Siete flores para plantar en abril y mantener el jardín con color durante los meses más frescos
Desde clásicos de estación hasta opciones más rústicas, qué plantar ahora para que el jardín no se apague.

El otoño no es una estación “apagada”. De hecho, abril abre una ventana interesante para sumar color cuando el calor empieza a aflojar y el jardín cambia de ritmo.
Algunas especies se siembran ahora para florecer en los meses fríos; otras ya están listas para trasplantar y sostener el color. La clave está en elegir bien, acompañarlas en la transición y ubicarlas en lugares donde se luzcan y aporten pinceladas de color a los tonos cálidos del otoño.
Estas siete especies pueden crecer en jardín, patio o balcón, siempre que dispongan de buena luz natural para desarrollarse y florecer.
1- Amapola (Papaver spp.)
Las amapolas tienen algo de silvestre que las hace irresistibles. Sus flores, en tonos que van del rojo intenso al blanco o rosado, aparecen sobre tallos finos y pueden alcanzar entre 40 y 80 cm de altura.

Conviene sembrarlas por semilla directamente en el lugar definitivo, porque no responden bien al trasplante.
Prefieren pleno sol y suelos bien drenados. El riego debe ser moderado: no les gusta el exceso de agua. Una vez que se instalan, crecen rápido y aportan un aire más natural al jardín.
2- Crisantemo (Chrysanthemum spp.)
Es el protagonista del otoño. Sus flores pueden ser amarillas, blancas, rosadas, rojas o anaranjadas, y la planta forma matas compactas de entre 30 y 90 cm. En esta época se consigue sobre todo en plantín o ya en maceta, listo para ubicar.

Necesita buena luz -idealmente sol directo- y riegos regulares sin encharcar. Si se lo mantiene bien, puede extender la floración durante varias semanas.
3-Clavel (Dianthus caryophyllus)
El clavel suma color y también perfume. Sus flores aparecen en una amplia gama -del blanco al rojo intenso- y la planta suele mantenerse entre 30 y 60 cm de altura.

Se puede plantar por plantín o por esqueje, que enraíza con bastante facilidad. Prefiere sol pleno y riego moderado. Tolera mejor la falta de agua que el exceso, y con podas ligeras se puede estimular nuevas floraciones.
4- Caléndula (Calendula officinalis)
Fácil, resistente y generosa. La caléndula ofrece flores en tonos naranja y amarillo que iluminan cualquier cantero. Crece entre 30 y 50 cm y, en esta época, se siembra directo desde semilla.

Se adapta a sol o media sombra y requiere riegos moderados. Es ideal para quienes buscan resultados rápidos sin demasiadas exigencias.
5- Pensamiento (Viola tricolor)
Pequeños pero muy expresivos, los pensamientos ofrecen combinaciones de colores que van del violeta al amarillo, muchas veces con manchas contrastantes.

La planta es baja, de unos 15 a 25 cm, ideal para bordes o macetas. Se plantan como plantines y prefieren sol suave o media sombra. Necesitan riegos regulares, sobre todo en maceta, pero sin exceso.
6- Taco de reina (Tropaeolum majus)
Desenfadado y expansivo, el taco de reina combina hojas redondeadas con flores en tonos cálidos, del amarillo al rojo. Puede crecer como rastrero o trepador, superando fácilmente el metro si encuentra apoyo.

Se siembra por semilla y prefiere sol o media sombra. No necesita suelos muy ricos ni riegos excesivos, lo que lo vuelve una opción práctica y decorativa.
7- Borraja (Borago officinalis)
Menos conocida, pero muy interesante. La borraja da flores azules en forma de estrella y puede alcanzar entre 50 y 80 cm. Se siembra por semilla y crece con rapidez.

Prefiere sol pleno y riego moderado. Además de ornamental, atrae polinizadores y aporta movimiento al jardín.
Abril, entonces, no es un cierre: es un cambio de escena. Con estas especies, el jardín no se apaga, se transforma. Y el color, lejos de desaparecer, encuentra nuevas formas de quedarse.