¿Necesitamos arreglar la naturaleza o cuidarla para combatir el cambio climático?
En nuestra visión antropocéntrica del mundo, los seres humanos ocupan un lugar central y la naturaleza es maleable para satisfacer nuestras necesidades. Esta visión debe cambiar si queremos hacer frente al cambio climático.

El clima global está cambiando, y todos lo hemos presenciado. Desde un número creciente de incendios forestales y huracanes hasta inviernos más lluviosos y veranos más cálidos, hemos sido testigos de fenómenos meteorológicos extremos e inesperados en la última década.
Científicos y empresarios apuestan a que podemos solucionarlo.Pero en su libro "Un mundo feliz", el autor Richard King se pregunta si el mundo necesita ser arreglado.
Antropoceno y soluciones tecnológicas
Ya no es ninguna novedad que el cambio climático se deba a las actividades humanas. Nuestro planeta ha atravesado múltiples periodos, y el actual se conoce como el Antropoceno, en el que la actividad humana está alterando las condiciones de vida y dejando huellas en los registros geológicos.
Con esta definición, los humanos también nos colocamos en el centro de la historia de la Tierra, donde la destrucción planetaria es causada por nosotros, y somos nosotros quienes debemos solucionarlo. Se plantean enfoques como la geoingeniería, que consiste en bloquear la luz solar que llega a la Tierra, o la desextinción, que consiste en revivir animales extintos hace mucho tiempo, como el mamut lanudo o el dodo.
King las denomina "tecnosoluciones" y advierte que no comprendemos del todo los peligros de estas intervenciones. Por ejemplo, las nanomáquinas autorreplicantes desarrolladas para limpiar derrames de petróleo podrían descontrolarse y afectar al planeta en su conjunto.
Cuidar la naturaleza
Los temores de King no giran en torno a nanobots o inteligencia artificial que escapan al control humano, sino a cómo subyugamos el planeta para satisfacer nuestras necesidades. El autor subraya cómo concebimos la naturaleza como algo "infinitamente maleable", moldeado por manos humanas para satisfacer nuestros propios intereses.
En una idea emergente llamada ecohumanismo, King argumenta que los humanos debemos reconocer que la naturaleza nos define y que nosotros definimos la naturaleza. La idea no es separarnos de los demás animales del planeta, sino reconocer que no podemos usar el planeta únicamente para nuestro propio beneficio.
Para ello, debemos dejar de ver la naturaleza como algo distante y empezar a considerarla como algo que experimentamos. Asimismo, sugiere que la toma de decisiones sobre la naturaleza debe descentralizarse, otorgando autoridad a personas mucho más cercanas a ella que los políticos y legisladores centralizados.
La bondad también nos exige humildad. Aun con todos nuestros avances tecnológicos, no comprendemos cómo comienza la vida ni por qué termina. Debemos aceptar que la naturaleza es una fuerza mucho mayor que nosotros y contemplarla en su propio contexto. Solo entonces dejaremos de intentar arreglar nuestro planeta y lo veremos como un espacio con múltiples posibilidades.
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