“Jaguar de las nubes”: la misteriosa especie avistada luego de 10 años que entusiasma a la comunidad científica
Un jaguar fue captado en un bosque nuboso de Honduras tras una década. El hallazgo reaviva el interés científico y destaca la importancia de conservar hábitats clave. Las imágenes.

En lo más profundo de un bosque nuboso de Honduras, donde la niebla se aferra a las copas de los árboles y el silencio parece ser amo y señor, una cámara oculta captó una imagen que nadie esperaba ver, la de un "jaguar de las nubes". Una escena que no se registraba desde hacía una década, y a más de 2.200 metros de altura.
El registro tuvo lugar con uno de estos dispositivos que se activan automáticamente -sin la presencia humana y ante movimientos atípicos- en la Sierra del Merendón. Y para la comunidad científica es una excelente noticia.
#OnceNoticias | ¡BELLEZA! Primer avistamiento de un "jaguar de las nubes" en 10 años despierta esperanza en Honduras. ️
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Porque el regreso del jaguar a la zona tras 10 años podría ser la confirmación de que algo está cambiando (o empezando a cambiar).
Así es el enigmático “jaguar de las nubes”
“Jaguar de las nubes” es el nombre -con tintes poéticos- con el que los especialistas han identificado a esta especie. La particularidad es que, por lo general, el jaguar habita selvas densas y territorios por debajo de los 1.000 metros de altitud. Por ello, al estar a 2.200 msnm, se lo identifica como "de las nubes".
De hecho, en estas altitudes se han avistado apenas un puñado de felinos en toda América Latina (en Costa Rica y México).
Lo que se desconoce -hasta el momento- es si se trata de un comportamiento novedoso y atípico o si, simplemente, son frecuentes y habían pasado desapercibidos durante años por lo inaccesible del terreno.
SOS: Una especie en peligro
De acuerdo a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), los jaguares han perdido cerca de 49% de su distribución histórica en el continente americano.

En la actualidad, la mayor población de este felino sobrevive en la Amazonia. No obstante, fuera de ese pulmón verde, la situación es crítica. Por ello es que muchas poblaciones están catalogadas como "en peligro" o en "peligro crítico de extinción".
La Deforestación, la caza furtiva, la pérdida de hábitat y la reducción de sus presas naturales son sus principales amenazas. En Honduras, por ejemplo, el país perdió aproximadamente 1,5 millones de hectáreas de cobertura forestal entre 2001 y 2024, de la mano de la expansión agrícola y ganadera.
Bosque sobrevive
La Sierra del Merendón es un área protegida natural en Honduras desde 1987 por su valor como cuenca hídrica. Forma parte de los denominados bosques nubosos y son ecosistemas clave para la biodiversidad.
En los últimos años, organizaciones como Panthera (que trabaja en la preservación de felinos) han intensificado los esfuerzos de conservación en la zona.
Lo hacen por medio de cámaras trampa, patrullajes de guardaparques, monitores acústicos ocultos y programas de reintroducción de presas.

Los resultados ya comienzan a evidenciarse, puesto que la caza furtiva ha disminuido.
El jaguar no regresó solo
En 2021, tras 17 años de monitoreo en los bosques nubosos de Hondura, se detectó por primera vez la presencia de puma en el sitio. Desde entonces, los registros se multiplicaron.

Ejemplares de ocelote, de yaguarundí y de margay han sido avistados por las cámaras trampa, lo que se traduce en que la región alberga las cinco especies de felinos silvestres presentes en Honduras.
Un viajero silencioso y solitario
El jaguar puede llegar a recorrer hasta 10 kilómetros en una sola noche. De hecho, existen registros de desplazamientos de hasta 400 kilómetros.
Ello lleva a deducir a los científicos que este ejemplar recientemente registrado no vive en la Sierra del Merendón, sino que está (o estaba) de paso.

Incluso, es muy probable que se haya encontrado en pleno desplazamiento a través de un corredor biológico que conecta poblaciones entre Honduras y Guatemala.
Por qué los corredores biológicos son claves
La región de la Sierra del Merendón y los bosques nubosos forma parte de la denominada Iniciativa del Corredor del Jaguar, un ambicioso proyecto de conservación presentado en 2018.
Se trata de una red que conecta hábitats desde México hasta Argentina, atravesando 30 paisajes de conservación.
Los jaguares necesitan moverse, buscar alimento, encontrar pareja y, en definitiva, expandir territorio. Para ello necesitan un hábitat continuo.
El avistaje de este ejemplar se suma a otras tantas noticias positivas referidas a la preservación. Por ejemplo, un reciente censo en México confirmó un aumento de 10% en la población de jaguares en los últimos años.
El guardián invisible
El jaguar no es solo un mero depredador. Su presencia indica salud ambiental. Porque, donde hay jaguares, hay equilibrio, según destacan los especialistas.

La presencia de jaguares confirma, en consecuencia, la existencia de presas, de vegetación y de agua. En definitiva, la presencia de un ecosistema sano.
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