El impactante descubrimiento arqueológico en los Andes sobre migraciones de hace 2.000 años y que sorprendió a expertos

Un hallazgo único en los Andes revela cómo antiguas comunidades adoptaron la agricultura, enfrentaron crisis y migraron estratégicamente. Un descubrimiento arqueológico que reescribe la historia humana en América del Sur.

La investigación incluyó estudios genéticos e isotópicos de restos de personas que habitaron en los Andes del Sur hace más de 2.000 años. Gentileza Conicet.
La investigación incluyó estudios genéticos e isotópicos de restos de personas que habitaron en los Andes del Sur hace más de 2.000 años. Gentileza Conicet.

Un impactante descubrimiento arqueológico en los Andes del Sur acaba de revolucionar todo lo que se sabía (o creía saber) hasta el momento sobre cómo las primeras comunidades humanas adoptaron la agricultura, enfrentaron crisis y migraron a través de los paisajes montañosos hace más de 2.000 años.

Una investigación internacional, publicada en la prestigiosa revista Nature, no solo reconstruye la historia poblacional de esta región de la cordillera, sino que también entrega evidencias claras de cómo las personas vivieron, se movieron y sobrevivieron en un ambiente extremadamente desafiante.

El estudio, que comprendió análisis de ADN antiguo, química isotópica y arqueología, se basa en 46 genomas humanos recuperados de restos hallados en el Valle de Uspallata (Mendoza, Argentina), y revela que la transición hacia la agricultura no fue impuesta por grupos externos, sino que se produjo principalmente dentro de las mismas comunidades locales, entre las que hubo migraciones familiares.

“La migración por parentesco y la adopción de la agricultura fueron determinantes para sobrevivir tanto a crisis sociales como a crisis ecológicas”, destacó el arqueólogo e investigador del Conicet y la UNCuyo, Ramiro Barberena a Meteored. El investigador celebró que la investigación logró confirmar algo que era arqueológicamente invisible. .

Adopción local de la agricultura en los Andes del Sur

Históricamente, los científicos se han preguntado si la agricultura llegó a las montañas andinas traída por poblaciones migrantes o si, por el contrario, fue inventada por los habitantes originales. La investigación aportó una respuesta contundente.

Los datos genéticos muestran una continuidad genómica muy fuerte entre los cazadores-recolectores que vivieron hace más de 2.200 años en distintas zonas de Mendoza y las poblaciones agrícolas que les siguieron, lo que indica que fueron los mismos grupos quienes empezaron a cultivar maíz y otros alimentos autóctonos.

Los estudios arqueológicos confirman que los habitantes de los Andes del sur incorporaron a la agricultura como una forma de subsistir ante crisis de cacería y recolección. Gentileza: Conicet.
Los estudios arqueológicos confirman que los habitantes de los Andes del sur incorporaron a la agricultura como una forma de subsistir ante crisis de cacería y recolección. Gentileza: Conicet.

Esto significa que la agricultura no se impuso desde afuera, sino que fue adoptada de manera local, una transformación social y económica profunda que alteró la forma de vida de estas comunidades.

Migraciones, crisis y adaptaciones en tiempos difíciles

Los resultados también apuntan a cambios significativos ocurridos alrededor de hace entre 800 y 600 años, cuando se observa una marcada dependencia del maíz en los restos humanos analizados, junto con señales isotópicas que sugieren que muchas personas que vivían en ese periodo eran migrantes.

Estos movimientos no fueron caóticos ni aislados. Al contrario, los datos genéticos e isotópicos indican que las migraciones estuvieron fuertemente organizadas alrededor de redes familiares, muchas veces con vínculos matrilineales, y se dieron en grupos sostenidos a lo largo de varias generaciones.

Los restos genéticos de los habitantes de las comunidades de Uspallata de hace 800 años coinciden con los de otras comunidades de otras zonas de hace 2.000 años. Foto: Conicet.
Los restos genéticos de los habitantes de las comunidades de Uspallata de hace 800 años coinciden con los de otras comunidades de otras zonas de hace 2.000 años. Foto: Conicet.

Lejos de ser un simple traslado geográfico, estas migraciones parecen haber sido una estrategia de resiliencia frente a crisis climáticas, enfermedades y tensiones sociales que presionaban a las poblaciones agrícolas y cazadoras-recolectoras por igual.

La cooperación humana, clave en la evolución

Los resultados de la investigación subrayan que estas sociedades no solo dependieron de nuevas tecnologías agrícolas, sino también de cooperación y solidaridad entre familias y comunidades para enfrentar tiempos adversos.

El arqueólogo e investigador del Conicet, Ramiro Barberena. Foto: Gentileza Conicet.
El arqueólogo e investigador del Conicet, Ramiro Barberena. Foto: Gentileza Conicet.

Esto rompe con la visión tradicional que sostiene que la agricultura fue impuesta por migrantes externos (algo que ocurrió en los Andes centrales, por ejemplo). En cambio, sugiere que las antiguas poblaciones andinas del Sur innovaron, adaptaron y compartieron conocimientos dentro de sus propias redes comunitarias para prosperar en un ambiente montañoso y cambiante.

Este enfoque también muestra cómo la colaboración científica entre arqueólogos, genetistas y comunidades indígenas (Huarpes, en el caso de Mendoza) puede ampliar la explicación sobre el pasado humano, integrando evidencias culturales, biológicas y sociales en una sola narrativa.

Un hallazgo con valor científico y social

Más allá de entender el pasado remoto, este reciente estudio tiene implicancias profundas para el presente y futuro. Por un lado, modela nuevas formas de pensar sobre cómo el cambio climático y las crisis ecológicas afectaron sociedades humanas antiguas.

Las comunidades cazadoras - recolectoras adoptaron la agricultura en la zona de cordillera. Foto: Gentileza Conicet.
Las comunidades cazadoras - recolectoras adoptaron la agricultura en la zona de cordillera. Foto: Gentileza Conicet.

Pero, además. sugiere que las respuestas colectivas, a través de redes familiares y migraciones planificadas, fueron clave para la supervivencia de comunidades enteras.

Por otro lado, reafirma la importancia de las comunidades indígenas actuales como portadoras de tradiciones que se remontan a milenios atrás.

Los restos analizados fueron hallados en la zona de Uspallata, en plena Cordillera de los Andes, y datan de hace entre 2.200 y 800 años. Foto: Gentileza Conicet.
Los restos analizados fueron hallados en la zona de Uspallata, en plena Cordillera de los Andes, y datan de hace entre 2.200 y 800 años. Foto: Gentileza Conicet.

Uno de los descubrimientos más llamativos del trabajo es que los linajes genéticos identificados en los individuos antiguos no desaparecieron con el tiempo, sino que persisten en las poblaciones actuales de la región andina, lo que desafía narrativas históricas que sugerían la supuesta desaparición de esas culturas ancestrales.

    La historia se reescribe

    El impactante descubrimiento arqueológico en los Andes del Sur reescribe capítulos fundamentales de la historia humana al mostrar distintas características de las comunidades antiguas.

    Por un lado, queda en claro que en esa zona adoptaron la agricultura localmente, sin depender de migrantes externos. Pero, además, confirma que migraron en grupos familiares como estrategia de adaptación y supervivencia.

    Mientras que en los Andes centrales los grupos migratorios introdujeron la agricultura, en los Andes del sur las prácticas fueron adoptadas por quienes vivían en el lugar. Foto: Gentileza Conicet.
    Mientras que en los Andes centrales los grupos migratorios introdujeron la agricultura, en los Andes del sur las prácticas fueron adoptadas por quienes vivían en el lugar. Foto: Gentileza Conicet.

    Además, evieencia que estas comunicades cooperaron y usaron redes comunitarias para enfrentar crisis climáticas y sociales.

    Este hallazgo no solo enriquece el conocimiento sobre los orígenes de la agricultura andina y las migraciones humanas, sino que también ilumina cómo, hace miles de años, las personas construyeron estrategias de vida en uno de los escenarios más desafiantes y hostiles de la Tierra.

    No te pierdas la última hora de Meteored y disfruta de todos nuestros contenidos en Google Discover totalmente GRATIS

    + Seguir a Meteored