No te enojes: la sorprendente razón por la que tu perro muerde zapatos, muebles y todo lo que encuentra
Cuando nuestro perro destruye una zapatilla no está haciendo una travesura: la ciencia ya sabe que ese comportamiento tiene una razón mucho más interesante de lo que imaginamos.

La escena se repite en miles de casas: dejás una zapatilla en el piso, te distraés unos minutos y, cuando volvés, encontrás la suela convertida en un rompecabezas de goma y cordones.
Pensamos que los perros muerden todo porque son cachorros, juguetones o porque están cambiando los dientes. Y aunque esas razones existen, la ciencia cuenta una historia mucho más interesante.
Un instinto que viene de sus antepasados
Los perros domésticos descienden principalmente de los lobos, que conseguían su alimento cazando o aprovechando presas. Para alimentarse debían desgarrar piel, romper huesos, triturar tendones y pasar largos ratos moviendo la mandíbula.

Con la domesticación cambió la dieta. Hoy la mayoría de los perros come alimento balanceado, mucho más fácil de consumir que una presa entera. Cambió el menú, pero no desapareció el impulso de masticar.
Paul McGreevy y Kathryn Mills, investigadores de la Universidad de Sídney, explicaron en The Conversation que la domesticación modificó varios aspectos de los perros -como la forma del cráneo o su capacidad para digerir almidones-, pero no eliminó el instinto de morder y masticar. Ese comportamiento sigue formando parte de su repertorio natural.
En otras palabras, el perro ya no necesita romper un hueso para cenar, pero su cerebro sigue esperando oportunidades para usar la boca de esa manera.
¿Por qué los cachorros parecen morder absolutamente todo?
Quien convivió con un cachorro sabe que no hace diferencias: zapatos, patas de la mesa, almohadones, plantas, juguetes, medias o el ruedo del pantalón. Todo merece una mordida.
Durante mucho tiempo se creyó que ese comportamiento se debía únicamente al recambio de dientes. Es cierto que las encías pueden estar sensibles durante esa etapa, pero la explicación quedó incompleta.

Una revisión científica publicada en la revista Frontiers in Veterinary Science mostró que la masticación forma parte del desarrollo normal del cachorro desde las primeras semanas de vida. A medida que aparecen los dientes de leche y luego los permanentes, también madura el sistema nervioso que coordina ese movimiento. Es un aprendizaje biológico, igual que caminar, correr o explorar con el olfato.
Entre las 12 semanas y los seis meses, cuando salen los dientes definitivos, el deseo de morder se intensifica. Además de aliviar la presión en las encías, el cachorro fortalece músculos, ligamentos y la mandíbula que usará durante toda su vida. Por eso, en esa etapa, parece que nada queda fuera de su alcance.
Masticar también los ayuda a sentirse mejor
Hay algo que muchos dueños observan: el perro agarra un juguete para masticar y, después de unos minutos, queda tranquilo o incluso se duerme.
No es casualidad. La revisión realizada por investigadores de la Universidad de Sidney reunió décadas de estudios y encontró que masticar aporta beneficios físicos y emocionales. Puede disminuir el aburrimiento y favorecer la calma y la concentración. En algunos casos, los perros recurren a la masticación como una forma de autorregularse frente al estrés.

Y entonces, ¿por qué eligen tus zapatillas? Los investigadores explican que los perros eligen objetos por tres características principales: olor, sabor y textura. Las zapatillas, las medias o una manta reúnen las tres. Conservan el olor de las personas con las que conviven, tienen materiales agradables para masticar y suelen estar al alcance de la boca.
Desde la perspectiva de un perro, son objetos mucho más interesantes que un juguete olvidado en un rincón. Cuando un perro no tiene alternativas adecuadas para satisfacer esa necesidad, es mucho más probable que busque opciones dentro de la casa.
No todo sirve para masticar
Que morder sea una necesidad natural no significa que cualquier objeto sea seguro.
Especialistas en comportamiento animal advierten que algunos elementos muy duros -como ciertos huesos cocidos, astas o materiales extremadamente rígidos- pueden provocar fracturas dentales. También existen juguetes que se rompen con facilidad y son un riesgo si el perro ingiere fragmentos.

La recomendación es ofrecerle juguetes diseñados para la edad, el tamaño y la fuerza de mordida de cada perro, y reemplazarlos cuando se deterioran.
¿Cuándo deja de ser un comportamiento normal?
La mayoría de los perros mastica durante toda su vida. Lo que cambia es la intensidad.
Sin embargo, hay situaciones en las que la destrucción de objetos puede ser una señal de otro problema. Si el perro rompe cosas únicamente cuando queda solo y ese comportamiento aparece junto con ladridos persistentes, jadeo, inquietud o intentos de escapar, puede tratarse de ansiedad por separación.

En esos casos, la evaluación de un veterinario o de un profesional en comportamiento animal ayuda a identificar la causa y definir el tratamiento más adecuado.
Cada mordisco tiene una historia mucho más antigua
La próxima vez que encuentres una zapatilla hecha pedazos, probablemente sigas suspirando antes de levantar los restos. Pero ahora sabés que hay una explicación mucho más profunda que una simple travesura.
Para un perro, morder es una forma de explorar, de aliviar tensiones, de fortalecer su mandíbula y de expresar un instinto que sobrevivió a miles de años de domesticación. Cambiaron los hogares, la comida y la vida al lado de las personas. Pero ese impulso permanece casi intacto.
Referencias de la noticia
Rimini Quinn, Sophie Masters, Melissa Starling, Kathryn Mills, Paul McGreevy.. (2025). Happy dogs make happy humans, and 9 other reasons science says dogs need to chew.
Quinn R, Masters S, Starling M, White PJ, Mills K, Raubenheimer D and McGreevy P.. (2025). Functional significance and welfare implications of chewing in dogs (Canis familiaris)..