Tendencia climática para el otoño en Argentina: con El Niño en camino, la variabilidad marca el rumbo (complicado)

Los modelos coinciden: El Niño llegaría a mediados de año, por lo que el clima funcionará en el otoño sin un director global. Persistencia de calor con profundización de déficit de lluvias en zonas productivas y con riesgo de incendios.

Conocer la evolución del tiempo y el clima es un pilar básico para la planificación estratégica en cualquier sector, especialmente en la agroindustria, uno de los más sensibles.
Conocer la evolución del tiempo y el clima es un pilar básico para la planificación estratégica en cualquier sector, especialmente en la agroindustria, uno de los más sensibles.

Ante la inminente llegada del otoño meteorológico (del 1 de marzo al 31 de mayo), comprender las proyecciones de temperaturas y del régimen de lluvias no solo permite anticiparse a los cambios en el paisaje, sino también tomar decisiones informadas en una estación marcada por la inestabilidad y el descenso gradual de las temperaturas.

Sin dudas, el gran director del clima global es el ENOS, más conocido como el fenómeno El Niño, que este verano amagó con manifestarse en su fase fría (La Niña), pero el leve enfriamiento que se manifestó sobre el océano Pacífico oriental no tuvo la intensidad ni la duración como para ser oficial y uniformemente declarada por los centros mundiales.

Al no haber un forzante climático a escala global, el tiempo parece funcionar de manera caprichosa, pero en realidad está bajo la influencia de forzantes de menor escala espacial y temporal, lo que aumenta la variabilidad del tiempo y el clima.

Un verano con lluvias y temperaturas dispares

El verano está terminando con precipitaciones por muy encima de lo normal en la franja oeste del país, desde Cuyo al NOA, donde los eventos persistentes causaron daños materiales y perjuicio económico como consecuencia de anegamientos.

En la región pampeana y la zona núcleo, que prácticamente no registró precipitaciones en los meses de diciembre y enero, en febrero tuvo precipitaciones dispares que permitieron una recuperación en los cultivos, pero también eventos de tiempo severo que afectaron seriamente a regiones agrícolas que prácticamente perdieron todo, en particular en el centro y sur de Santa Fe, Entre Ríos y este de Córdoba.

Las temperaturas han sido de normales a más cálidas que lo normal en la Patagonia y la región central, en tanto que en el norte de Argentina las temperaturas -especialmente en diciembre y enero- han sido normales, y en algunos casos, levemente más bajas que lo normal.

Así serán las precipitaciones

Considerando la neutralidad del ENSO como marco, las previsiones de precipitación presentan una marcada variabilidad. Sobre la zona núcleo, las precipitaciones previstas para el otoño se pueden ubicar en el rango de normal a levemente deficitarias, con los mayores déficits en el sur del Litoral y el norte de la provincia de Buenos Aires.

Un dato para destacar es que persistirá la chance de que se registren eventos de tiempo severo distribuidos en forma heterogénea en la región, al igual que en la porción nordeste del país.

El déficit de precipitaciones, que puede ser persistente en sectores de la zona núcleo en el otoño, puede complicar a la agroindustria.
El déficit de precipitaciones, que puede ser persistente en sectores de la zona núcleo en el otoño, puede complicar a la agroindustria.

En la región afectada por los incendios en nuestra Patagonia, persistirá el déficit de precipitaciones hasta la mitad de la estación, y luego se observará una leve recuperación en las lluvias. El resto del territorio tendrá precipitaciones normales, aunque todavía en marzo pueden darse valores por encima de lo normal en el oeste del país.

Y así las temperaturas

Para el análisis de las temperaturas, debemos considerar el marcador global principal, que es el calentamiento global antropogénico y que está motivando que en los últimos 50 años, prácticamente todos los meses -y en forma consecutiva- hayan tenido temperaturas, al menos nominalmente, por encima de la temperatura media global del siglo XX.

Esto está en línea con las estimaciones de nuestros modelos, que indican que este otoño presentará condiciones térmicas más cálidas que las normales en gran parte del territorio nacional, siendo marzo el mes con mayores anomalías positivas (diferencia entre lo pronosticado y el promedio) con valores de hasta 2 °C para el mes sobre el extremo norte del país.

Las temperaturas más cálidas combinadas con déficit de precipitaciones previsto en zonas de incendios forestales, enciende las luces de alerta en la Patagonia.
Las temperaturas más cálidas combinadas con déficit de precipitaciones previsto en zonas de incendios forestales, enciende las luces de alerta en la Patagonia.

Esta situación, de temperaturas más cálidas, enciende las luces de advertencia respecto del riesgo de incendios de pastizales y forestales, si la combinamos con el escenario previsto de falta de lluvias en zonas críticas de la Patagonia y el centro de Argentina.

Y también habrá que seguir de cerca el impacto de estos condicionantes en la agroindustria, sector altamente sensible al tiempo y al clima.

A tener en cuenta

Esta situación, de temperaturas más cálidas, enciende las luces de advertencia respecto del riesgo de incendios de pastizales y forestales, si la combinamos con el escenario previsto de falta de lluvias en zonas críticas de la Patagonia y el centro de Argentina.

Y también habrá que seguir de cerca el impacto de estos condicionantes en la agroindustria, sector altamente sensible al tiempo y al clima.

Para una mejor interpretación de este reporte, es menester destacar que esta tendencia describe un comportamiento general del clima previsto para el otoño, basándose en las anomalías (diferencia entre el promedio mensual previsto con el promedio mensual estadístico) para toda la estación.

Esto es así ya que es físicamente imposible predecir el tiempo para cada día de la estación, debido a que la atmósfera es un sistema caótico y complejo, donde variaciones minúsculas iniciales (efecto mariposa) generan grandes diferencias a largo plazo.

Esto significa que si bien una región puede presentar condiciones deficitarias de precipitación en el promedio, no invalida la ocurrencia de eventos acotados de precipitaciones intensas. Lo mismo aplica para las temperaturas.

Por eso recomendamos estar atentos a nuestras previsiones para marzo en base a la actualización del modelo del Centro Europeo en los primeros días de marzo, para evaluar si se mantiene el déficit hídrico o si hay alguna recuperación.