Por primera vez, Japón y la NASA lanzan el 19 de octubre la nave que traerá a la Tierra un trozo de una luna de Marte
La misión MMX de Japón explorará Fobos y Deimos, las dos lunas de Marte, y traerá muestras de Fobos a la Tierra en 2031. La NASA aportará instrumentos científicos, tecnología de recolección y apoyo de comunicaciones.

La exploración de Marte suma un nuevo capítulo con la participación de la NASA en la misión MMX (Martian Moons eXploration), liderada por la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA). El objetivo es estudiar en profundidad Fobos y Deimos, las dos pequeñas lunas del planeta rojo, determinar cómo se formaron y traer a la Tierra muestras de material de su superficie.
La participación estadounidense incluye instrumentos científicos, tecnología para recolectar material y asistencia para las comunicaciones y la navegación de la nave. Además, investigadores financiados por la NASA trabajarán junto a especialistas internacionales para analizar los datos que obtenga la misión.
Según Nicky Fox, responsable de la Dirección de Misiones Científicas de la NASA, las muestras podrían aportar descubrimientos fundamentales sobre el sistema marciano durante las próximas décadas, en un contexto en el que la agencia también prepara futuras misiones tripuladas al planeta.
¿De dónde vienen Fobos y Deimos?
El origen de las dos lunas marcianas continúa siendo una incógnita. Los científicos manejan dos hipótesis principales que la misión MMX buscará poner a prueba.
La primera sostiene que ambas podrían ser restos de un gigantesco impacto ocurrido en Marte. La colisión habría expulsado grandes cantidades de material al espacio, que posteriormente quedaron orbitando el planeta y terminaron agrupándose hasta formar sus satélites naturales.
La segunda posibilidad es que Fobos y Deimos sean antiguos asteroides que fueron capturados por la gravedad marciana hace miles de millones de años.
Distinguir entre estos escenarios ayudaría a reconstruir las primeras etapas de la historia del sistema solar. Durante ese período, la Tierra y los demás planetas rocosos interiores atravesaron procesos de formación y recibieron materiales que pudieron contribuir al aporte de agua y compuestos orgánicos.
Por eso, el estudio de estas pequeñas lunas no solo interesa a quienes investigan Marte: también puede aportar pistas sobre las condiciones que favorecieron la evolución de nuestro propio planeta.
Los instrumentos de la NASA que analizarán Fobos
Uno de los aportes centrales de Estados Unidos será el espectrómetro MEGANE, desarrollado por el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins.
El instrumento medirá neutrones y rayos gamma emitidos desde la superficie de Fobos. A partir de esas señales, los investigadores podrán determinar la composición química elemental de la luna y obtener información clave para esclarecer su procedencia.

La NASA también aportará el sistema de muestreo neumático P-Sampler, desarrollado por Honeybee Robotics, empresa perteneciente a Blue Origin. Instalado en una de las patas de aterrizaje de la nave, el dispositivo utilizará ráfagas de nitrógeno a alta presión para recoger material superficial.
Este mecanismo complementará el C-Sampler de JAXA, diseñado para extraer muestras de capas situadas a unos pocos centímetros de profundidad. La combinación permitirá estudiar materiales procedentes de distintos niveles del terreno.
Una vez que las muestras lleguen a la Tierra, la NASA recibirá y conservará aproximadamente el 15 % del material recolectado en el laboratorio de astromateriales del Centro Espacial Johnson, en Houston. Allí quedará disponible para investigaciones durante décadas.
El regreso de las muestras está previsto para 2031
La nave MMX tiene previsto llegar a Marte en agosto de 2027. A partir de entonces, comenzará a estudiar las dos lunas, con especial atención a Fobos, antes de realizar la maniobra de recolección, prevista no antes de diciembre de 2028.
La misión también contará con el apoyo de la Red del Espacio Profundo de la NASA, fundamental para mantener las comunicaciones con la nave a grandes distancias. Todo el aporte estadounidense se desarrolla en el marco del Programa Discovery de la agencia.
Más allá de sus resultados inmediatos, MMX podría transformar la comprensión científica de las lunas marcianas y de la evolución temprana de los planetas rocosos. Resolver si Fobos y Deimos nacieron de un impacto o son asteroides capturados ayudaría a reconstruir una etapa remota del sistema solar que todavía guarda numerosos interrogantes.