Plantas gratis para siempre: 7 especies fáciles de multiplicar para tener el jardín frondoso toda la vida

El jardín tiene sus propios trucos de abundancia. Estas siete plantas pueden dividirse fácilmente y transformar un rincón vacío en un pequeño paraíso verde.

Una planta puede ser el comienzo de muchas otras si se la divide en el momento adecuado.
Una planta puede ser el comienzo de muchas otras si se la divide en el momento adecuado.

Hay plantas que parecen tener un pacto secreto con la abundancia. Crecen y se expanden hasta que llega un punto en que piden a gritos una intervención de nuestra parte. Este es uno de momentos más gratificantes de la jardinería: dividirlas para obtener nuevas plantas, gratis.

No hace falta dominar técnicas sofisticadas. Algunas especies forman matas, rizomas o hijuelos que pueden separarse fácilmente para ocupar otro rincón del patio, llenar un cantero vacío o incluso regalarle una planta a alguien más. En la mayoría de los casos alcanza con una pala, un poco de paciencia y el momento adecuado del año.

Estas son algunas de las especies ornamentales más fáciles de dividir y multiplicar en casa.

1. Agapanthus

Es uno de esos clásicos infalibles: resistente, elegante y casi indestructible. Sus largas hojas en forma de cintas forman matas densas durante todo el año y, en primavera y verano, levanta varas florales coronadas por esferas azules, lilas o blancas.

Elegante y resistente, el agapanto se multiplica fácilmente cuando la planta madre se vuelve demasiado compacta.
Elegante y resistente, el agapanto se multiplica fácilmente cuando la planta madre se vuelve demasiado compacta.

Cuando la mata se vuelve demasiado compacta y empieza a florecer menos, conviene dividirlo. Lo ideal es hacerlo en otoño o a comienzos de primavera.

Se desentierra el conjunto y se separan porciones que tengan raíces y varias hojas. Después se replantan enseguida, dejando espacio para que vuelvan a expandirse. Necesita buen drenaje, riego moderado y mucho sol para florecer con ganas. En semisombra también vive, pero suele dar menos flores.

2. Lirio de día o hemerocalis

Cada flor dura apenas un día, pero produce tantas que el espectáculo se prolonga durante semanas. Sus flores grandes y coloridas aparecen sobre hojas arqueadas y dan una sensación muy silvestre. Además, es una planta extremadamente rústica.

Cada flor dura un día, pero la planta se expande durante años si se la divide en el momento adecuado.
Cada flor dura un día, pero la planta se expande durante años si se la divide en el momento adecuado.

Con el tiempo forma matas enormes, ideales para dividir. El mejor momento suele ser otoño o principios de primavera. Se levanta la planta y se separan grupos de raíces con brotes, procurando que cada fragmento conserve buena parte de la corona.

Después se replanta rápido y se riega bien durante las primeras semanas. Agradece el pleno sol y un suelo fértil y drenado, aunque tolera bastante más de lo que aparenta.

3. Clivia

Ideal para patios tranquilos y rincones de sombra luminosa, la clivia tiene hojas largas, oscuras y brillantes, y en otoño o primavera regala ramilletes de flores anaranjadas intensísimas que parecen encender el jardín.

Es una planta lenta, pero muy longeva: hay ejemplares que pasan décadas en la misma maceta.

La clivia crece en calma, pero sus hijuelos permiten multiplicarla sin perder su elegancia en sombra.
La clivia crece en calma, pero sus hijuelos permiten multiplicarla sin perder su elegancia en sombra.

La multiplicación llega gracias a los hijuelos que brotan alrededor de la planta madre. Cuando esos brotes ya tienen varias hojas y raíces propias, se pueden separar con cuidado y plantar aparte. No conviene hacerlo todo el tiempo porque la clivia florece mejor cuando está algo “apretada”. Prefiere media sombra, riego moderado y sustratos aireados. El exceso de agua suele ser su peor enemigo.

4. Liriope

A primera vista parece una gramínea ornamental, pero el liriope en realidad es una herbácea perenne emparentada con otras bulbosas. Sus hojas finas y arqueadas forman borduras prolijas y muy resistentes, mientras que a fines del verano aparecen pequeñas espigas violetas o lilas. Funciona perfecto para cubrir suelo en sectores de media sombra.

Una planta resistente que cubre el suelo y se multiplica casi sin esfuerzo.
Una planta resistente que cubre el suelo y se multiplica casi sin esfuerzo.

Es una de las plantas más fáciles de dividir. Basta con levantar la mata y separar pequeños grupos de hojas con raíces. Cada fragmento prende con facilidad si se mantiene húmedo durante las primeras semanas. Se adapta a distintos tipos de suelo, aunque crece mejor en terrenos frescos y drenados. En regiones muy cálidas agradece protección del sol fuerte de la tarde.

5. Dietes o iris africano

El dietes tiene algo de planta futurista: hojas largas y rígidas, flores delicadas y una enorme capacidad para sobrevivir al abandono. Se usa muchísimo en canteros urbanos y jardines de bajo mantenimiento porque tolera calor, viento y cierta sequía. Las flores, parecidas a pequeños iris, aparecen de manera escalonada durante meses.

Una especie rústica que transforma canteros y se adapta a casi cualquier jardín.
Una especie rústica que transforma canteros y se adapta a casi cualquier jardín.

Forma matas densas que se multiplican fácilmente por división. El procedimiento es simple: separar una porción con raíces y volver a plantarla en otro sector. Suele recuperarse rápido, incluso después de trasplantes algo brutales. Prefiere sol o media sombra y riego moderado.

6. Hosta

Las hostas son las reinas de la sombra. Sus hojas enormes, verdes, azuladas o variegadas transforman cualquier rincón fresco en un jardín exuberante. En Argentina funcionan mejor en zonas templadas o en patios protegidos del calor extremo. Además, producen flores delicadas sobre largas varas durante primavera y verano.

Sus hojas exuberantes vuelven a brotar con fuerza después de cada división.
Sus hojas exuberantes vuelven a brotar con fuerza después de cada división.

La división suele hacerse a fines del invierno o al inicio de la primavera, antes de que broten con fuerza. Se extrae la mata y se corta en secciones con raíces y yemas. Aunque parecen delicadas, suelen recuperarse rápido si tienen humedad constante. Necesitan media sombra y suelo fresco: una hosta al sol del enero cordobés probablemente escriba una carta documento.

7. Iris germánica

Produce algunas de las flores más sofisticadas del jardín. Hay variedades violetas, amarillas, blancas, azules y hasta combinadas, muchas con pétalos ondulados que parecen hechos de seda. Crece a partir de rizomas carnosos que avanzan horizontalmente bajo la superficie.

Sus rizomas se expanden bajo tierra y permiten multiplicarlo con una simple división.
Sus rizomas se expanden bajo tierra y permiten multiplicarlo con una simple división.

Precisamente esos rizomas hacen que dividirlo sea muy fácil. Después de la floración, se levantan y se cortan secciones que tengan raíces y al menos un abanico de hojas. Conviene replantarlos casi superficiales, porque el iris no tolera quedar enterrado demasiado profundo. Necesita mucho sol y buen drenaje; el exceso de humedad puede pudrir los rizomas con sorprendente eficacia.

Estas plantas crecen lo suficiente como para necesitar ser divididas cada cierto tiempo. Ese proceso, lejos de ser un problema, se convierte en una oportunidad para renovar el jardín, cubrir espacios vacíos y sumar nuevos ejemplares sin gastar dinero. Con un poco de cuidado y el momento adecuado, una sola planta puede rendir varias, y el jardín gana en volumen, orden y continuidad sin necesidad de compras constantes.

No te pierdas la última hora de Meteored y disfruta de todos nuestros contenidos en Google Discover totalmente GRATIS

+ Seguir a Meteored