Histórico: tortugas gigantes regresan a Galápagos tras 150 años

Las tortugas gigantes eran un ícono de Galápagos, pero fueron víctimas de la extinción. Tras un siglo y medio, regresaron 158 ejemplares como parte de un plan de recuperación de ecosistema. Los detalles.

158 ejemplares jóvenes de tortugas gigantes fueron reintroducidos en la isla Floreana, dentro de las Galápagos (Ecuador).
158 ejemplares jóvenes de tortugas gigantes fueron reintroducidos en la isla Floreana, dentro de las Galápagos (Ecuador).

En un rincón del siempre imponente Océano Pacífico, donde la naturaleza parece escribir sus propias reglas, la historia acaba de dar un giro inesperado. Después unos 150 años de ausencia, las tortugas gigantes volvieron a caminar por la tierra de la que habían desaparecido.

El escenario de este regreso histórico es la isla Floreana, en el archipiélago de Islas Galápagos (Ecuador), uno de los ecosistemas más emblemáticos del planeta.

Este regreso no es casual ni simbólico, sino que forma parte de un ambicioso programa científico que busca restaurar el equilibrio ecológico perdido y devolver a la isla una de sus especies más icónicas. La liberación de estas 158 tortugas juveniles marca el inicio de un proceso que, según destacan especialistas, podría redefinir el futuro ambiental de Floreana.

El regreso más esperado

Las tortugas gigantes desaparecieron de la isla de Floreana hace aproximadamente 150 años. La caza intensiva durante la época ballenera, sumada a incendios y a la siempre dañina presión humana, provocó la extinción local de la especie. Esas mismas tortugas que alguna vez llegaron a ser cerca de 20.000 ejemplares en esta misma isla.

Pero el viernes 20 de febrero esa ausencia histórica comenzó a revertirse, afortunadamente. Los nuevos habitantes con caparazón -de entre 8 y 13 años- fueron liberados en un momento estratégico. Porque es la temporada de inicio de las lluvias invernales, condición ideal para facilitar la adaptación y disponibilidad de alimento para las tortugas.

Para los científicos, esta medida no responde únicamente a la idea de sumar individuos, sino es un paso fundamental para reconstruir un rol ecológico clave. Y es que las tortugas gigantes funcionan como ingenieras del ecosistema, puesto que dispersan semillas, modifican la vegetación y generan hábitats que benefician a otras especies.

La genética, protagonista principal en el regreso de las tortugas a Galápagos

Los ejemplares liberados recientemente en la isla Floreana son híbridos y cuentan con un componente genético significativo de la tortuga gigante original de Floreana (perteneciente al linaje de Volcán Wolf).

Tras 150 años, las tortugas gigantes regresaron a Galápagos como parte de un proyecto de recuperación ecosistémica.
Tras 150 años, las tortugas gigantes regresaron a Galápagos como parte de un proyecto de recuperación ecosistémica.

Este hallazgo científico permitió iniciar un programa de reproducción orientado a recuperar gradualmente la genética perdida en la zona.

Según la información oficial de los responsables del Parque Nacional Galápagos, los animales liberados presentan entre 40% y 80% de la composición genética de la especie extinta. Y el objetivo es que, a lo largo de generaciones, ese porcentaje se incremente hasta acercarse a la pureza original.

Además, confirmaron que la reintroducción será progresiva, puesto que -en total- planean liberar unos 700 individuos durante los próximos años.

Objetivo: restaurar el ecosistema

El regreso de las tortugas apunta a un objetivo mucho más ambicioso y esperanzador: restaurar un ecosistema deteriorado. La ausencia de la especie durante décadas alteró la dinámica vegetal y la biodiversidad de la isla.

Las tortugas gigantes de Galápagos ayudaron a Charles Darwin a darle forma a su Teoría de la Evolución.
Las tortugas gigantes de Galápagos ayudaron a Charles Darwin a darle forma a su Teoría de la Evolución.

Las tortugas, al alimentarse y desplazarse, crean senderos naturales, controlan el crecimiento de ciertas plantas y favorecen la dispersión de semillas, funciones que ninguna otra especie cumple de la misma manera.

Las amenazas en el regreso de las tortugas

Floreana es una isla volcánica de 173 kilómetros cuadrados, ubicada a unos 1.000 kilómetros del continente sudamericano. Alberga una biodiversidad extraordinaria que convive con una reducidísima comunidad humana (cerca de 200 habitantes).

Entre las amenazas actuales para las tortugas gigantes se destacan los animales exóticos introducidos (gatos, ratas y cerdos) y plantas invasoras.
Entre las amenazas actuales para las tortugas gigantes se destacan los animales exóticos introducidos (gatos, ratas y cerdos) y plantas invasoras.

No obstante, la introducción de especies animales y vegetales exóticas se convierte en una amenaza para las tortugas gigantes. Plantas invasoras como mora y guayaba, así como animales introducidos (entre ellos, ratas, gatos, cerdos y burros) representan riesgos para las tortugas y el equilibrio del ecosistema.

Por esto mismo es que, en esta primera reintroducción, se eligieron ejemplares juveniles, puesto que su tamaño les permite defenderse mejor de depredadores introducidos, así como también aumentar las probabilidades de supervivencia.

La ciencia y el hombre, codo a codo

El proyecto de reintroducción de tortugas gigantes en Galápagos no es solo científico. Y es que también involucra a la comunidad local, que vive el regreso de las tortugas como un acontecimiento histórico.

Para muchos lugareños, el retorno simboliza la recuperación de una identidad natural perdida y el resultado de años de trabajo de conservación.

Por esto mismo es que la iniciativa combina investigación genética, reproducción en cautiverio, manejo de especies invasoras y monitoreo ambiental, un enfoque integral que se ha convertido en referencia para programas de restauración ecológica.

Galápagos, un laboratorio natural y mundial

El archipiélago ecuatoriano Galápagos fue declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO en 1978. Con este reconocimiento se destaca su biodiversidad única y su importancia científica global.

De hecho, las Galápagos inspiraron a Charles Darwin en el desarrollo de la Teoría de la Evolución hace ya siglos, al tiempo que continúan siendo un laboratorio natural para la investigación de procesos ecológicos y evolutivos.

Un pequeño paso para las tortugas, un gran paso para la ciencia

La liberación de las primeras tortugas representa un hito en la restauración ecológica de Floreana. Los próximos años serán decisivos para evaluar su adaptación, reproducción y el impacto en el ecosistema.

La idea es introducir, en total, 700 tortugas en los próximos años en Galápagos.
La idea es introducir, en total, 700 tortugas en los próximos años en Galápagos.

Si el programa logra sus objetivos, no solo se habrá recuperado una especie emblemática, sino también una pieza fundamental del equilibrio natural de la isla.