrontarlos.

Por lo tanto, entre los retos prioritarios del continente figurará un plan exhaustivo para la adaptación al cambio climático, con el fin de hacer que las infraestructuras europeas sean más resilientes.