Es casi indestructible, purifica el aire y sobrevive al invierno: los secretos de la planta favorita de los argentinos
Elegante, resistente y capaz de tolerar varios descuidos, esta popular planta de interior necesita pocos cuidados, aunque un error frecuente puede arruinarla.

Hay plantas que exigen controlar la humedad, moverlas según la estación y observar cada hoja nueva. Otras parecen hechas para quienes disfrutan del verde dentro de casa, pero no siempre recuerdan cuándo fue el último riego.
Una de ellas se volvió habitual en departamentos, oficinas y consultorios de la Argentina. Sus tallos erguidos y sus hojas gruesas y brillantes conservan un aspecto saludable durante todo el año, incluso donde otras especies comienzan a debilitarse.
Aunque hoy forma parte del paisaje cotidiano de numerosos interiores, la zamioculca no es originaria de América. La base científica Plants of the World Online, de los Reales Jardines Botánicos de Kew, indica que crece naturalmente desde Kenia hasta Sudáfrica.
El secreto de su resistencia
La principal explicación se encuentra debajo de la tierra, donde desarrolla unas estructuras carnosas llamadas rizomas. Allí almacena agua y nutrientes que utiliza cuando el sustrato permanece seco durante varios días o semanas.
La Royal Horticultural Society (RHS) explica que estas reservas permiten que la zamioculca tolere mejor la falta de agua que muchas otras plantas de interior. La institución recomienda dejar secar el sustrato entre riegos, porque el exceso de humedad puede pudrir las raíces.

Sus hojas gruesas y firmes también limitan la pérdida de agua. Por eso, ante la duda, resulta más seguro postergar el riego que agregar agua a una maceta que todavía permanece húmeda.
Según la Universidad Estatal de Carolina del Norte, soporta condiciones de luz reducida, pero el sol directo intenso puede quemar sus hojas. Por esa razón, no conviene colocarla repentinamente detrás de una ventana con varias horas de radiación fuerte.
El error que puede arruinarla en invierno
Durante los meses fríos, la planta reduce su crecimiento y utiliza menos agua. Al mismo tiempo, la tierra tarda más en secarse, especialmente en habitaciones poco ventiladas, frías o con escasa luz natural.
Por ese motivo, no debe regarse siguiendo un calendario rígido. Antes de agregar agua conviene introducir un dedo varios centímetros en el sustrato o levantar la maceta para comprobar si está liviana.

Las hojas amarillas, los tallos blandos y el olor desagradable de la tierra suelen revelar exceso de humedad. Si aparecen estos síntomas, hay que suspender el riego y revisar si existen raíces oscuras o tejidos podridos.
Sobrevive al frío, pero no a las heladas
La Royal Horticultural Society aconseja mantenerla por encima de los 15 °C y señala que su rango más favorable se encuentra entre los 18 y los 26 °C. Por debajo de esos valores, el crecimiento se detiene y aumenta el riesgo de daños.
No debería quedar junto a ventanas heladas, puertas que se abren constantemente o corrientes de aire. Tampoco conviene ubicarla pegada a estufas o radiadores, porque el calor directo puede deshidratar sus hojas.
La zamioculca y el feng shui: un vínculo que pocos conocen
Además de su resistencia y valor ornamental, la zamioculca ocupa un lugar especial dentro del feng shui, la tradición china que busca organizar los espacios para favorecer la circulación equilibrada de la energía. Sus hojas verdes, brillantes y orientadas hacia arriba suelen asociarse simbólicamente con el crecimiento, la estabilidad y el progreso.
La magia de la Samia
— Papina (@LunaGitana0333) December 17, 2025
La planta Zamioculca (Zamioculcas zamiifolia), famosa por su belleza exótica y resistencia, considerada un símbolo de prosperidad, buena fortuna y energías positivas en el Feng Shui, purifica el aire y atrae la abundancia, siendo perfecta para interiores por pic.twitter.com/m09wMFtArX
Por esa razón, también es conocida en algunos países como “planta del dinero” o “planta de la fortuna”. Según esta práctica, colocarla cerca de la entrada del hogar ayudaría a recibir y estabilizar la energía que ingresa, aunque siempre debe ubicarse a un lado para no bloquear el paso.
Estas asociaciones pertenecen al terreno de las creencias tradicionales y simbólicas, y no cuentan con evidencia científica que demuestre que una planta pueda atraer dinero o modificar la suerte. Sin embargo, mantenerla saludable, limpia y con hojas vigorosas sí puede aportar una sensación de orden, naturaleza y bienestar dentro del hogar.
¿Realmente purifica el aire?
La zamioculca suele aparecer en listados de plantas capaces de retirar contaminantes del ambiente. Algunos estudios realizados en cámaras cerradas comprobaron que puede absorber determinados compuestos orgánicos volátiles en condiciones experimentales.

Sin embargo, una planta en maceta no reemplaza la ventilación ni un sistema de filtrado. Una revisión publicada en el Journal of Exposure Science & Environmental Epidemiology concluyó que el efecto de las plantas en edificios reales es demasiado bajo para mejorar de manera relevante la calidad del aire.
La Royal Horticultural Society también advierte que los resultados dependen de la especie, la iluminación, el sustrato y la concentración de contaminantes. Ventilar y reducir las fuentes de polución continúa siendo mucho más efectivo que depender exclusivamente de las plantas.
Por lo tanto, afirmar que la zamioculca “purifica el aire” requiere una aclaración. Puede absorber algunos compuestos, pero su principal aporte dentro del hogar sigue siendo ornamental y vinculado al bienestar que genera la vegetación.