Los microplásticos podrían afectar a la capacidad de limpieza celular del sistema inmunitario
Un nuevo estudio revela que las diminutas partículas de plástico pueden acumularse en el interior de las células inmunitarias, lo que interfiere en su capacidad para eliminar las células moribundas y mantener los tejidos sanos.

El cuerpo humano elimina constantemente las células desgastadas; miles de millones mueren cada día como parte normal de la vida y deben eliminarse rápidamente para mantener los tejidos sanos y estables.
Un estudio publicado en la revista Immunity sugiere que los microplásticos podrían interferir con este proceso esencial de limpieza. Los investigadores descubrieron que los microplásticos de poliestireno pueden acumularse dentro de los macrófagos, las células inmunitarias responsables de eliminar las células muertas y los desechos.
Debido a que el plástico no se descompone fácilmente, las partículas pueden permanecer dentro de estas células, interrumpiendo en última instancia su función normal y crucial.
Acumulación de plástico
Los macrófagos actúan como el equipo de limpieza del cuerpo, patrullando los tejidos y engullendo bacterias, material dañado y células moribundas para que sus restos puedan ser descompuestos y reciclados.

Los investigadores observaron que los macrófagos ingerían fácilmente partículas microscópicas de plástico. Pero una vez dentro de la célula, el plástico se comportaba de manera muy diferente al material biológico.
En lugar de ser digeridas, las partículas persistieron. A medida que se acumulaban, las células inmunitarias se volvían menos eficientes para procesar las células moribundas. Esta ralentización podría permitir que los restos celulares permanecieran más tiempo en los tejidos, alterando potencialmente la forma en que el sistema inmunitario gestiona la inflamación y la reparación.
Un cuello de botella en el sistema de reciclaje del cuerpo
El problema parece surgir dentro de la célula después de que el plástico sea engullido.
Normalmente, los macrófagos descomponen el material que ingieren mediante compartimentos especializados que actúan como pequeños centros de reciclaje. El estudio reveló que las partículas de microplástico pueden alterar este proceso de digestión interna.

Cuando hay partículas de plástico presentes, los macrófagos tienen dificultades para descomponer por completo las células moribundas que ya han fagocitado. Con el tiempo, esto crea una acumulación dentro de la célula.
Implicaciones para la salud y la seguridad
Los microplásticos —fragmentos de plástico de menos de cinco milímetros, aproximadamente del tamaño de una semilla de sésamo— se encuentran ahora en el aire, el agua, los alimentos y el suelo. Como consecuencia, las personas y los animales están expuestos a ellos con regularidad, tanto por inhalación como por ingestión.
El estudio identifica una forma específica en que los microplásticos podrían interferir con la función inmunológica: alterando las células que eliminan el tejido muerto.
Los experimentos se centraron en partículas de poliestireno en modelos de laboratorio, por lo que los resultados aún no muestran cómo la exposición ambiental cotidiana afecta al organismo. Sin embargo, los hallazgos ponen de relieve una posible vía a través de la cual los microplásticos podrían influir en la salud inmunológica .
A medida que avanza la investigación, los científicos trabajan para comprender cuánto tiempo persisten estas partículas en los tejidos y qué efectos a largo plazo pueden tener.