5 plantas aromáticas que dan flores espectaculares, para sumar un toque diferente a tu jardín
Aportan sabor al plato, perfume al ambiente y regalan un espectáculo para la vista. Guía para incorporar a la huerta cinco plantas que merecen un lugar protagónico en el jardín.

De las plantas aromáticas solemos esperar perfume para el ambiente y sabor para las comidas. Sin embargo, muchas ofrecen un extra para la vista: flores tan espectaculares que obligan a frenar el paso y preguntar, "¿qué planta es esa?".
La sorpresa es que algunas de ellas no son precisamente las aromáticas de siempre, pero todas pueden cultivarse en nuestro país y se consiguen en viveros y comercios especializados.
1. Cúrcuma: de la especia amarilla a una planta de aspecto tropical
La cúrcuma (Curcuma longa) es probablemente la que más sorprende. La conocemos por su rizoma amarillo, tan utilizado como especia. Sin embargo, cuando crece en tierra o en una maceta grande desarrolla un follaje exuberante.
En realidad, lo que vemos no son pétalos convencionales. Las verdaderas flores son pequeñas y aparecen protegidas entre las brácteas, que son las estructuras coloreadas que le dan su aspecto llamativo.

Es una planta de clima cálido, pero es posible conseguirla en viveros de nuestro país. Necesita suelo fértil, suelto y húmedo, pero nunca encharcado, además de protección contra las heladas. En las regiones más frías conviene cultivarla en maceta para resguardar el rizoma durante el invierno.
La parte que llega al plato está debajo de la tierra. La floración queda para disfrutar con los ojos.
2. Borraja: flores azules que también llegan al plato
Las flores de la borraja (Borago officinalis) son azules, estrelladas y aparecen sobre tallos y hojas cubiertos de pequeños pelos. La planta puede alcanzar unos 70 centímetros y florece desde el invierno hasta fines de la primavera.

La verdadera gracia de la borraja está en que es una planta culinaria poco habitual. Sus hojas jóvenes aportan buen sabor a distintas preparaciones y sus flores funcionan como ingrediente y decoración comestible.
En Argentina existen semillas para cultivo doméstico. Lo más sencillo es empezar con semillas y darle un lugar soleado, con suelo de buen drenaje. Es anual y se resiembra con facilidad, por lo que una vez instalada puede reaparecer en la temporada siguiente.
3. Agastache: una hierba con espigas violetas
La Agastache foeniculum, conocida como agastache o flor de anís, se gana las miradas cuando está en plena floración.
Sus tallos alcanzan alrededor de 1,5 metros y terminan en espigas cubiertas de pequeñas flores azuladas o violáceas. El efecto resulta muy llamativo cuando varias plantas florecen juntas.
La sorpresa está en las hojas: al tocarlas desprenden un aroma anisado y sirven para preparar infusiones.

Es una de las opciones más interesantes para un jardín que busque combinar flores y plantas aromáticas sin caer en las especies tradicionales.
Prefiere pleno sol, suelo fértil y buen drenaje. Una vez establecida tolera períodos de sequía y rebrota después del invierno en regiones donde las temperaturas no son demasiado extremas.
En nuestro país hay varios viveros y comercios especializados que ofrecen sus semillas con envíos a distintas provincias.
4. Capuchina: una cascada de flores que también se come
La capuchina o taco de reina (Tropaeolum majus) demuestra que una planta culinaria no tiene por qué parecer una especie de huerta tradicional.
Puede crecer como rastrera o trepadora. Sus tallos producen flores grandes, en tonos amarillos, naranjas y rojos. En una maceta, una jardinera o junto a una reja forma una verdadera cascada de color.

Y casi todo en ella tiene interés gastronómico: las flores y las hojas son comestibles y tienen un sabor ligeramente picante, parecido al del berro. Incluso las semillas verdes pueden prepararse como sustituto de las alcaparras.
Se siembra principalmente en primavera, una vez pasado el riesgo de heladas, y florece durante la primavera, el verano y parte del otoño. No necesita un suelo excesivamente rico. De hecho, el exceso de nitrógeno puede hacer que produzca mucho follaje y pocas flores.
Para una terraza o un patio chico tiene una ventaja adicional: se adapta bien a las macetas y deja que sus tallos caigan por los bordes.
5. Tulbagia: el aroma a ajo que termina en flores violetas
La tulbagia (Tulbaghia violacea), también llamada ajo de jardín, parece una planta ornamental hasta que alguien roza sus hojas. En ese momento aparece el aroma que recuerda claramente al ajo.

La planta forma matas de hojas angostas y produce durante buena parte de la temporada cálida umbelas de pequeñas flores estrelladas, rosadas o violáceas. El contraste entre las hojas verdes y las flores delicadas funciona muy bien en borduras, macetas y canteros.
En Argentina se consigue en viveros y en comercios online de jardinería. Es una especie perenne. Tolera bien el sol, el viento y períodos de sequía una vez establecida. Necesita, eso sí, un suelo que drene bien.
No hace falta elegir entre una planta útil y una planta vistosa. En un jardín, una maceta o una huerta doméstica conviven las dos funciones. Algunas incluso suman una tercera: atraer polinizadores.
El disfrute, en estos casos, empieza bastante antes de encender la hornalla.