Arnold Schwarzenegger donó 16 hectáreas de su privilegiado campo en California y contribuyó a salvar un ecosistema único
El actor cedió junto a Betty Weider una valiosa propiedad privada que resultó clave para completar un histórico corredor natural cerca de Los Ángeles.

A simple vista eran apenas 16 hectáreas dentro de un enorme paisaje de montañas, cañones y vegetación silvestre. Pero su ubicación las convertía en una pieza difícil de reemplazar: sin ese terreno, un proyecto de conservación que California había perseguido durante décadas seguía teniendo un espacio pendiente.
La propiedad estaba en Zuma Canyon, dentro de las montañas de Santa Mónica, y pertenecía conjuntamente a Arnold Schwarzenegger y a la empresaria del fitness Betty Weider. Ambos decidieron donarla y evitar que esas tierras, valuadas en más de US$ 500.000 y con posibilidades de desarrollo inmobiliario, cambiaran definitivamente de destino.
Por qué esas hectáreas eran tan importantes
El terreno tenía unas 40 acres, equivalentes a poco más de 16 hectáreas, y estaba ubicado en un punto estratégico del Backbone Trail. Se trata de un sendero continuo de aproximadamente 108 kilómetros que atraviesa las montañas de Santa Mónica, entre Will Rogers State Historic Park y Point Mugu State Park.
Completar esa ruta llevó más de cuatro décadas porque el territorio estaba dividido entre parques, tierras públicas y numerosas propiedades privadas. Para conseguir la continuidad fue necesario incorporar más de 180 parcelas valuadas en conjunto en más de US$ 100 millones, según el Servicio Nacional de Parques de Estados Unidos (NPS).
La de Schwarzenegger y Weider fue especialmente significativa: el NPS la calificó como la mayor donación privada individual realizada para completar el Backbone Trail. El recorrido pudo quedar finalmente terminado en 2016.
Un ecosistema encerrado entre rutas y urbanizaciones
Las montañas de Santa Mónica forman una suerte de isla natural junto a Los Ángeles, donde la expansión urbana fue avanzando sobre ambientes que todavía conservan una importante diversidad de fauna y vegetación. En ese escenario, mantener conectados los espacios naturales es tan importante como preservar cada parcela por separado.

Una autopista, una urbanización o incluso unas pocas construcciones pueden fragmentar el territorio y modificar no solamente el paisaje, sino también los movimientos de los animales. Precisamente por eso la propiedad de Zuma Canyon era considerada prioritaria por las autoridades: podía desarrollarse urbanísticamente y ocupaba un sector sensible dentro del corredor.
La donación adquirió así una dimensión distinta. No fueron solamente 16 hectáreas que dejaron de ser privadas, sino un eslabón que ayudó a mantener unido un corredor natural mucho mayor.
La relación de Schwarzenegger con el ambiente no empezó allí
El gesto tampoco aparece aislado dentro de la trayectoria del protagonista de Terminator. Durante su período como gobernador de California, entre 2003 y 2011, Schwarzenegger hizo de las políticas climáticas uno de los temas de su administración, aunque las medidas surgieron de procesos legislativos e institucionales más amplios.

En 2006 firmó la California Global Warming Solutions Act, conocida como AB 32, que obligó al estado a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero hasta alcanzar en 2020 los niveles registrados en 1990. La Junta de Recursos del Aire de California considera aquella legislación un punto decisivo dentro de la política climática del estado.
Su participación ambiental continuó después de abandonar la gobernación. A través de la Schwarzenegger Climate Initiative impulsó campañas y el Austrian World Summit, encuentro que en junio de 2026 celebró su décima edición con un fuerte mensaje orientado a reducir la contaminación y acelerar la utilización de energías renovables.
Cuando 16 hectáreas pueden cambiar mucho más que un paisaje
La historia de Zuma Canyon deja una particularidad que explica el verdadero valor de aquella decisión. En conservación ambiental, la cantidad de tierra no siempre resulta tan determinante como el lugar donde se encuentra.
Las hectáreas compartidas por Schwarzenegger y Weider estaban exactamente allí donde hacían falta. Su incorporación permitió terminar de coser un recorrido de casi 108 kilómetros y garantizar que ese fragmento del paisaje permaneciera protegido, en lugar de quedar expuesto a una futura urbanización.
Después de décadas comprando terrenos, negociando parcelas y conectando espacios públicos, al Backbone Trail le faltaban muy pocas piezas. Una de ellas estaba en manos de una de las figuras más reconocibles de Hollywood.