Hasta -7 °C, tiempo seco y heladas: cómo el frío extremo empieza a cambiar la campaña agrícola

El ingreso de aire polar mantiene las temperaturas bajo cero en gran parte de la región agrícola. El tiempo seco también comienza a cambiar el ritmo de la campaña.

Lote con trigo; en desarrollo vegetativo, muy buen estado, en el centro del departamento San Jerónimo, provincia de Santa Fe. Gentileza: Bolsa de Comercio de Santa Fe.
Lote con trigo; en desarrollo vegetativo, muy buen estado, en el centro del departamento San Jerónimo, provincia de Santa Fe. Gentileza: Bolsa de Comercio de Santa Fe.

Las heladas volvieron a instalarse sobre las principales regiones productivas del país y marcan el inicio de un período clave para la campaña agrícola. En algunos sectores de la región núcleo las temperaturas pueden ubicarse cerca de los -7 °C, mientras el tiempo seco y la ausencia de lluvias empiezan a cambiar un escenario que durante el otoño estuvo dominado por los excesos de agua.

El regreso de la estabilidad llega en un momento oportuno. Después de varias semanas con lotes anegados y máquinas detenidas, los productores volvieron a sembrar trigo con mayor ritmo y esperan que las bajas temperaturas aceleren el secado del maíz para reactivar una cosecha que todavía avanza con demoras.

El trigo recupera ritmo, pero aún quedan 100.000 hectáreas en duda

El cambio de tiempo ya se refleja en los trabajos a campo. Según el Panorama Agrícola Semanal de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la siembra de trigo alcanzó el 80,9 % de las 6,5 millones de hectáreas proyectadas, con un avance semanal de 15,1 puntos porcentuales gracias a una semana prácticamente sin lluvias.

Sin embargo, el panorama todavía no es uniforme. En distintas zonas del centro y sur del área agrícola persisten lotes donde el barro continúa dificultando el ingreso de las sembradoras, una situación que también se observa en la región núcleo.

La Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario estima que todavía quedan unas 100.000 hectáreas pendientes de implantación, concentradas principalmente en el sur de Santa Fe y el norte de Buenos Aires. A la falta de piso se suma otro inconveniente: la disponibilidad cada vez más limitada de semillas de ciclos cortos, necesarias para sembrar dentro de las fechas recomendadas.

Frente a este escenario, algunos productores analizan pasar esos lotes al maíz o incluso a soja de primera. Otros, en cambio, buscan aprovechar la baja reciente del precio de la urea y completar la superficie prevista si el tiempo seco continúa durante los próximos días.

Los lotes ya implantados muestran un panorama alentador. Más del 92 % del trigo presenta condiciones de humedad entre adecuadas y óptimas, aunque las bajas temperaturas ralentizan la emergencia y las primeras etapas de desarrollo del cultivo.

Las heladas ayudan al maíz a perder humedad

Mientras el trigo gana ritmo, el maíz necesita justamente este escenario invernal. Cada helada contribuye a reducir la humedad de los granos, una condición necesaria para que las cosechadoras puedan avanzar con mayor normalidad.

Lote con maíz tardío, en madurez fisiológica, con muy buen desarrollo de mazorcas, en el suroeste del departamento Las Colonias, provincia de Santa Fe. Gentileza: Bolsa de Comercio de Santa Fe.
Lote con maíz tardío, en madurez fisiológica, con muy buen desarrollo de mazorcas, en el suroeste del departamento Las Colonias, provincia de Santa Fe. Gentileza: Bolsa de Comercio de Santa Fe.

La Bolsa de Cereales informó que la cosecha nacional alcanza el 52,9 % del área apta, todavía condicionada por la elevada humedad del grano y por los problemas de transitabilidad que dejaron las lluvias de las últimas semanas.

Si las condiciones secas se mantienen durante la primera parte de julio, muchos productores esperan recuperar parte del tiempo perdido. Pese a las demoras, las perspectivas siguen siendo muy positivas y la entidad mantiene una producción estimada en 64 millones de toneladas, un 30,6 % superior a la campaña anterior.

El frío también genera expectativas por la chicharrita

El ingreso de aire polar también es seguido de cerca por los productores del norte argentino. Allí persiste la preocupación por la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis), la plaga que ocasionó fuertes pérdidas durante la campaña pasada.

Según la Bolsa de Comercio de Rosario, este episodio podría dejar las temperaturas más bajas del año, con heladas generalizadas que incluso alcanzarían sectores donde habitualmente el invierno es menos riguroso. Aunque los especialistas advierten que un evento de frío intenso no elimina por sí solo las poblaciones del insecto, sí puede reducir su actividad y convertirse en un factor favorable de cara a la próxima campaña maicera.

Julio empieza a cambiar el ritmo del campo

Las previsiones meteorológicas indican que la ausencia de precipitaciones y el ambiente típicamente invernal podrían mantenerse durante buena parte de la primera década de julio, ofreciendo una ventana muy esperada por el sector agropecuario para recuperar el ritmo de trabajo.

Después de un otoño que acumuló lluvias superiores a lo normal en numerosas regiones, cada jornada sin precipitaciones representa una oportunidad para avanzar con la siembra de trigo, ingresar a los lotes que todavía esperan la cosecha de maíz y terminar de cerrar la campaña de soja. Si este patrón atmosférico logra sostenerse, julio puede convertirse en el mes que marque el punto de inflexión entre los retrasos que dejó el exceso de agua y una campaña que vuelve a depender, una vez más, de la evolución del tiempo.