Tragedia en San Isidro: un rayo mató a cuatro yeguas de polo y reavivó la alerta por las tormentas eléctricas
Cuatro yeguas murieron tras recibir el impacto de un rayo durante una práctica en el Jockey Club de San Isidro. Otros dos animales lograron recuperarse y un cuidador resultó afectado. El episodio vuelve a poner el foco en la prevención ante las tormentas eléctricas.

Una escena dramática conmocionó este miércoles 21 de octubre al ambiente del polo en la zona norte del Gran Buenos Aires. Cuatro yeguas murieron tras ser alcanzadas por un rayo mientras se desarrollaba una práctica en la cancha número 6 del predio del Jockey Club de San Isidro, en medio de una tormenta.
El episodio ocurrió durante la mañana, pasadas las 11, y afectó a varios animales que se encontraban en el lugar. Según las primeras informaciones difundidas por medios nacionales como Clarín e Infobae, otros dos equinos también cayeron al suelo como consecuencia de la descarga, pero consiguieron recuperarse.
cayó un relámpago en el Hipódromo de San Isidro y se llevó 4 pura sangre. pobrecitos. https://t.co/IllSPTARvJ
— IvO (@ivordonez) October 21, 2026
La descarga también afectó a un cuidador que estaba a cargo de los animales. De acuerdo con la información publicada por Infobae, el hombre salió despedido aproximadamente tres metros y cayó de espaldas. Recibió asistencia médica tras el incidente. Clarín Rural, por su parte, informó que fue trasladado a un sanatorio cercano por precaución.
En el sector había alrededor de 20 animales bajo supervisión. Entre los detalles que trascendieron después del impacto se mencionaron daños en las vendas y mantas que llevaban los equinos. Por el momento, las primeras crónicas periodísticas no aportaron mayores precisiones sobre las circunstancias meteorológicas exactas que precedieron a la descarga ni sobre eventuales medidas preventivas aplicadas en el predio.
¿Por qué los rayos representan un peligro incluso antes de que llegue la lluvia?
Las tormentas eléctricas se desarrollan dentro de nubes de gran crecimiento vertical, conocidas como cumulonimbus. En su interior, los movimientos intensos de aire y las colisiones entre partículas de hielo favorecen la separación de cargas eléctricas. Cuando la diferencia de potencial se vuelve suficientemente grande, se produce una descarga que puede ocurrir dentro de la nube, entre nubes o entre una nube y el suelo.
El peligro no se limita al punto exacto donde impacta el rayo. La corriente puede propagarse por el suelo y afectar a personas o animales situados a cierta distancia.
Además, los rayos pueden alcanzar zonas donde todavía no llueve. Por eso, esperar a que comiencen las precipitaciones intensas para interrumpir una actividad al aire libre puede ser demasiado tarde.
Qué precauciones tomar ante un pronóstico de tormentas
La primera medida es consultar pronósticos, alertas y Avisos a Corto Plazo del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y suspender las actividades al aire libre cuando exista riesgo de tormentas eléctricas. En instalaciones deportivas, clubes, campos y establecimientos rurales, conviene establecer de antemano un protocolo para retirar a las personas de las zonas expuestas y disponer de refugios seguros.

Si se escucha un trueno o se observa un relámpago, hay que abandonar inmediatamente las canchas, los espacios abiertos y las zonas elevadas. El refugio más seguro es un edificio cerrado y sólido; un vehículo con techo rígido y las ventanillas cerradas también ofrece protección. Los árboles aislados, los tinglados abiertos y las estructuras metálicas no son refugios adecuados.
En el ámbito rural, las recomendaciones oficiales indican alejarse de animales grandes, alambrados y otros elementos conductores. También se debe evitar permanecer cerca de postes, tendidos eléctricos o cuerpos de agua. Si una persona queda atrapada al aire libre sin un refugio cercano, debe alejarse de los objetos altos y de los conductores eléctricos, aunque ninguna posición en esas condiciones garantiza seguridad.
Una vez que la tormenta parece haber pasado, tampoco conviene regresar inmediatamente a la actividad. Las recomendaciones internacionales establecen esperar al menos 30 minutos desde el último trueno antes de volver al exterior.