Del 69% al 83% en dos meses: así se fue encendiendo el pronóstico de un El Niño sin precedentes en la historia moderna
Más de +4 °C en el Pacífico y 83% de chances de un récord a fin de año: el último informe de la NOAA responde si en realidad El Niño perdió fuerzas y cuánto durará.

El Pacífico ecuatorial sigue calentándose y la NOAA acaba de ponerle números. En su informe del 8 de octubre, el Centro de Predicción Climática (CPC) detectó anomalías de más de +4 °C en sectores del este del océano, y el índice Niño-3.4 subió a +2,1 °C en septiembre, desde +1,8 °C en agosto y +1,4 °C en julio.
Las dudas del momento son dos: si el fenómeno perdió fuerza respecto de los informes anteriores y cuánto va a durar. Para la Argentina importa, porque cuando el Pacífico se pone así, el Litoral y el nordeste suelen mojarse de más.
¿Perdió fuerza? Los números dicen que no
La probabilidad de un evento histórico (un valor trimestral del índice RONI de +2,5 °C o más, por encima de cualquier El Niño desde 1950) para octubre-diciembre pasó del 69% en agosto a 75% en septiembre y al 83% ahora. Para noviembre-enero es del 70%: el pico apunta al último trimestre del año.

Ojo con la letra chica. El titular de septiembre hablaba de más del 90% de chances de un evento muy fuerte; el de octubre, de un evento fuerte a muy fuerte hasta enero-marzo de 2027, con más del 83%. Son frases con otro horizonte y otra categoría, así que no se comparan de manera directa.
Lo observado y la probabilidad de evento histórico, en cambio, subieron.
Y lo de arriba es la mitad de la historia. Como en una pileta, la capa tibia se ve, pero el reservorio está abajo: las anomalías superan los +10 °C a profundidad, con una termoclina más honda que lo normal y vientos del oeste que debilitan a los alisios.
¿Hasta cuándo? El reloj apunta a 2027
El Centro de Predicción Climática de la NOAA prevé que El Niño siga reforzándose hasta fin de año y se mantenga fuerte a muy fuerte al menos hasta enero-marzo de 2027.

Su pronóstico probabilístico de septiembre lo extendía hasta marzo-mayo, con 55% de chances de neutralidad recién en abril-junio, y el modelo CFSv2 del 5 de octubre coincide en que seguirá todo el invierno boreal. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) daba en agosto una probabilidad cercana al 100% de que persista hasta febrero de 2027.
Lo que se viene para la Argentina
Con un El Niño intenso, el Litoral y el nordeste suelen recibir más lluvia en primavera y verano, y la historia dejó crecidas memorables del Paraná y del Uruguay en 1982-83, 1997-98 y 2015-16.

Sin embargo, fuera de esas regiones, la señal de El Niño no siempre se manifiesta con lluvias extraordinarias: en la provincia de Buenos Aires, en los veranos El Niño, 10 sí fueron lluviosos, pero 3 fueron normales y 8 secos; y de los 15 veranos más lluviosos, 9 ocurrieron bajo condiciones El Niño, 3 bajo La Niña y 3 en condiciones de neutralidad.
Ahora bien, intensidad no es sinónimo de impacto: los efectos típicos son más probables, pero no están garantizados, y ningún pronóstico trimestral anticipa cuándo ni dónde cae cada tormenta. Por eso la ventana útil es ahora: revisar alertas, drenajes y planes de contingencia antes de las lluvias fuertes.
La próxima actualización del CPC llega el 12 de noviembre y dirá si el pico anunciado se cumple. Mientras tanto, el Pacífico escribe un capítulo que el registro desde 1950 todavía no tiene, y el desafío es que la ciencia llegue a tiempo, especialmente a quienes viven junto a los ríos de la cuenca del Plata.
Referencias de la noticia
NOAA/CPC. (2026). ENSO Diagnostic Discussion, 8 de octubre de 2026 (versión en inglés y traducción en español del NWS San Juan).
NOAA/CPC. (2026). ENSO: Recent Evolution, Current Status and Predictions, 5 de octubre de 2026..