¿Por qué la NASA pone el ojo en una de las islas Canarias?

¿Alguna vez has viajado a la Luna? Si vas a Lanzarote puedes estar muy cerca de pisarla. Su suelo volcánico y su clima la hacen un lugar especial para pruebas de misiones espaciales. Aquí te contamos un poco más sobre esta isla que nos acerca al espacio.

Natacha Payà Natacha Payà Christian Garavaglia 14 Ene 2020 - 15:00 UTC
Lanzarote
Parque Nacional de Timanfaya, Lanzarote. Terreno volcánico y escasa vegetación.

Las Islas Canarias, se encuentran a tan solo 100 kilómetros de distancia del oeste de Marruecos. Lanzarote es una de las islas más cercanas al continente africano, y también uno de los terrenos más secos y áridos de España. Un paisaje accidentado que ha obligado a la NASA a estudiarlo más de cerca.

La isla volcánica que nos acerca a Marte

El paisaje de Lanzarote es resultado de una larga actividad volcánica durante varios siglos. En 1730 comenzó un período de erupciones que duró aproximadamente 6 años. Cada proceso volcánico modificó el paisaje con nuevos flujos de lava.

El Parque Natural de los Volcanes es el mejor ejemplo, un terreno extraño de origen volcánico con curiosas formaciones surgidas por la solidificación de la lava. La vegetación en esa zona es casi nula, por ello el parque se ha utilizado en varias ocasiones para entrenar con los astronautas e ingenieros que quieran aprender nuevas técnicas en el campo de la geología y geo-microbiología.

El paisaje de Lanzarote no es solo el resultado de las erupciones volcánicas. Es un paisaje único moldeado por su clima desértico y por sus escasas lluvias. Se trata de una isla peculiar, su terreno es bastante plano por lo que el Efecto Foehn (análogo a nuestro conocido viento Zonda) no resulta tan efectivo como en sus islas vecinas. Los vientos alisios y húmedos que soplan pasan de largo sobre la isla. En cambio, en los sistemas montañosos de otros lugares cercanos, atrapan la humedad produciendo precipitaciones por un lado y sombra de lluvia por el otro.

Lanzarote
Vista satelital de Lanzarote del 2 de octubre de 2019.

Lanzarote, un terreno para estudiar

La isla debe su vegetación principalmente a la actividad humana, ya que el clima seco y el suelo rocoso lo dificultan bastante. Desde las erupciones del siglo XVIII, el terreno de Lanzarote no volvió a ser muy fértil, salvo en las zonas donde el suelo volcánico ya había enraizado. La gente se ha ido adaptando poco a poco, plantando ellos mismos los cultivos cavando cuencas poco profundas y bordeándolas con semicírculos de roca de lava apilada.

Lanzarote se ha convertido en varias ocasiones en terreno de pruebas para misiones espaciales. Astronautas, científicos, ingenieros y expertos en otros campos han elegido el yermo paisaje de la isla para conocer un poco más el de Marte o de la Luna. La geografía de la isla es una buena réplica de ambos, un lugar perfecto para estudiar la interacción entre los procesos volcánicos y el agua. Su enorme extensión de terreno virgen y sin comunicaciones, es ideal para poner el práctica protocolos de exploración para futuras misiones a la Luna.

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