La región núcleo agrícola bajo presión: dónde faltó lluvia, qué lotes ya recortan rinde y cuándo podría cambiar el clima

Enero cerró con un fuerte déficit hídrico en la región núcleo agrícola y encendió señales de alerta en soja y maíz, mientras febrero aparece como un mes decisivo para la campaña.

Lote con soja temprana; en etapa de inicio de floración, en el centro del departamento Castellanos, provincia de Santa Fe. Gentileza: Bolsa de Comercio de Santa Fe.
Lote con soja temprana; en etapa de inicio de floración, en el centro del departamento Castellanos, provincia de Santa Fe. Gentileza: Bolsa de Comercio de Santa Fe.

La región núcleo agrícola atraviesa uno de los momentos más delicados de la campaña 2025/26, luego de un enero con lluvias muy por debajo de lo normal y temperaturas elevadas. La soja de primera ingresó en su período crítico bajo estrés hídrico y el maíz tardío comenzó a mostrar señales de deterioro en varias zonas clave.

Aunque algunas áreas lograron sostener el estado general de los cultivos gracias a lluvias puntuales, otras quedaron expuestas a una sequía persistente que ya empieza a definir el resultado productivo. En ese contexto, el comportamiento del clima durante febrero aparece como la última oportunidad para modificar el rumbo de la campaña.

Los últimos informes de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y de la Bolsa de Comercio de Rosario coinciden en un diagnóstico central sobre la campaña. Las precipitaciones recientes fueron desparejas, aportaron alivio en sectores puntuales, pero no lograron revertir el déficit acumulado en la principal región agrícola del país.

Un enero excepcionalmente seco en la región núcleo

La magnitud del déficit hídrico explica buena parte del escenario actual en la región núcleo agrícola, donde enero suele ser un mes clave para la recarga de perfiles. En un año normal, las lluvias oscilan entre 100 y 120 milímetros, pero en esta campaña los acumulados promediaron apenas 38 milímetros.

La distribución de esas lluvias fue además extremadamente irregular y profundizó las diferencias entre zonas cercanas. De las 36 estaciones meteorológicas de la red de la Bolsa de Comercio de Rosario, solo General Pinto alcanzó la media histórica, mientras que la franja central quedó fuertemente comprometida.

En localidades como Álvarez se registraron apenas 9 milímetros durante todo el mes, marcando el valor más bajo del período. En Pujato, Maggiolo y Godeken los acumulados tampoco superaron los 10 u 11 milímetros, consolidando un escenario de fuerte escasez hídrica.

La situación de las reservas de agua en el suelo refleja con claridad este patrón climático adverso. Cerca de la mitad del área núcleo se encuentra directamente bajo sequía y el resto presenta condiciones de escasez, con excepción de algunos sectores del sur regional.

Soja de primera: el período crítico empieza a pasar factura

La oleaginosa atraviesa el momento más sensible para la definición del rendimiento en gran parte de la región núcleo agrícola. Alrededor del 60 % del área se encuentra fructificando, un 5 % ya inició el llenado de granos y el resto continúa en floración bajo condiciones hídricas limitantes.

La falta de agua en esta etapa clave comenzó a traducirse en pérdidas irreversibles de potencial de rinde en varias zonas. En el noreste bonaerense y el sur de Santa Fe, donde las lluvias estuvieron prácticamente ausentes durante la última semana, los recortes ya son significativos.

En Pergamino, técnicos de la zona estiman mermas de hasta el 50 % del rendimiento esperado para la soja de primera. En Bigand se observan plantas marchitas, caída de flores y pérdidas potenciales que podrían ubicarse entre el 15 y el 20 % si no llegan lluvias en el corto plazo.

En Marcos Juárez, pese a algunos milímetros registrados recientemente, se detectan plantas muertas en sectores bajos y un freno marcado del crecimiento. Esa situación implica pérdida de nudos y una reducción directa del potencial de rinde, a lo que se suma la aparición de plagas asociadas a sequía y altas temperaturas.

Zonas que resisten y contrastes dentro de la región

Las lluvias de los últimos días, concentradas principalmente en el oeste de la región núcleo, permitieron sostener la condición general del cultivo respecto de la semana previa. Sin embargo, el promedio regional oculta contrastes muy marcados entre lotes con buen comportamiento y otros que ya resignaron potencial.

En áreas donde enero dejó mejores acumulados o donde los suelos y el manejo amortiguaron el impacto del estrés, aún hay margen para sostener expectativas de rinde. En Bigand, los lotes con mejor calidad de suelo muestran mayor estabilidad y menor impacto del déficit hídrico.

Soja de segunda y maíz tardío, con el reloj en contra

La soja de segunda presenta un escenario algo más flexible que la de primera, aunque el margen de recuperación se reduce con el paso de los días. Cerca de la mitad de los lotes continúa en estadios vegetativos y el resto inicia la floración, con una demanda hídrica que comienza a incrementarse.

Lote con soja temprana (de primera), en etapa de floración, con muy buena disponibilidad de agua útil, en el norte del departamento San Jerónimo, Santa Fe. Gentileza: Bolsa de Comercio de Santa Fe.
Lote con soja temprana (de primera), en etapa de floración, con muy buena disponibilidad de agua útil, en el norte del departamento San Jerónimo, Santa Fe. Gentileza: Bolsa de Comercio de Santa Fe.

En zonas como Carlos Pellegrini y Piedritas, las lluvias recientes llegaron en un momento oportuno y permitieron retomar el crecimiento del cultivo. En contraste, en Marcos Juárez, Bigand y Pergamino persisten el estrés térmico e hídrico y el crecimiento atrasado.

En maíz tardío y de segunda, el panorama también se volvió más ajustado en la región núcleo agrícola. Se estiman unas 90.000 hectáreas muy comprometidas por la falta de agua y las altas temperaturas, con casi la mitad del área en estado regular.

El clima de febrero, la última carta

Los pronósticos de corto plazo no anticipan un alivio inmediato para la región núcleo agrícola. En los próximos días se esperan chaparrones aislados e intermitentes, con acumulados bajos y una distribución irregular.

La señal más alentadora aparece recién hacia mediados de la primera semana de febrero, cuando los modelos comienzan a mostrar el ingreso de un frente con chances de generar lluvias más generalizadas. Hasta que ese escenario se concrete, la campaña seguirá bajo máxima tensión y con el potencial productivo en juego.