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Cañones antigranizo: cuando nadie tiene razón

Desde que una importante automotriz decidió poner cañones antigranizo, en Puebla, México, lo vieron como responsables de la sequía. Aunque no haya pruebas científicas contundentes, el conflicto escaló hasta amenazar en transformarse en un grave problema social.

Enzo Campetella Enzo Campetella 11 Nov 2018 - 16:05 UTC
Cañones antigranizo
La industria automotriz pierde anualmente decena de millones de dólares a raíz del granizo que destruye automóviles nuevos en sus estacionamientos

Uno de los peores enemigos para los fabricantes de autos es el granizo, que puede destruir a cientos de unidades en pocos minutos. Esto porque la mayoría de las empresas tienen sus estacionamientos al aire libre y una tormenta tiene un potencial de daño enorme.

Según relata New York Times, la empresa Volkswagen intentó minimizar ese problema instalando cañones antigranizo en una de las plantas que tiene en las afueras de la ciudad de Puebla, en México. La polémica no duró mucho en estallar, algo que se ha repetido en otros lugares del mundo.

Los campesinos de la zona rural de Puebla culparon a los cañones antigranizo de “quemar las nubes” y generar una sequía en la zona. La dinámica de los cañones consiste en teoría en generar una onda de choque por el que supuestamente el granizo llega a la superficie como agua o granizos muy chicos. No existe evidencia científica que pruebe que este proceso puede funcionar a gran escala.

Cómo siguió la historia

Más allá de la falta de evidencias científicas, la empresa argumentó que el granizo les había causado pérdidas por encima de los 20 millones de dólares en esa planta. Como ese año (2017) fue un año de sequía en toda la región, las conclusiones fueron lineales: los cañones son los responsables de la falta de lluvias.

Cuando los productores de la zona escuchaban a los cañones y las nubes no descargaban lluvia, entendieron que eran los responsables por la falta de agua. Las cosas fueron a mayores hasta bloquear el ingreso a la planta. Aunque se intentó explicar que no hay ninguna evidencia científica al respecto, y que la sequía respondía a un fenómeno de mucha mayor escala. Las cosas no se tranquilizaron.

Tormentas granizo
El granizo no solo genera daños en la producción. Sus daños a la propiedad generan pérdidas incalculables en todo el mundo

Si bien la comunidad meteorológica coincide en su falta de eficacia, esta historia donde nadie parecía tener razón, siguió adelante. Para evitar un conflicto social, el gobierno de Puebla le pidió a Volkswagen dejar de utilizar los cañones, según lo relata el diario Tribuna Noticias. De otra forma, la situación podría haberse tornado aún peor.

Antecedentes en Argentina

En 2010, en medio de una importante sequía que afectaba al sudoeste de Buenos Aires, productores rurales de La Pampa, Río Negro y del sur de Buenos Aires le pidieron a la Corte Suprema de Justicia que interceda para que productores frutihortícolas de Río Colorado dejen de usar los cañones antigranizo.

El argumento era que los cañones eran responsables de la sequía que afectaba a la zona. Aunque ese año la falta de lluvias estaba asociada con el fenómeno de La Niña que resultaba muy intenso, y la magnitud del fenómeno era superficialmente muy grande, la culpa la recibían los cañones antigranizo.

Finalmente la Corte definió no mediar en la situación, dando esa responsabilidad a cada provincia. Ya a fines de la década de 1990 el doctor Jorge Lassig y su equipo de trabajo en la Universidad Nacional del Comahue había analizado el comportamiento del granizo. Para ello se habían comparado zonas con cobertura de cañones versus otras sin “protección”. La conclusión de su trabajo indicó que en algunas situaciones, el granizo relevado había sido mayor en zonas con cañones antigranizo respecto al resto.

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