Resurge del fondo del mar una de las 7 maravillas del mundo: el hallazgo que reescribe la historia tras 1.600 años
Arqueólogos rescataron piezas del Faro de Alejandría en el Mediterráneo. El majestuoso hallazgo permite reconstruir una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo con tecnología de última generación.

Entre los infinitos tesoros que resguarda el mar Mediterráneo, uno por demás impactantes ha sido develado recientemente. Como si se tratara de una máquina del tiempo, entre sus corrientes y sedimentos, un grupo de arqueólogos recuperó fragmentos de una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo.
El revelador hallazgo consiste en algunas piezas de hasta 80 toneladas del mítico Faro de Alejandría, una de las míticas Siete Maravillas del Mundo Antiguo y que habían permanecido sumergidas durante más de 1.600 años.
Un tesoro que el mar ocultó durante siglos
El sorprendente hallazgo, y que ha sido celebrado por arqueólogos y toda la comunidad científica, se produjo en el puerto oriental de Alejandría (Egipto), sitio donde los restos del faro descansaban desde su colapso definitivo. El faro se desmoronó a raíz de una seguidilla de terremotos en la Edad Media.
Un equipo francés ha rescatado parte del acceso monumental del Faro de Alejandría, una de las 7 Maravillas del Mundo Antiguo. pic.twitter.com/CUieq9wCsz
— Fundación Palarq (@FundacionPalarq) November 13, 2025
En esta zona del Mediterráneo, los investigadores localizaron y extrajeron 22 bloques monumentales, y algunos de ellos alcanzan un peso de 80 toneladas.

Lo más impactante del descubrimiento radica en su valor histórico. Porque estas estructuras formaban parte de la entrada monumental del faro, una obra que combinaba ingeniería egipcia y griega en una síntesis única para su época.
El Faro de Alejandría: guía y símbolo del mundo antiguo
El Faro de Alejandría fue construido en el siglo III a.C., durante el reinado de Ptolomeo I. La obra no solo era una maravilla arquitectónica, sino que era un faro en el sentido literal y simbólico. Y cumplía con su función como tal.
Con más de 100 metros de altura, durante siglos fue la estructura más alta creada por el ser humano y funcionó como guía para los barcos que navegaban las -por entonces- peligrosas y escasamente exploradas aguas del Mediterráneo.

Su luz era alimentada por fuego y podía verse a kilómetros de distancia, convirtiéndolo en un punto clave para el comercio y la navegación en el mundo antiguo.
Reconstruirán el imponente Faro de Alejandría
El rescate de estas piezas no es un hecho aislado, casual o azaroso. Forma parte del ambicioso proyecto internacional PHAROS, que busca reconstruir digitalmente el histórico faro, aunque utilizando tecnología de última generación.

A través de técnicas como la fotogrametría y el escaneo 3D, los investigadores están recreando un modelo virtual que permitirá entender cómo era esta estructura colosal con un nivel de detalle nunca antes visto.
Como parte de este histórico programa, más de 100 fragmentos ya han sido analizados en el fondo del mar y como parte de un proceso que combina arqueología, historia, arquitectura y ciencia de datos.
Un rompecabezas gigante bajo el agua
Cada bloque recuperado es una pieza de un gigantesco rompecabezas histórico y, hasta el momento, oculto. Columnas, dinteles, umbrales y losas que alguna vez formaron parte de una de las construcciones más impresionantes de la humanidad hoy están nuevamente en manos de la ciencia.
Así se construyó el Faro de Alejandría.
— MaléficaReturns️ (@AliciaMimundo) January 10, 2026
(Vídeo ️Historia Antigua/Ig) pic.twitter.com/tlxgevzqOG
Durante décadas, estos restos fueron visibles parcialmente, pero recién ahora -y gracias a avances tecnológicos y años de investigación- se han logrado rescatar las piezas más imponentes.
El desafío ahora no es solo conservarlos, sino también reconstruir virtualmente el faro para comprender su diseño original y su evolución a lo largo del tiempo.
Una nueva mirada de toda la historia
Según confirman los expertos, este magnífico descubrimiento tiene un valor científico enorme.

Por un lado, permite entender mejor cómo se construían estructuras monumentales en la antigüedad, así como también la manera en que interactuaban distintas culturas (en este caso, la egipcia y la griega).
Además, deja en evidencia cómo el paso del tiempo y los fenómenos naturales pueden borrar incluso las obras más imponentes. Pero, al mismo tiempo, mantenerlos y resguardarlos como los tesoros que son.
Además, se abre una puerta clave y referida al patrimonio histórico sumergido, un campo de estudio que todavía tiene mucho por revelar.
No te pierdas la última hora de Meteored y disfruta de todos nuestros contenidos en Google Discover totalmente GRATIS
+ Seguir a Meteored