Por qué no habrá mujeres en la misión Artemis III que regresará a la Luna: la NASA intenta aclarar la polémica
La ausencia de mujeres en la misión Artemis III ha generado un intenso debate internacional. La NASA ha salido al paso de la polémica para explicar cómo se seleccionó la tripulación y defender que el criterio ha sido exclusivamente profesional.

Cuando la NASA presentó oficialmente la tripulación de Artemis III, la misión que pretende llevar de nuevo seres humanos a la superficie de la Luna por primera vez desde 1972, la sorpresa fue mayúscula: todos los astronautas encargados de descender al satélite son hombres.
Una circunstancia que ha provocado críticas porque, durante años, el programa Artemis fue presentado, precisamente, como el proyecto que haría posible que una mujer caminara sobre la Luna.
Ante esta controversia, la agencia espacial estadounidense ha querido aclarar públicamente los motivos de esta decisión y ha pedido respeto hacia una tripulación que, según insiste, ha sido elegida por sus capacidades técnicas y experiencia, sin atender a criterios de género.
Una promesa que alimentó las expectativas de justicia
Desde el lanzamiento del programa Artemis, la NASA convirtió la diversidad en uno de sus mensajes más reconocibles.
Durante la presentación de sus objetivos, la agencia habló de llevar a "la primera mujer y la primera persona de color" a la superficie lunar, una declaración que simbolizaba una nueva etapa en la exploración espacial, muy distinta a la protagonizada por las históricas misiones Apolo.
Introducing Artemis III.
— NASA (@NASA) June 9, 2026
Four astronauts. Three launches. Two dockings. One splashdown.
In 2027, the Artemis III mission will practice docking the Orion spacecraft with two lunar landers in low Earth orbit the capability we need to return humanity to the Moons surface. pic.twitter.com/8uhMUxuuWX
Aquella promesa generó enormes expectativas tanto dentro como fuera del sector aeroespacial. Por eso, la composición definitiva de Artemis III ha resultado decepcionante para quienes creían que los anuncios de la NASA suponían una forma de corregir una deuda histórica: las doce personas que caminaron sobre la Luna entre 1969 y 1972 fueron hombres estadounidenses.
La explicación de la NASA
La agencia espacial ha respondido a las críticas asegurando que la elección de la tripulación se ha realizado siguiendo criterios exclusivamente profesionales. Según ha explicado, los astronautas seleccionados reúnen las capacidades necesarias para afrontar una misión considerada una de las más complejas de la historia reciente de la exploración espacial.
Ambitious is what we do at NASA.
— NASA Administrator Jared Isaacman (@NASAAdmin) June 10, 2026
Artemis III will be unlike anything weve ever undertaken. A multi-launch campaign bringing together the most powerful rockets in the world to test rendezvous, docking, and interoperability across multiple systems close to Earth before we return pic.twitter.com/wzYoDpiXyv
La NASA también ha pedido que el debate no cuestione la preparación de quienes integran el equipo, subrayando que todos ellos poseen una larga trayectoria en operaciones espaciales, entrenamiento técnico y gestión de situaciones de alta exigencia.
La institución insiste en que la ausencia de mujeres en esta misión concreta no supone un cambio en su compromiso con la igualdad de oportunidades ni con la incorporación de perfiles diversos a sus futuras expediciones.
El debate sobre la representación
Pese a las explicaciones oficiales, la polémica continúa abierta. Numerosos especialistas recuerdan que la representación también debe desempeñar un papel relevante en programas científicos financiados con recursos públicos y con una enorme proyección internacional.
El hecho es que, de los 37 astronautas activos de la NASA, 15 son mujeres, lo que representa el 40 por ciento. Entonces, ¿cómo es posible que en la selección de la tripulación del Artemis III, un programa de gran impacto público, no se manifieste un mínimo equilibrio de género?

Así que no es de extrañar que para algunas voces, como las de las científicas divulgadoras Emily Calandrelli y Camille Bergin, o la de la astronauta comercial Sian Proctor, el hecho de que finalmente no haya una mujer en el alunizaje signifique un paso atrás respecto al mensaje de inclusión que acompañó al nacimiento del programa Artemis.
La importancia de dejar de seguir trabajando en la sombra
En la NASA, la mujer ya no ocupa un papel excepcional o testimonial, sino estructural. Participa en todas las fases de la exploración espacial, desde el diseño de una misión hasta su ejecución en el espacio, y es una pieza clave en los proyectos que marcarán el futuro de la exploración humana del Sistema Solar.
Por eso, incorporarla en la parte más visible de las misiones resulta importante por lo que representa en términos de igualdad, justicia, representación y también progreso científico.
Y, además, porque su presencia es fuente de inspiración. Ver a mujeres participando en algunas de las misiones científicas más complejas del mundo contribuye a que más niñas y jóvenes se interesen por carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) cuando, en muchos países, todavía existe una brecha de género en las universidades que está haciendo que se pierda su talento.
Que una mujer participe en una misión lunar no cambiará la ciencia que se realizará en el satélite, pero sí corregiría su ausencia histórica, que nunca ha sido una cuestión de capacidad, sino de oportunidades.