El Conicet detectó actividad geotérmica profunda en un volcán andino: qué significa este hallazgo para el país
Un estudio del CONICET reveló actividad térmica profunda en el volcán Incapillo (La Rioja), y abre expectativas sobre el desarrollo de energía geotérmica en Argentina.

A más de 5.500 msnm, entre montañas inhóspitas de la Cordillera de los Andes y paisajes remotos, un "viejo gigante" volvió a dar señales de vida. No con una erupción ni con columnas de humo -como suele ocurrir con los volcanes-, sino de una manera mucho más silenciosa y estratégica. Porque lo hizo con calor profundo bajo tierra.
Un equipo de investigadores del CONICET detectó evidencias de actividad geotérmica en el complejo volcánico Incapillo, también conocido como Corona del Inca (La Rioja). Y si bien el hallazgo no implica riesgo eruptivo, sí abre una puerta enorme para el futuro energético argentino. Porque es una clara evidencia de la posibilidad de desarrollar proyectos de energía geotérmica, una de las fuentes renovables con mayor potencial en el mundo.
La investigación científica fue publicada en la revista especializada "Journal of Volcanology and Geothermal Research" y estuvo encabezada por el investigador del CONICET Pablo Alasino, director del Centro Regional de Investigaciones Científicas y Transferencia Tecnológica de La Rioja (CRILAR).
Cuando las apariencias engañan: un volcán que parecía “apagado”
Hasta el momento, el volcán Incapillo era considerado prácticamente un sistema fósil. Su última gran erupción ocurrió hace unos 500.000 años y, a diferencia de otros volcanes activos de la región andina, no mostraba señales visibles de actividad hidrotermal como fumarolas, géiseres o aguas termales intensas.

Por eso, durante décadas se creyó que únicamente conservaba calor residual de antiguas cámaras magmáticas ya enfriadas. Sin embargo, el nuevo estudio cambió parte de esa mirada. Y encendió una luz de esperanza en lo que a energías renovables se refiere.
Por medio de una investigación multidisciplinaria que incluyó análisis de aguas, estudios isotópicos, mineralogía, micropaleontología y modelado térmico, los científicos detectaron evidencias de circulación activa de fluidos calientes en profundidad.
“Detectamos aguas compatibles con mezcla entre fluidos meteóricos -como lluvia o nieve- y fluidos de origen magmático”, explicó Alasino al presentar los resultados.
Qué encontraron los científicos y por qué es una buena noticia
Los investigadores analizaron surgencias termales, depósitos minerales y distintas manifestaciones geológicas en la zona cordillerana riojana. Allí confirmaron señales de un sistema hidrotermal profundo todavía activo.
Los estudios también revelaron que, en el pasado, algunas áreas del sistema alcanzaron temperaturas cercanas a los 90°C, aunque actualmente rondarían los 40°C. Ello indica que el sistema fue perdiendo intensidad con el tiempo, aunque no se extinguió por completo.

Esto significa que, aunque en superficie el volcán parece dormido, en profundidad todavía existiría una anomalía térmica significativa alimentada por calor magmático. Así las cosas, el Incapillo se convierte en un sitio de enorme interés para futuras exploraciones de energía geotérmica.
Qué es la energía geotérmica y por qué puede ser clave
La geotermia aprovecha el calor interno de la Tierra para generar energía. En pocas palabras, utiliza agua subterránea que, al calentarse por contacto con zonas profundas y calientes de la corteza terrestre, se transforma en vapor y mover turbinas capaces de producir electricidad.
A diferencia de la energía solar o eólica, la geotérmica funciona durante las 24 horas, independientemente del clima o de si es de día o de noche. Eso la coloca en una situación de ventaja ante las otras energías limpias.

Países volcánicos -como Islandia, Nueva Zelanda, Italia o Chile- apuestan desde hace ya varios años a este tipo de energía, con proyectos tecnológicos que apuntan a su aprovechamiento.
En Argentina, en tanto, aún no existen centrales geotérmicas operativas, pese al enorme potencial de la Cordillera de los Andes. Pero el Incapillo puede marcar un antes y un después.
Por qué el hallazgo de actividad geotérmica es importante para Argentina
El estudio surgió a partir de una consultoría técnica realizada por investigadores del CONICET para la empresa riojana Parque Eólico Arauco (PEA), vinculada a proyectos de energías renovables.
La compañía buscaba evaluar nuevas oportunidades energéticas en la región y el trabajo terminó revelando algo mucho más grande, referido a que, incluso volcanes considerados inactivos pueden seguir siendo fuentes potenciales de energía térmica.
Según los investigadores, el descubrimiento amplía notablemente el mapa geotérmico argentino.

“Nuestros resultados sugieren que incluso volcanes considerados inactivos pueden seguir constituyendo objetivos válidos para la exploración de recursos geotérmicos”, explicó Alasino.
Un desafío nada fácil: transformar calor en energía
Hay un detalle fundamental a tener en cuenta y tiene que ver con que el hecho de haber detectado actividad geotérmica no implica que mañana vaya a construirse una central eléctrica en plena Cordillera.
De hecho, previamente será necesario avanzar con estudios geofísicos más precisos, campañas de monitoreo y eventualmente perforaciones profundas para medir temperaturas reales y determinar si existe un reservorio explotable.

La geotermia requiere inversiones importantes y planificación a largo plazo. Pero también representa una oportunidad estratégica en una era en la que el mundo busca acelerar la transición hacia las energías limpias.
Además de producir electricidad, el calor geotérmico puede utilizarse para calefacción, procesos industriales, producción agrícola o sistemas de agua caliente.
Un gigante silencioso y dormido en plena Cordillera
El complejo volcánico Incapillo es una de las calderas explosivas ubicadas a mayor altura del planeta y uno de los paisajes más impactantes de la Cordillera riojana.

En el interior de su cráter se encuentra un lago de altura rodeado por montañas, nieve y depósitos volcánicos gigantescos que quedaron como huella de antiguas erupciones.
Y ahora, debajo de ese paisaje extremo y cautivante, los científicos descubrieron señales de calor profundo que podrían convertirse, algún día, en una nueva fuente de energía para Argentina.
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