¿Por qué los neandertales de la península ibérica fueron los últimos en desaparecer de Europa?
No fueron solo el clima y la competencia con el Homo sapiens los que contribuyeron a la extinción de las poblaciones europeas. Un nuevo estudio sugiere que un factor humano clave desempeñó un papel decisivo en la resiliencia ibérica.

La desaparición de los neandertales no fue simultánea en toda Europa, sino un proceso regional y desigual que culminó con su extinción hace unos 40.000 años. Los primeros grupos en desaparecer parecen haber sido los del sureste de Europa (los Balcanes), Europa del Este y partes de Europa Central.
Las poblaciones ibéricas parecen haber persistido entre tres y siete mil años más que los demás grupos de Europa central y oriental . Esta persistencia tardía ha llevado a paleontólogos de las universidades de Montreal y Cambridge a preguntarse por qué estas poblaciones se diferenciaron y demostraron una mayor resiliencia demográfica.

Esta prolongada resistencia resulta aún más intrigante si se tiene en cuenta que su modo de vida no difería sustancialmente del de otros grupos neandertales europeos. Eran cazadores-recolectores altamente adaptados a las condiciones ambientales. Vivían en pequeños grupos, se desplazaban estacionalmente para aprovechar mejor los recursos, habitaban cuevas o establecían campamentos al aire libre.
El peso del factor humano
No existe una única causa que, por sí sola, justifique por qué la Península Ibérica fue uno de los últimos bastiones de los neandertales en Europa, pero, según un nuevo estudio internacional, el factor humano puede haber sido decisivo.
Las poblaciones ibéricas parecen haber mantenido redes de contacto más estables que las de Europa oriental y sudoriental. Ni el estrés climático ni la competencia directa con el Homo sapiens explican completamente la desaparición de los neandertales.
La diferencia crucial podría radicar en cómo interactuaron entre sí las poblaciones. Una investigación publicada en la revista científica Quaternary Science Reviews sugiere que, bajo presión, las poblaciones de neandertales europeos se ramificaron en dos grupos, uno en el oeste y otro en el este.
Es probable que las comunidades menos conectadas del Este fueran las primeras en desaparecer. Estas poblaciones se volvieron más vulnerables a la disminución demográfica, el aislamiento y la asimilación genética por parte del Homo sapiens.
La carta ganadora de las comunidades ibéricas
En cambio, las comunidades de la Península Ibérica, en el extremo occidental de Europa, desarrollaron redes sociales más sólidas. Esta fue la estrategia que les permitió sobrevivir durante más tiempo, convirtiéndolas en una de las últimas poblaciones neandertales de Europa.
El Homo sapiens también tendía a ocupar territorios más interconectados, a menudo alrededor de corredores costeros en el sur de Europa, lo que facilitaba el contacto entre grupos vecinos.
Estas conexiones fueron vitales para construir una red de seguridad, permitiendo el intercambio de información sobre los recursos disponibles o las rutas migratorias de los animales. Los vínculos entre diferentes poblaciones, en un entorno inhóspito, fueron cruciales para forjar alianzas y acceder a territorios menos hostiles durante períodos de escasez o crisis.

El estudio titulado “Resiliencia espacial y reemplazo poblacional en Europa durante el MIS 3: un estudio comparativo de neandertales y H. sapiens ” señala que los neandertales no eran una especie menos avanzada que el Homo sapiens . Sin embargo, a pesar de su gran capacidad de adaptación, tenían una debilidad que determinó su desaparición: su territorio estaba fragmentado y tenían menor conectividad entre sí.
Según los autores de esta investigación, la clave de la resiliencia reside en redes sociales más amplias y sólidas . Una característica que, además, sigue siendo crucial también en la actualidad.
Referencia de la noticia:
Ariane Burke, Emma Pomeroy, Timothée Poisot, Benjamin Albouy & Simon Paquin. Spatial resilience and population replacement in Europe during MIS 3: a comparative study of Neanderthals and H. sapiens. Quaternary Science Reviews