El trigo recuperó impulso con las lluvias de junio, pero la rentabilidad sigue siendo la gran incógnita

Tras un mayo prácticamente seco, las precipitaciones cambiaron el escenario de la campaña fina. La siembra avanza con fuerza y mejora el ánimo de los productores.

Lote con trigo, con muy buena germinación - emergencia, variedad ciclo largo, en el sur del departamento Castellanos, provincia de Santa Fe. Gentileza: Bolsa de Comercio de Santa Fe.
Lote con trigo, con muy buena germinación - emergencia, variedad ciclo largo, en el sur del departamento Castellanos, provincia de Santa Fe. Gentileza: Bolsa de Comercio de Santa Fe.

Hace apenas dos semanas, la preocupación en buena parte de la región agrícola era climática. Mayo había transcurrido prácticamente sin lluvias y, aunque eso permitió terminar sin sobresaltos la cosecha gruesa, empezaban a aparecer dudas sobre la continuidad de la siembra de trigo 2026/27 dentro de las ventanas óptimas.

No hacía falta una gran cantidad de agua para sostener el ritmo de implantación. Pero sí era necesario que lloviera pronto, y junio respondió mejor de lo esperado.

Las lluvias llegaron cuando más se necesitaban

Según un informe reciente de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), los primeros diez días de junio dejaron precipitaciones generalizadas que sorprendieron incluso a los técnicos. El promedio regional fue de 21 milímetros, aunque localidades como Pozo del Molle (85 mm), Laboulaye (62 mm), Baradero (54 mm) y General Villegas (42 mm) registraron acumulados muy superiores a los habituales para esta época del año.

Para los especialistas de la entidad bursátil, estas lluvias llegaron en el momento justo para aprovechar la ventana de siembra de los materiales intermedios. En muchas zonas, los milímetros acumulados permitieron asegurar una mejor emergencia, favorecer el establecimiento inicial del cultivo y recuperar la confianza de los productores.

El impacto fue inmediato. La humedad superficial volvió a aparecer en regiones donde comenzaba a escasear y la siembra de trigo recuperó dinamismo en gran parte del país.

De hecho, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires en su último Panorama Agrícola Semanal, confirmó que la implantación alcanzó el 44,2 % de las 6,5 millones de hectáreas proyectadas para el ciclo 2026/27. Además, el avance mantiene un adelanto de 15,2 puntos porcentuales respecto del promedio histórico, una señal clara del fuerte ritmo que muestra la campaña.

La región núcleo lidera el avance

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires señaló que las labores se concentraron principalmente en el sur de Córdoba, Santa Fe y ambos núcleos productivos. Es que son las zonas en las que la recuperación de humedad superficial favoreció el ingreso de las sembradoras.

Y la Bolsa rosarina aportó más detalles. Indicó que el sudeste de Córdoba ya implantó el 75 % del área prevista, mientras que el centro-sur de Santa Fe alcanzó el 70 % y el sur santafesino llegó al 65 %.

Sin embargo, el mapa no es uniforme. En sectores del noroeste bonaerense, los excesos de humedad frenaron los trabajos y el avance ronda apenas el 25 %, mientras que en el noreste de Buenos Aires la siembra apenas alcanzó el 15 %.

Cuando el problema deja de ser la falta de agua

La situación cambió rápidamente en algunas regiones. Hace pocas semanas la preocupación era la falta de lluvias; hoy, en ciertos sectores, la principal limitante es la falta de piso para ingresar con la maquinaria.

Este contraste explica por qué la campaña avanza a velocidades tan diferentes según la región. Mientras algunas zonas intentan aprovechar cada día disponible para sembrar, otras esperan que mejoren las condiciones para volver a entrar a los lotes.

La rentabilidad volvió al centro de la escena

Más allá del clima, hay otro tema que domina las conversaciones entre productores, asesores y contratistas. Hoy ganan protagonismo las discusiones sobre costos de producción, fertilización, precios y márgenes económicos.

La frase que más se repite en el sector resume el momento actual: “el clima acompaña más que los números”. Si bien la baja reciente en el precio de la urea mejoró el ánimo de muchos productores, la ecuación económica del trigo continúa siendo un factor determinante al momento de definir cuánto invertir.

Lote con rastrojo de soja tardía, en pleno proceso de siembra de trigo, en el centro del departamento General Obligado, provincia de Santa Fe. Gentileza: Bolsa de Comercio de Santa Fe.
Lote con rastrojo de soja tardía, en pleno proceso de siembra de trigo, en el centro del departamento General Obligado, provincia de Santa Fe. Gentileza: Bolsa de Comercio de Santa Fe.

Por eso, la principal discusión dejó de ser climática. Con mejores perfiles de humedad y perspectivas favorables para los cultivos de invierno, la atención vuelve a centrarse en la rentabilidad del negocio agrícola.

Mientras tanto, la soja y el maíz ratifican el potencial productivo

Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la cosecha de soja ya cubre el 95,2 % del área apta nacional, con un rendimiento promedio de 31,7 quintales por hectárea, un 6,7 % superior al ciclo anterior. La entidad mantuvo su proyección de producción en 50,1 millones de toneladas.

Los mejores resultados aparecen en el NOA, donde se registra el segundo mejor rendimiento de la serie histórica del PAS, y en el NEA, que alcanza su tercer mejor resultado histórico. Además, el Norte de La Pampa-Oeste de Buenos Airesestableció un nuevo récord regional de productividad.

Lote con soja tardía (de segunda), en R8 (madurez plena), buen estado, en el centro norte del departamento General Obligado, provincia de Santa Fe. Gentileza: Bolsa de Comercio de Santa Fe.
Lote con soja tardía (de segunda), en R8 (madurez plena), buen estado, en el centro norte del departamento General Obligado, provincia de Santa Fe. Gentileza: Bolsa de Comercio de Santa Fe.

En maíz, la cosecha avanzó sobre el 43,6 % del área apta nacional, con un rendimiento promedio de 82,1 quintales por hectárea. La producción proyectada se mantiene en 64 millones de toneladas, impulsada por rindes superiores al promedio en varias regiones de Córdoba.

¿Mejora o no el escenario para la campaña fina?

Podría decirse que sí, ya que la cebada también comenzó a mostrar señales positivas. Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la siembra ya cubre el 19 % de las 1,35 millones de hectáreas proyectadas, una superficie que representa una expansión de aproximadamente 50.000 hectáreas respecto de la campaña pasada.

Las lluvias de junio devolvieron humedad a los perfiles, reactivaron la siembra de trigo y cebada y mejoraron las perspectivas para los principales cultivos de invierno. El temor a quedarse sin agua para implantar los lotes parece haber quedado atrás.

Ahora comienza una nueva etapa. Si el clima ya dio señales favorables y el potencial productivo aparece respaldado por los primeros datos de la campaña, la gran incógnita pasa por saber si esos buenos rindes podrán traducirse en mejores márgenes y rentabilidad para los productores.