¿Para qué sirven las cenizas del asado? Los trucos caseros que tenés que saber para usarlas en tus plantas
Las cenizas del asado pueden convertirse en un gran aliado para plantas, huertas y jardines. Cómo usarlas correctamente y cuáles son las plantas que conviene evitar.

¡Pocos momentos tan placenteros como disfrutar de un buen asado entre amigos o en familia! Claro que no todo queda en el menú propiamente dicho, sino que suele ir acompañado del ritual mientras la carne se asa a la parrilla y prolongadas sobremesas. Y, si de restos que deja el asado hay que hablar, imposible no mencionar a las cenizas.
Y aquí compartimos un secreto. Porque esas cenizas no son meros desechos o residuos. De hecho, pocos lo saben, pero las cenizas pueden transformarse en un verdadero tesoro para las macetas y el jardín.
En síntesis, esas cenizas que quedan luego de quemar leña o carbón natural tienen propiedades que ayudan a mejorar la tierra y aportar nutrientes esenciales a las plantas. Pero, como todo en jardinería, hay algunos cuidados claves que conviene conocer para su uso.
¿Qué aportan las cenizas del asado a las plantas?
Las cenizas del asado son una inmejorable alternativa ecológica, económica y sustentable para fortalecer las plantas. Y, aunque parezca un trucazo casero de abuela, la explicación tiene bastante lógica científica detrás.

Las cenizas de madera contienen minerales que quedan luego de la combustión. Entre los principales aparecen el potasio, el calcio y el magnesio, tres nutrientes fundamentales para el desarrollo vegetal.
El potasio ayuda a fortalecer las plantas y mejora la floración y fructificación. El calcio, en tanto, contribuye a equilibrar el suelo y favorece el crecimiento de raíces fuertes. El magnesio, por último, es clave para la fotosíntesis.

Por eso, usadas correctamente, las cenizas funcionan como un fertilizante natural.
Como si con todo esto fuera poco, las cenizas también ayudan a elevar el pH de los suelos demasiado ácidos.
Cómo usar las cenizas del asado correctamente para fortalecer las plantas
La clave, como todo en la vida, está en no exagerar ni abusar. Las cenizas deben aplicarse siempre en cantidades pequeñas y bien distribuidas. Una capa fina es más que suficiente.
Se recomienda tamizarlas primero para retirar restos grandes de carbón o madera quemada. Después, pueden mezclarse con la tierra de macetas, canteros o directamente en el jardín o la huerta.
Incluso, algunos especialistas aconsejan incorporarlas antes de plantar o mezclarlas con compost para que los nutrientes se integren mejor al suelo.
También es clave evitar que las cenizas formen una especie de barro cuando se mojan. En exceso, pueden alterar el equilibrio del terreno y perjudicar a las plantas.

Otro detalle fundamental es que, para aportar esos nutrientes, las cenizas deber ser de madera natural (no pintada, ni con papel o plastificada).
Un plus: repelente casero contra babosas y caracoles
Además de nutrir la tierra, las cenizas del asado tienen otro uso muy popular, ya que sirven como barrera natural contra babosas y caracoles.
Estos pequeños invasores suelen atacar hojas tiernas y brotes nuevos. Para frenarlos, muchas personas hacen un pequeño anillo de cenizas alrededor de las plantas.

La textura seca y áspera dificulta el desplazamiento de los caracoles y ayuda a mantenerlos alejados. Eso sí, después de la lluvia o de un riego intenso hay que volver a colocar cenizas secas.
¡Atención! Plantas donde no hay que usar cenizas
Aunque las cenizas tienen muchos beneficios, no todas las plantas las reciben bien. Hay especies que prefieren suelos ácidos y pueden verse perjudicadas si el pH aumenta demasiado.

Entre las más sensibles aparecen las hortensias, las azaleas, las camelias y algunos helechos. En estos casos, agregar cenizas puede afectar su crecimiento e incluso modificar el color de las flores.
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