Pocos lo saben: las 5 plantas infalibles que recomiendan sembrar en invierno para renovar el jardín en verano
Aunque el jardín parezca detenido durante los meses fríos, esta etapa resulta clave para preparar tubérculos, rizomas y cormos que producirán flores abundantes con la llegada del calor.

Aunque el jardín parezca detenido durante los meses fríos, esta etapa resulta clave para preparar tubérculos, rizomas y cormos. Con los cuidados adecuados, estas estructuras producirán flores abundantes cuando llegue el calor.
Algunas plantas utilizan los meses fríos para desarrollar raíces, mientras que otras deben iniciarse en macetas protegidas hasta que desaparezca el riesgo de heladas. La elección de la especie y el conocimiento del clima local resultan fundamentales para conseguir una floración abundante.
¿Por qué conviene preparar estas plantas durante el invierno?
Muchas de las flores características del verano no nacen de semillas, sino de estructuras subterráneas que almacenan nutrientes. Entre ellas se encuentran los tubérculos, los cormos y los rizomas.
Por eso, aunque habitualmente se habla de “sembrarlas”, en rigor estas especies se plantan. Durante su período de reposo pueden conservarse, dividirse o colocarse en macetas para que comiencen a desarrollar raíces antes de la llegada del calor.

El procedimiento permite adelantar el crecimiento y conseguir plantas más vigorosas. No obstante, la fecha exacta depende de la temperatura del suelo y de la frecuencia de las heladas.
1. Dalia: una explosión de formas y colores
La dalia ofrece flores de múltiples colores, formas y tamaños. Sus tubérculos pueden iniciarse en macetas hacia finales del invierno, en un lugar luminoso y protegido de las heladas.

Cuando pase el riesgo de frío extremo, deben trasladarse a un sector con al menos seis horas de sol, suelo fértil y buen drenaje. El riego debe ser moderado al comienzo, ya que el exceso de humedad puede pudrir los tubérculos.
2. Gladiolo: ideal para sumar altura al jardín
Los gladiolos producen largas espigas florales que pueden superar el metro. En regiones templadas, sus cormos pueden plantarse desde finales del invierno, pero donde haya heladas frecuentes conviene esperar hasta la primavera.

Deben enterrarse entre 10 y 15 centímetros en un suelo suelto y soleado. Realizar plantaciones cada dos semanas permite escalonar la floración y mantener el jardín colorido durante más tiempo.
3. Agapanto: resistente y de bajo mantenimiento
El agapanto forma grandes cabezuelas con flores azules, violetas o blancas. Necesita pleno sol y un terreno con buen drenaje para florecer de manera abundante.

Sus rizomas se colocan a unos cinco centímetros de profundidad y pueden plantarse al final de inviernos suaves. En regiones frías es preferible esperar hasta la primavera o mantenerlos en macetas protegidas.
4. Canna: grandes hojas para un jardín tropical
Las cannas o achiras ornamentales combinan flores rojas, naranjas, amarillas o rosadas con grandes hojas verdes o bordó. Como son sensibles al frío, conviene iniciar sus rizomas en macetas protegidas hacia finales del invierno.

El trasplante debe realizarse después de la última helada, en un lugar soleado y reparado del viento. Requieren tierra rica en materia orgánica y riegos más abundantes que las demás especies.
5. Watsonia: una opción poco conocida y muy vistosa
La watsonia produce espigas con flores tubulares rosadas, rojas, blancas o color salmón. En climas templados, sus cormos pueden plantarse directamente durante el otoño o el invierno.

Necesita pleno sol, buen drenaje y una profundidad de plantación de entre 10 y 15 centímetros. Una vez establecida, tolera cierta falta de agua y demanda pocos cuidados, aunque debe protegerse de las heladas intensas.
El detalle que determina el éxito de la plantación
Las cinco especies necesitan abundante luz y un suelo donde el agua pueda escurrirse. El encharcamiento es uno de los principales enemigos de tubérculos, rizomas y cormos, especialmente cuando las temperaturas todavía son bajas.
La plantación invernal debe adaptarse a cada región, ya que watsonias y algunos gladiolos pueden ir directamente al terreno en climas benignos. Dalias y cannas deberían comenzar bajo resguardo, mientras que los agapantos se establecen mejor cuando el frío extremo ya pasó.
Con esta planificación, el período de menor actividad del jardín puede convertirse en el punto de partida para renovar los canteros. El resultado será una floración más abundante y una explosión de color durante el verano.