Nepal enfrenta una inundación devastadora: un sismo, una avalancha, una represa natural y un glaciar, bajo investigación

Una crecida repentina descendió desde el Himalaya con enorme poder destructivo. Los científicos investigan una posible cadena de fenómenos ocurridos en la frontera con el Tíbet.

Una enorme masa de agua, barro, rocas y sedimentos descendió este miércoles por los estrechos valles del Himalaya y golpeó con violencia una región próxima a la frontera entre Nepal y el Tíbet. La corriente destruyó poblaciones, puentes, carreteras e instalaciones hidroeléctricas, mientras los equipos de emergencia desplegaban una enorme operación de búsqueda y rescate.

El distrito de Rasuwa fue una de las zonas más afectadas por una inundación súbita que avanzó a gran velocidad por los cauces de montaña. Mientras continúa la búsqueda de desaparecidos, los científicos intentan responder una pregunta clave: ¿qué pudo liberar semejante volumen de agua y materiales en tan poco tiempo?

El origen de la crecida estaría en las montañas del Tíbet

Las primeras investigaciones todavía no permiten determinar con certeza en qué punto comenzó la catástrofe. Mientras fuentes chinas situaron el origen del flujo del lado nepalí, organismos de Nepal sostienen que la riada habría descendido desde el Tíbet a través del río Bhote Koshi, una discrepancia que mantiene abierta la reconstrucción del evento.

El balance se agravó con el correr de las horas. Al menos 98 personas murieron entre Nepal y China y cientos permanecen desaparecidas, mientras las autoridades nepalesas verifican una lista provisional de 484 viajeros sin localizar, la mayoría extranjeros.

El investigador climático Rijan Bhakta Kayastha, profesor de Kathmandu University, explicó a The Kathmandu Post que el material desprendido aparentemente cayó sobre el valle e interrumpió temporalmente el curso del agua. Detrás de esa barrera natural comenzó entonces a acumularse agua hasta que, en algún momento, logró abrirse paso violentamente.

La hipótesis permite explicar por qué inicialmente se habló tanto de una presa rota como de una avalancha o del colapso de un glaciar. En realidad, los tres elementos pueden formar parte de una misma cadena de acontecimientos, aunque todavía debe reconstruirse con precisión cómo ocurrió cada etapa.

Un glaciar se desplomó más de 1.000 metros hacia el valle

Una de las pistas más importantes surgió del análisis de imágenes satelitales. Según informó Reuters, a partir de imágenes de Planet Labs y de la evaluación de especialistas, una porción considerable de un glaciar situado a unos 5.200 metros de altitud se desprendió y cayó más de 1.200 metros hacia el valle.

Los especialistas consultados por la agencia describieron el fenómeno como una ice-rock avalanche, una avalancha compuesta por hielo, roca y otros materiales. Una vez en el fondo del valle, esa enorme masa habría obstruido el cauce, generado una acumulación temporal y terminado liberando una corriente extremadamente cargada de sedimentos.

Cuando una barrera de este tipo colapsa, el peligro no procede únicamente del agua. Barro, piedras, bloques de roca, hielo y restos de todo tipo aumentan notablemente la capacidad destructiva del flujo, especialmente en valles estrechos y con fuertes pendientes.

La onda avanzó por los sistemas de los ríos Lhende y Bhote Koshi y posteriormente alcanzó el Trishuli. De acuerdo con especialistas citados por Reuters, en algunos puntos el nivel del río llegó a aumentar hasta nueve metros en alrededor de media hora, un ascenso que dejó muy poco margen de reacción a las comunidades aguas abajo.

¿Un terremoto pudo iniciar la cadena?

Otro elemento que forma parte de la investigación es un sismo registrado en la región del Tíbet antes de la inundación. De acuerdo con la actualización del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el terremoto alcanzó una magnitud de 5,2, por encima de las estimaciones preliminares que inicialmente lo habían situado en 4,4.

El USGS actualizó a magnitud 5,2 el sismo registrado en la región del Tíbet, un evento cuya posible relación con el posterior colapso de hielo y roca todavía está bajo investigación.
El USGS actualizó a magnitud 5,2 el sismo registrado en la región del Tíbet, un evento cuya posible relación con el posterior colapso de hielo y roca todavía está bajo investigación.

La proximidad temporal y geográfica con el área del desprendimiento llevó a los especialistas a considerar si el movimiento pudo haber contribuido a desestabilizar la masa de hielo y roca. Sin embargo, por ahora no existe evidencia suficiente para afirmar que el terremoto haya desencadenado directamente la avalancha, por lo que esa relación continúa bajo investigación.

Tampoco se descarta la posibilidad de que el impacto del desprendimiento haya sido tan potente como para generar un movimiento sísmico. Sin embargo, todo esto es materia de análisis e investigación por estas horas.

Carreteras, puentes y pueblos quedaron arrasados

La magnitud de los daños muestra la extraordinaria energía que adquirió el flujo al descender de la montaña. Según informó el Departamento de Carreteras de Nepal, la inundación afectó severamente el corredor entre Betrawati y el paso fronterizo de Rasuwagadhi, con numerosos tramos destruidos y varios puentes arrastrados por el agua.

Las localidades situadas junto al Bhote Koshi y otros cauces quedaron especialmente expuestas, mientras las autoridades extendieron las alertas hacia zonas ubicadas aguas abajo. La catástrofe también golpeó proyectos hidroeléctricos y una ruta estratégica para el comercio entre Nepal y China, de acuerdo con reportes oficiales recogidos por medios locales.

Una región cada vez más expuesta a los riesgos glaciares

El desastre ocurre en una de las regiones montañosas más sensibles del planeta, donde el retroceso de los glaciares está transformando rápidamente el paisaje. Organismos científicos especializados en el Himalaya, como el International Centre for Integrated Mountain Development (ICIMOD), vienen advirtiendo sobre el aumento de los riesgos asociados a lagos glaciares, desprendimientos y crecidas repentinas en la región.

Aún no es posible atribuir directamente esta catástrofe al cambio climático, pero los especialistas advierten que el calentamiento del Himalaya puede aumentar determinados riesgos asociados con el hielo de alta montaña. El deshielo modifica glaciares, expande lagos y puede contribuir a alterar la estabilidad de pendientes formadas por hielo, rocas y sedimentos.

Lo ocurrido en Rasuwa muestra además por qué estos fenómenos resultan tan difíciles de anticipar. Un desprendimiento ocurrido a más de 5.000 metros de altura puede iniciar una reacción en cadena y convertirse, apenas unos minutos después, en una inundación devastadora decenas de kilómetros aguas abajo.