Septiembre de 2026 dejó un récord histórico en los océanos y fue el segundo más cálido del planeta
La Tierra registró su segundo septiembre más cálido desde que existen mediciones y los océanos alcanzaron una temperatura récord. El fenómeno de El Niño continúa intensificándose, mientras el hielo marino permanece por debajo de los valores habituales en ambos polos.

Septiembre volvió a dejar una señal contundente del calentamiento global. Según el último informe de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), publicado el 9 de octubre, el mes pasado fue el segundo septiembre más cálido del registro histórico y marcó un nuevo máximo en la temperatura superficial de los océanos. El dato más llamativo es que las aguas marinas acumulan cuatro meses consecutivos con récords de calor.
El reporte también advierte que 2026 se encamina a terminar entre los cinco años más cálidos registrados, en un contexto marcado por la persistencia de El Niño, la reducción del hielo marino y una actividad de ciclones tropicales superior al promedio mundial.
La temperatura global sigue en niveles excepcionalmente altos
La temperatura media de la superficie terrestre y oceánica durante septiembre se ubicó 1,33 °C por encima del promedio del siglo XX. Se trata del segundo valor más alto para ese mes desde 1850, apenas 0,07 °C por debajo del récord establecido en septiembre de 2023.
El calentamiento no se distribuyó de manera uniforme. La región ártica, América del Norte y Asia experimentaron su septiembre más cálido registrado. Oceanía tuvo el segundo más cálido, mientras que Europa alcanzó el cuarto puesto y América del Sur, el sexto.

En tierra firme, la temperatura media global quedó 1,83 °C por encima del promedio del siglo XX, el tercer valor más alto para septiembre en los 177 años de registros analizados. Algunas regiones de América del Norte, Europa, Asia occidental, Australia y la Antártida occidental presentaron anomalías superiores a los 2 °C.
Las temperaturas inferiores al promedio se limitaron principalmente a la Antártida, sectores del Ártico, el oeste de América del Norte, el sur de América del Sur y el sur de África. Sin embargo, ninguna región terrestre u oceánica registró valores récord de frío.
Los océanos alcanzaron un nuevo récord de temperatura
El dato más destacado del informe está en los mares. Por cuarto mes consecutivo, la temperatura superficial media global de los océanos estableció un nuevo récord para cualquier mes del año.
Durante septiembre, las aguas estuvieron 1,10 °C por encima del promedio de referencia, superando por 0,02 °C el máximo anterior, registrado en agosto. Aunque la diferencia parezca pequeña, el hecho de que se encadenen nuevos récords mensuales revela la persistencia de un calentamiento oceánico excepcional.
Una de las regiones más cálidas fue el Pacífico tropical central y oriental, donde persisten las condiciones de El Niño. Este fenómeno natural se caracteriza por temperaturas oceánicas superiores a las habituales y puede modificar los patrones de circulación atmosférica, las precipitaciones y las temperaturas en distintas regiones del mundo.
Sus efectos, sin embargo, no son iguales en todas partes. El impacto regional depende de la época del año y de la interacción con otros patrones atmosféricos. Por eso, aunque El Niño contribuye al aumento de la temperatura global, no explica por sí solo el calentamiento observado: también interviene la tendencia de largo plazo asociada al cambio climático.
El hielo marino sigue por debajo de los valores normales
La evolución del hielo en ambos polos constituye otra señal relevante. En septiembre, la extensión global del hielo marino fue la tercera más baja de los últimos 48 años, con aproximadamente 22,1 millones de kilómetros cuadrados.
El valor quedó unos 2,1 millones de kilómetros cuadrados por debajo del promedio de 1991-2020, una diferencia considerable para un indicador clave del sistema climático.

En el Ártico, la extensión del hielo fue la decimotercera más baja para septiembre, mientras que en la Antártida alcanzó el tercer mínimo más reducido de la serie para ese mes. En este último caso, la superficie quedó aproximadamente 1,3 millones de kilómetros cuadrados por debajo del promedio de referencia.
Estas variaciones importan porque el hielo refleja una parte de la radiación solar hacia el espacio. Cuando su extensión disminuye, las superficies oceánicas oscuras absorben más energía, lo que puede favorecer un calentamiento adicional.
El Niño también influyó en la actividad de los ciclones tropicales
Durante septiembre se formaron 19 tormentas tropicales en todo el mundo. Nueve alcanzaron intensidad de ciclón tropical y seis llegaron a convertirse en sistemas de gran intensidad.
En contraste, el Atlántico tuvo una actividad inferior a la habitual: se formaron cuatro tormentas tropicales, pero ninguna llegó a convertirse en huracán antes de octubre. Fue la primera vez desde el comienzo de la era satelital que no se registraron huracanes en esa cuenca antes de ese mes.
¿Qué se espera para el cierre de 2026?
El balance de enero a septiembre ubica a 2026 como el segundo año más cálido registrado hasta ahora para ese período, detrás de 2024. Según las proyecciones de la NOAA, es muy probable que el año termine entre los cinco más cálidos de la historia, con mayores probabilidades de ocupar el segundo puesto.
Todavía resta conocer cómo evolucionarán las temperaturas durante los últimos tres meses. Sin embargo, los récords oceánicos, las anomalías térmicas en numerosos continentes y la persistencia de El Niño confirman que el planeta atraviesa otro año de calor excepcional.