El trigo avanza a ritmo récord, pero las lluvias de junio serán clave para completar la siembra

La humedad acumulada durante el otoño impulsa la campaña fina, mientras la cosecha gruesa deja rendimientos sobresalientes. Sin embargo, los costos y los precios agrícolas siguen condicionando las decisiones del sector.

Lote con rastrojo de soja tardía (de segunda), en pleno proceso de siembra de trigo, variedad ciclo largo, en el centro del departamento Castellanos, provincia de Santa Fe. Gentileza: Bolsa de Comercio de Santa Fe.
Lote con rastrojo de soja tardía (de segunda), en pleno proceso de siembra de trigo, variedad ciclo largo, en el centro del departamento Castellanos, provincia de Santa Fe. Gentileza: Bolsa de Comercio de Santa Fe.

La campaña agrícola atraviesa uno de esos momentos que reflejan toda la complejidad del negocio productivo. Los cultivos muestran resultados alentadores, las reservas de agua acompañan y la siembra de trigo avanza a una velocidad superior a la habitual, pero detrás de esos indicadores positivos persiste una preocupación que se repite en prácticamente todas las regiones productivas: la dificultad para transformar buenos rindes en márgenes atractivos.

El último Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires confirma el buen momento productivo. La siembra de trigo ya cubre el 32,4 % de las 6,5 millones de hectáreas proyectadas, luego de avanzar 18,2 puntos porcentuales en apenas una semana.

Las labores se concentraron principalmente en el NEA, el Centro-Norte de Córdoba y el Núcleo Norte, donde la buena disponibilidad de humedad permitió trabajar prácticamente sin interrupciones. Incluso en el sudoeste agrícola, una región históricamente más cautelosa en el inicio de la campaña, el avance ya supera el 20 % por segundo año consecutivo, reflejando el fuerte impulso que muestra el cereal.

El agua acumulada sostiene la campaña, pero junio empieza a jugar su partido

El excelente ritmo de implantación tiene una explicación clara: las abundantes lluvias registradas durante abril y principios de mayo dejaron perfiles cargados en gran parte de la región agrícola. Esa disponibilidad hídrica fue determinante para que las sembradoras ganaran terreno en casi todas las regiones productivas.

La Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario indica que la región núcleo ya alcanzó un avance cercano al 45 % de la superficie prevista, superando ampliamente el promedio histórico para esta fecha. Sin embargo, los técnicos coinciden en que será necesario recibir nuevas precipitaciones para completar la superficie proyectada y sostener el ritmo actual de implantación.

Es que mayo terminó prácticamente sin lluvias sobre buena parte de la región pampeana y la humedad superficial comenzó a disminuir en varias zonas agrícolas, especialmente en aquellas que recibieron menores aportes durante el otoño.

Los especialistas aclaran que no existe un problema de reservas profundas, ya que los perfiles continúan mostrando condiciones adecuadas gracias al agua acumulada. Lo que comienza a faltar es humedad en la capa superficial del suelo, un factor clave para terminar de implantar el cereal en tiempo y forma.

Por ese motivo, las lluvias previstas para los próximos días son observadas con especial atención por productores y técnicos. Más allá del volumen que finalmente aporten, el sector espera que marquen el regreso de un patrón más frecuente de precipitaciones durante la primera mitad de junio.

Los rindes acompañan, pero la rentabilidad sigue siendo el gran problema

Mientras el trigo avanza a paso firme, los relevamientos regionales muestran una realidad que se repite en prácticamente todas las subzonas analizadas por la GEA. La producción mejoró, pero la rentabilidad sigue sin acompañar en la misma proporción, generando preocupación incluso en zonas donde los resultados agronómicos fueron muy buenos.

Lote con soja tardía (de segunda); en R8 (madurez plena), muy buen estado, en el suroeste del departamento San Cristóbal, provincia de Santa Fe. Gentileza: Bolsa de Comercio de Santa Fe.
Lote con soja tardía (de segunda); en R8 (madurez plena), muy buen estado, en el suroeste del departamento San Cristóbal, provincia de Santa Fe. Gentileza: Bolsa de Comercio de Santa Fe.

A esa ecuación se suman precios deprimidos para los granos, alquileres rurales más elevados y un tipo de cambio que muchos productores consideran insuficiente para mejorar la competitividad. El diagnóstico es contundente y resume buena parte del sentimiento que atraviesa al sector: aun con una campaña de buenos rendimientos, los números continúan siendo muy ajustados.

Soja récord y un maíz que vuelve a entusiasmar

La paradoja económica resulta todavía más evidente cuando se observan los resultados productivos de la campaña gruesa. La cosecha de soja ya cubre el 91,7 % del área apta nacional, con un rendimiento promedio de 32 quintales por hectárea, un valor que la posiciona -con una proyección de 50,1 millones de toneladas- como la segunda mejor campaña de toda la serie histórica del PAS.

Lote con maíz tardío, en R6 (madurez fisiológica), muy buen desarrollo de mazorcas, en el centro del departamento Castellanos, provincia de Santa Fe. Gentileza: Bolsa de Comercio de Rosario.
Lote con maíz tardío, en R6 (madurez fisiológica), muy buen desarrollo de mazorcas, en el centro del departamento Castellanos, provincia de Santa Fe. Gentileza: Bolsa de Comercio de Rosario.

El maíz también continúa mostrando números sobresalientes, con un avance de cosecha del 40,6 %, un rendimiento promedio nacional de 82,7 quintales por hectárea y una producción proyectada en 64 millones de toneladas. En regiones como el norte de La Pampa y el oeste bonaerense se registran incluso rindes récord para la serie histórica relevada por la entidad.

La pregunta que empieza a recorrer los campos

La campaña 2026/27 comenzó con una señal alentadora para el trigo, impulsada por una disponibilidad de agua que permitió uno de los arranques más veloces de los últimos años. Sin embargo, serán las próximas lluvias las que definirán cuántas hectáreas podrán sembrarse, con márgenes económicos que continúan siendo el principal factor que condiciona las decisiones de inversión.

La gran incógnita es si el trigo logrará convertirse en el negocio que hoy muchos necesitan. Los perfiles muestran buenas reservas de agua, la tecnología está disponible y los rindes vuelven a acompañar después de varias campañas atravesadas por dificultades climáticas.

¿Pero una campaña climáticamente favorable será suficiente para devolverle rentabilidad a la agricultura? La respuesta comenzará a escribirse en las próximas semanas, cuando lleguen las lluvias de junio y los productores terminen de definir no solo cuántas hectáreas sembrarán de trigo, sino también cómo encararán la próxima campaña de maíz y soja.

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