El océano está cambiando en silencio: la “reprogramación” invisible que puede alterar la vida en la Tierra

Una investigación global sin precedentes revela que los nutrientes marinos ya no se distribuyen como antes. Y eso podría cambiar desde la pesca hasta el clima del planeta.

Intensa floración de fitoplancton frente a las costas de Argentina en diciembre de 2018. El fitoplancton depende del nitrato, el fosfato y otros nutrientes esenciales disueltos en el agua de mar. Constituye una fuente fundamental de sustento para otros organismos, formando la base de la cadena alimentaria marina. Imagen: NASA
Intensa floración de fitoplancton frente a las costas de Argentina en diciembre de 2018. El fitoplancton depende del nitrato, el fosfato y otros nutrientes esenciales disueltos en el agua de mar. Constituye una fuente fundamental de sustento para otros organismos, formando la base de la cadena alimentaria marina. Imagen: NASA

Durante décadas, los científicos observaron señales aisladas de cambios en los océanos. Pero ahora, por primera vez, un estudio liderado por Adam Martiny de la California University logró conectar esas piezas en una imagen global: el océano está reorganizando su “sistema nervioso” de nutrientes. Tal como indica el medio Eos, esta transformación afecta tanto al nitrato como al fosfato, dos elementos clave que sostienen la vida marina.

Los modelos climáticos actuales están subestimando la velocidad de los cambios. Esto implica que las proyecciones futuras podrían estar quedando cortas frente a la realidad.

El hallazgo no es menor. El estudio reunió más de 14 millones de mediciones tomadas entre 1925 y 2025 en todos los océanos del planeta, generando la primera radiografía verdaderamente global de cómo están cambiando estos nutrientes. Según consigna Phys.org, esto permite ver tendencias que antes quedaban ocultas en datos fragmentados y dispersos.

Pero lo más sorprendente no es solo la cantidad de datos, sino la forma en que fueron analizados. Mediante el uso de inteligencia artificial, específicamente un autoencoder, los investigadores lograron separar el “ruido” de la señal real del cambio climático. La publicación científica AGU Advances que es donde se publicó la investigación, esto permitió identificar una reorganización coherente, profunda y acelerada en todo el sistema oceánico.

Costas saturadas, océanos vaciados: un nuevo mapa invisible

Uno de los patrones más claros que emergen del estudio es la creciente desigualdad en la distribución de nutrientes. En zonas costeras cercanas a grandes centros urbanos, especialmente en el Atlántico Norte, las concentraciones de nitrato y fosfato están aumentando. Esto se debe principalmente a la actividad humana: fertilizantes, residuos urbanos y escorrentía agrícola.

Cobertura global de mediciones de nutrientes. El análisis incluyó 9.103.674 y 4.758.805 mediciones de fosfato (a) y nitrato (b) que cubren 21096 celdas de cuadrícula espacial únicas de 1° × 1° de la superficie del océano. Imagen: AGU Advances
Cobertura global de mediciones de nutrientes. El análisis incluyó 9.103.674 y 4.758.805 mediciones de fosfato (a) y nitrato (b) que cubren 21096 celdas de cuadrícula espacial únicas de 1° × 1° de la superficie del océano. Imagen: AGU Advances

En contraste, el océano abierto está experimentando el fenómeno opuesto. Las aguas superficiales muestran una disminución significativa de fosfato, y en algunas regiones también de nitrato. De esta forma se estar reduciendo la productividad marina en vastas zonas del planeta, afectando directamente la base de la cadena alimentaria.

Más inquietante aún es lo que ocurre en las profundidades. Allí, el nitrato está aumentando en amplias regiones oceánicas, lo que sugiere un desequilibrio en los ciclos naturales: los nutrientes bajan, pero no vuelven a subir con la misma eficiencia. Es como si el océano estuviera “acumulando” recursos en capas profundas mientras la superficie se empobrece.

Un sistema conectado: lo que pasa en superficie impacta en las profundidades

El estudio revela algo clave: estos cambios no son fenómenos aislados, sino parte de un sistema profundamente interconectado. Los nutrientes como el nitrato y el fosfato son la base de la vida marina. Sin ellos, el fitoplancton, que sostiene toda la red trófica, pierde capacidad de crecimiento. Tanto el exceso en zonas costeras como la escasez en el océano abierto pueden generar disrupciones ecológicas significativas.

La intensificación de la estratificación oceánica, impulsada por el calentamiento global, está limitando la mezcla vertical. Esto reduce el afloramiento de nutrientes desde las profundidades hacia la superficie. Al mismo tiempo, procesos biológicos como la fijación de nitrógeno y la regeneración de materia orgánica están alterando el equilibrio natural del sistema.

El resultado es un océano que ya no funciona como antes. Los investigadores advierten que si estas tendencias continúan, podríamos ver una intensificación de estos patrones en las próximas décadas, con impactos directos en ecosistemas, pesca y capacidad del océano para absorber CO2. En otras palabras, el océano no solo se está calentando. Está cambiando su lógica interna. Y eso redefine todo: desde la productividad biológica hasta el equilibrio climático global.

Referencia de la noticia

Martiny, A.C. et al. Global observations reveal rapid reorganization of ocean nutrients. AGU Advances (2025). https://doi.org/10.1029/2025AV002080

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