Primeras tendencias del ECMWF para septiembre: El Niño comienza a marcar el rumbo de las lluvias esta primavera
Las primeras tendencias para septiembre muestran una señal de lluvias por encima de lo normal en el norte y este de Argentina, mientras las temperaturas presentan un comportamiento más cercano al promedio. El Niño comienza a ganar protagonismo.

Con el inicio de septiembre comienza también la primavera meteorológica en el hemisferio sur, una estación en la que la dinámica atmosférica adquiere cada vez mayor importancia para definir la evolución de las lluvias sobre Argentina.
Las primeras proyecciones del modelo ECMWF ya permiten observar algunos patrones que podrían marcar el rumbo de las próximas semanas. El más destacado aparece en el régimen de precipitaciones, con una señal húmeda particularmente definida sobre el norte y el este del país.
El contexto climático también resulta significativo: el fenómeno El Niño ya está presente y se encuentra en proceso de fortalecimiento. El Centro de Predicción Climática de NOAA mantiene el estado de alerta por El Niño y señala una probabilidad superior al 90 % de que el evento alcance una intensidad muy fuerte durante la primavera y el verano del hemisferio sur de 2026-2027.
El Niño empieza a dejar su señal sobre las lluvias de septiembre
El mapa de anomalías de precipitación muestra una señal claramente positiva sobre buena parte del norte y este de Argentina. Las mayores anomalías aparecen en el NEA y el Litoral, con sectores que alcanzan valores de entre 20 mm y 50 mm por encima del promedio mensual.

La señal también se extiende hacia el centro del país, aunque con menor intensidad. Sobre sectores de la región pampeana aparecen anomalías positivas más moderadas, mientras que en parte del oeste argentino el comportamiento previsto es más cercano a los valores normales. En la cordillera, en cambio, vuelve a observarse una señal húmeda más marcada.
Este patrón resulta interesante porque comienza a mostrar características compatibles con una atmósfera influenciada por El Niño, aunque todavía sería apresurado atribuir todo el comportamiento de septiembre exclusivamente al fenómeno. La primavera es una época de transición y otros factores, como la temperatura del Atlántico, la circulación regional y la variabilidad de corto plazo, también pueden modificar la distribución final de las precipitaciones.
Una primavera que comienza con señales de mayor humedad
Para el sector agropecuario, esta tendencia adquiere especial relevancia. Septiembre marca el comienzo de una etapa en la que aumentan progresivamente las necesidades hídricas de los cultivos y se acelera la actividad productiva, por lo que la distribución de las lluvias puede ser tan importante como el acumulado mensual.

El mayor aporte previsto sobre el NEA y el Litoral podría favorecer una recuperación de las reservas de humedad en los sectores que reciban precipitaciones frecuentes, aunque también puede generar interrupciones en las tareas de siembra, fertilización y cosecha si las lluvias se concentran en pocos eventos. En la región pampeana, la señal más moderada requiere todavía seguimiento de las próximas actualizaciones.
En cuanto a las temperaturas, el escenario es mucho menos definido que el de precipitaciones. El modelo muestra gran parte de Argentina con anomalías cercanas a lo normal, mientras que aparecen sectores más cálidos hacia el oeste y noroeste y algunas áreas más frías en zonas cordilleranas. Por ahora, septiembre parece tener como principal protagonista a la lluvia y no a una anomalía térmica generalizada.
Las primeras tendencias, empiezan a mostrar una primavera que podría comenzar con mayor disponibilidad de humedad sobre el norte y el este argentino. La señal todavía debe consolidarse, pero llega en un contexto en el que El Niño ya está establecido y los modelos internacionales anticipan que continuará fortaleciéndose durante los próximos meses.