China: represas gigantes para acelerar la transición energética... pero, ¿a qué costo ecológico y humano?

En el Tíbet, China está construyendo un gigantesco complejo hidroeléctrico, que se prevé que supere a la presa de las Tres Gargantas, con el fin de reforzar su producción de electricidad con bajas emisiones de carbono. Sin embargo, esta obra genera importantes preocupaciones ambientales, humanas y geopolíticas.

La presa de las Tres Gargantas, en China, alberga la central hidroeléctrica más potente del mundo, con una capacidad instalada de 22 500 MW. Sin embargo, un nuevo megaproyecto hidroeléctrico chino, previsto en el Tíbet, podría superar con creces este récord si se lleva a cabo.
La presa de las Tres Gargantas, en China, alberga la central hidroeléctrica más potente del mundo, con una capacidad instalada de 22 500 MW. Sin embargo, un nuevo megaproyecto hidroeléctrico chino, previsto en el Tíbet, podría superar con creces este récord si se lleva a cabo.

Yarlung Tsangpo, en el Tíbet, es el epicentro de un megaproyecto hidroeléctrico lanzado en julio de 2025. El proyecto contempla la construcción de cinco centrales hidroeléctricas en cascada, cuya puesta en marcha está prevista para la década de 2030.

Su coste se estima entre 167.000 y 170.000 millones de dólares, lo que lo convertiría en uno de los proyectos hidroeléctricos más caros jamás emprendidos.

¿Un proyecto colosal al servicio de la transición energética?

El proyecto podría producir 300 mil millones de kilovatios-hora (300 TWh) de electricidad al año, más del triple de la producción anual de referencia generalmente atribuida a la presa de las Tres Gargantas. Esta es una estimación, no la producción real.

Grand Canyon de Yarlung Tsangpo : le plus grand et le plus profond canyon du monde. (c) Greatway.
Grand Canyon de Yarlung Tsangpo : le plus grand et le plus profond canyon du monde. (c) Greatway.

Para Pekín, el reto consiste en satisfacer la creciente demanda de electricidad y reducir la dependencia de los combustibles fósiles, en particular del carbón. La energía hidroeléctrica puede contribuir a la descarbonización del sector eléctrico si sustituye eficazmente a las fuentes de combustibles fósiles y si se tienen en cuenta sus impactos. Según comunicados oficiales chinos, la mayor parte de la electricidad producida se transportará a otras regiones del país, al tiempo que se cubren las necesidades locales.

Terremotos, biodiversidad y sedimentos: los riesgos de un equilibrio frágil

La meseta tibetana se ubica en una región sujeta a los movimientos de las placas tectónicas india y euroasiática. El terremoto de Dingri, de 7,1 en la escala de Richter, ocurrido en enero de 2025, sirve como recordatorio de la vulnerabilidad de esta parte del Himalaya. Las excavaciones, los túneles y los proyectos de ingeniería hidráulica deben tener en cuenta esta actividad tectónica. Los riesgos no se limitan a los temblores de tierra.

El deshielo repentino de los lagos glaciares, que puede provocar inundaciones súbitas, también representa un peligro. El cambio climático podría alterar las condiciones hidrológicas de las que depende el funcionamiento del complejo, aunque aún está por determinar el alcance de sus efectos futuros.

Otro problema, menos visible, es el de los sedimentos transportados por el río. Al retener parte de este material, las represas pueden reducir su transporte aguas abajo y alterar el funcionamiento de los ecosistemas fluviales.

Finalmente, las consecuencias humanas siguen siendo difíciles de evaluar. Según información publicada por Reuters, las autoridades chinas no han especificado el número de personas que probablemente se verán desplazadas, ni han publicado una evaluación exhaustiva de los impactos locales en la biodiversidad. En el Tíbet, comunidades y organizaciones denuncian los riesgos para sus tierras ancestrales, pastizales y sitios culturales.

El Brahmaputra, un recurso vital que se ha convertido en un problema geopolítico

En el Tíbet, el Yarlung Tsangpo continúa su curso antes de convertirse en el Brahmaputra en la India y, posteriormente, desembocar en Bangladés. Millones de personas dependen de este sistema fluvial para su sustento y sus recursos hídricos.

India teme que los proyectos chinos puedan alterar el caudal de los ríos, el aporte de sedimentos o la gestión de inundaciones. También le preocupa que un mayor control de la infraestructura aguas arriba pueda convertirse en un medio de presión política.

Estas preocupaciones forman parte de una rivalidad más amplia entre las dos potencias asiáticas. Sin embargo, es importante distinguir entre los riesgos hidrológicos y los escenarios más alarmistas. La información disponible no demuestra que Pekín pueda desecar el río Brahmaputra a su antojo.

Gran parte del agua del río también proviene de las lluvias monzónicas que caen al sur del Himalaya. Sin embargo, la falta de transparencia en cuanto al funcionamiento del proyecto y el intercambio de datos hidrológicos podría generar desconfianza.

Producir energía libre de carbono sin trasladar los riesgos

El futuro complejo tibetano ilustra una importante contradicción en la transición energética: la infraestructura puede producir electricidad baja en carbono, pero a la vez generar importantes consecuencias ambientales y sociales. Por lo tanto, la energía hidroeléctrica no es automáticamente sinónimo de desarrollo sostenible.

Para que este proyecto contribuya realmente a la transición energética, serán cruciales varias condiciones: evaluaciones ambientales accesibles, seguimiento independiente de los riesgos, protección eficaz de las poblaciones y el intercambio periódico de datos sobre caudales con los países ribereños.

También será necesario evaluar los efectos acumulativos sobre los ecosistemas, los sedimentos y los recursos hídricos, al tiempo que se verifica que la producción hidroeléctrica reduce eficazmente el uso de combustibles fósiles.

Por lo tanto, el éxito de una megarepresa no se mide únicamente por los kilovatios-hora que produce. También se mide por su capacidad para preservar los ecosistemas, los medios de subsistencia y la seguridad de las poblaciones, tanto aguas arriba como aguas abajo.

Referencias de la noticia

Caroline Félix. (2025). "Une bombe d'eau" : la construction du plus grand barrage du monde par la Chine inquiète son voisin indien.
Océane Letouzé. (2026). Séismes: la construction d'un méga-barrage hydroélectrique chinois au Tibet inquiète les chercheurs.
Brice L.. (2026). En remplissant un seul barrage de 39 milliards de m³, les Chinois ont littéralement ralenti la rotation de la Terre.