Vídeo viral: ¿es más radioactivo un microondas o un reloj despertador?

Cuando hablamos de objetos radiactivos en las casas nos acordamos del microondas o el teléfono móvil, pero nada más lejos de la realidad. Los objetos verdaderamente radiactivos son los más insospechados, aquí hablamos de ellos.

Victor González Victor González Christian Garavaglia 22 Ene 2020 - 21:43 UTC

La atmósfera terrestre y la magnetosfera nos protegen constantemente de las radiaciones más energéticas que proceden del espacio. Sin embargo, estamos expuestos a los materiales radiactivos que existen en la Tierra. Es inevitable que surja una pregunta: ¿tenemos materiales u objetos radiactivos en casa?

¿Qué pasa con el microondas?

Los hornos de microondas son una fuente de duda constante. Impresiona la capacidad que tiene para calentar los alimentos y la rapidez con la que actúa, sin embargo, emite radiación electromagnética no ionizante, siendo la luz visible o los infrarrojos mucho más energéticos (y aún así seguros) que las microondas. El calor lo consiguen haciendo vibrar las moléculas polares y por tanto calentando rápidamente cualquier objeto que contenga agua, pero para ello necesitan potencias del orden de 1000w. Cualquier otra fuente ya sea de infrarrojos o luz visible que tenga esa potencia también podría provocar quemaduras con facilidad, por lo tanto, la clave no está en el tipo de radiación sino en la potencia usada.

Como cualquier aparato de gran potencia, un microondas es peligroso si se manipula indebidamente, pero no supone ningún riesgo si se usa de forma habitual, ni siquiera si manipulamos los controles o miramos puntualmente por la ventanilla estando encendido. Las antenas de wifi, los teléfonos móviles o los radares meteorológicos también emiten microondas, sin embargo la potencia que recibimos de ellos por unidad de superficie es mucho menor y por tanto, al ser una radiación no ionizante, son completamente seguros e inocuos.

Pinturas fosforescentes y relojes antiguos

Llegamos al punto más delicado. A principios del siglo XX se empezó a usar radio 226, extremadamente radiactivo como pintura fluorescente para relojes e indicadores analógicos, de esta forma brillaban en la oscuridad. Los efectos no tardaron en manifestarse, enfermando gran cantidad de trabajadores y fabricantes de relojes por esta causa.

Desde 1968, estos relojes no se fabrican, sustituyéndose los pigmentos luminosos radiactivos por las pinturas fluorescentes modernas. No obstante, todavía quedan algunos relojes antiguos en nuestras casas pintados con radio.

¿Son seguros?

Desde luego, en lo que a radiación se refiere, son menos seguros que un microondas, pero afortunadamente no suponen un peligro si se les da el uso para el que fueron diseñados, evitando manipularlos innecesariamente. Los relojes pintados con radio suelen llevar un cristal que protege de parte de la radiación. Además, las fuentes radiactivas (en este caso pintura de manecillas y números) son muy pequeñas y basta con mantener unos centímetros de distancia para que los niveles de radiación sean mínimos.

Si tenemos uno sospechoso en casa no debemos alarmarnos, usándolo con normalidad no debería suponer un riesgo. Sólo debemos de evitar desarmarlo y por supuesto informarnos antes de deshacernos de él, ya que es un residuo especial que no puede desecharse como basura convencional.

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