47 kilómetros de playa casi vacía y un río que se une al mar: el balneario bonaerense que pocos conocen
Con médanos, extensas playas y la desembocadura del río Quequén Salado, este balneario del sur bonaerense invita a disfrutar del mar, la naturaleza y la tranquilidad.

Muchas veces, menos es más. Y un lugar en el que no abundan las multitudes, los servicios y las ofertas gastronómicas y de entretenimiento puede convertirse en un verdadero sitio para disfrutar. Eso es, en pocas palabras, Marisol, una ciudad balnearia ubicada al Sur de la Provincia de Buenos Aires.
Con casi 47 kilómetros de costa para disfrutar sin impedimentos -tomando la extensión de Marisol y las ciudades vecinas-, caminar por la arena, encontrar un rincón tranquilo frente al mar y disfrutar del paisaje sin las multitudes de los destinos más conocidos puede ser sinónimo de las mejores vacaciones.
Ubicada en el partido de Coronel Dorrego, Marisol se caracteriza por un paisaje de médanos y sectores forestados, sumado a la cercanía con la desembocadura del río Quequén Salado en el Atlántico.
Precisamente esta combinación permite pasar de una extensa costa marítima a sectores de río en un tramo significativamente corto. En definitiva, Marisol es un sitio soñado para quienes buscan una escapada lejos del movimiento, las luces y el frenesí de los grandes centros turísticos.
Un paraíso de tranquilidad que se extiende por 47 kilómetros
Entre tantas características de Marisol, una de las más llamativas tiene que ver con la extensión de su costa. Son cerca de 47 kilómetros de playa, con sectores abiertos al mar y otros donde los médanos forman parte de un paisaje atrapante y cambiante.

En estas impactantes postales que regala el paisaje, detrás de las dunas aparecen árboles como eucaliptos, álamos y pinos, componentes que convierten las escenas en una experiencia cautivante y distinta.
De todas las recorridas, la mejor playa sigue siendo Marisol. https://t.co/fO9wdtRvc4
— Mariángeles Lovera (@mariquilovera) March 5, 2022
Si bien la población estable y permanente de Marisol es baja, en temporada se incrementa con quienes eligen visitar esta ciudad. Pero es tal la extensión de sus playas y zona costera que asegura privacidad e intimidad entre quienes deciden instalarse en la suave arena.
El punto donde se encuentran el río y el mar
Otro de los grandes protagonistas de Marisol es el río Quequén Salado, que desemboca en el océano Atlántico en las inmediaciones de esta ciudad.

La cercanía entre ambos ambientes permite comenzar el día junto al mar y continuar después en sectores del río, donde el oleaje y las condiciones del agua pueden ser distintos.
Un sitio casi obligatorio para visitar es El Vimar, un sector de playa sobre el Quequén Salado donde se puede descansar, pescar y realizar actividades náuticas. Y sin la violencia del viento costero del Atlántico.
La desembocadura del Quequén Salado en el océano, conocida como La Boca, también constituye un punto de interés para quienes quieren acercarse al encuentro entre el río y el mar. Y el espectáculo natural de dos ambientes acuáticos distintos que se integran y se mezclan en un mismo es realmente bello.
Pesca, médanos y naturaleza para y por explorar
La pesca es otra de las actividades asociadas con Marisol. La cercanía entre el río y el océano permite combinar pesca fluvial y marítima en una misma visita.

En las inmediaciones también sobresalen arroyos, pequeñas lagunas y distintos ambientes costeros que permiten observar flora y fauna local. Los médanos, los pastizales y los bajos conforman un paisaje diverso que conserva sectores de importante valor ecosistémico.
Quienes disfrutan del turismo al aire libre, tienen la posibilidad de recorrer dunas, caminar por la costa o detenerse a observar el entorno. Al fin y al cabo, el atractivo está en explorar el paisaje sin apuro alguno.
Cómo llegar a Marisol desde Buenos Aires
Para llegar a Marisol desde la Ciudad de Buenos Aires (cerca de 615 kilómetros), hay que tomar la Ruta Nacional 3 y desviarse hacia la Ruta Provincial 108, en dirección a Oriente.

Antes de viajar, es recomendable consultar el estado de los caminos y organizar el recorrido con anticipación. Pero, una vez que se llega al sitio, nada se compara con el disfrute natural de una costa extensa, médanos, vegetación y un río que desemboca en el mar.